Desa­yuno de do­min­go con…

el ac­tor San­tia­go Urrial­de.

El Periódico de Catalunya (Castellano) - Dominical - - SUMARIO -

XLSe­ma­nal. ¿Le pa­re­ce que es fá­cil ha­cer reír a la gen­te? San­tia­go Urrial­de. No, lle­va mu­cho tra­ba­jo de­trás y tie­ne su in­trín­gu­lis; pe­ro lo que no sé es ha­cer llo­rar. Ni se me da bien ser mo­no­lo­guis­ta, así que ca­da uno con su es­pe­cia­li­dad. XL. ¿Qué no le fa­lla nun­ca? S.U. Una bue­na caí­da. Es inevitable reír si ves caer­se a al­guien. Pe­ter Se­llers uti­li­za­ba mu­cho el re­cur­so de tro­pe­zar y caer por las es­ca­le­ras. Y le fun­cio­na­ba. XL. ¿No es un po­co sim­ple? S.U. Sí, pe­ro muy gra­cio­so. A mí me van el surrealismo y el ab­sur­do. XL. ¿Y qué no le ha­ce nin­gu­na gra­cia? S.U. La in­jus­ti­cia en el mun­do [ro­tun­do]. XL. Oi­ga, no res­pon­da co­mo una miss [ríe]. S.U. La in­jus­ti­cia y el abu­so de po­der so­bre los de­más. Lo he su­fri­do a ve­ces con di­rec­to­res, po­li­cías mu­ni­ci­pa­les… XL. ¿Hay al­gu­na en­tre­vis­ta en que no le re­cuer­den su fa­mo­sa frase: «No sien­to las pier­nas»? S.U. Mmmm… hay una, creo, en más de vein­te años [ríe]. Y eso que so­lo es­tu­ve un mes y me­dio en aquel pro­gra­ma. Esa frase se la in­ven­tó Javier Bar­dem, que tam­bién es­ta­ba con Pe­pe Na­va­rro. An­dá­ba­mos pre­pa­ran­do un sketch so­bre mi­li­ta­res y ese fue un gri­to que apor­tó él. Javier en­ton­ces ha­cía el pa­pel de un su­per­mán que te­nía mie­do. XL. ¿En la 'mi­li' tam­bién era el gra­cio­so del gru­po? S.U. No la hi­ce: me de­cla­ré ob­je­tor, no me pre­sen­té cuan­do me re­cla­ma­ban y un buen día me co­mu­ni­ca­ron que ha­bía ter­mi­na­do la ob­je­ción, y me pa­re­ció bien. XL. ¿La gen­te por la ca­lle es­pe­ra que sea chis­to­so? S.U. Ca­si siem­pre. El día que mu­rió mi pa­dre, se acer­có un se­ñor en el ta­na­to­rio y me di­jo: «Hom­bre, no es­tés tan se­rio». El ti­po que­ría que es­tu­vie­se sim­pá­ti­co ese día, así son las co­sas. El ochen­ta por cien­to de la gen­te no me to­ma en se­rio y es un pro­ble­món. XL. ¿A sus pa­dres les hi­zo gra­cia que se de­di­ca­ra al hu­mor? S.U. A mi ma­dre sí, pe­ro mi pa­dre se en­fa­dó por­que de­jé la uni­ver­si­dad. Es­ta­ba es­tu­dian­do Psi­co­lo­gía y So­cio­lo­gía y, cuan­do de­jé las dos, mon­tó en có­le­ra. XL. Des­pués de ha­cer mil 'ma­tri­mo­nia­das' en te­le­vi­sión, ¿si­gue sol­te­ro? S.U. ¡Y por mu­cho tiem­po! No se me ocu­rre ca­sar­me: no en­tra en mi re­li­gión. Pa­so completamente del ma­tri­mo­nio y creo que no ten­go hi­jos, no sé [ríe]. XL. ¿El hu­mor sir­ve pa­ra li­gar? S.U. A ve­ces sí y a ve­ces pa­ra que te man­den a la mier­da. A la ma­yo­ría de las mu­je­res le gus­ta que las ha­gas reír; pe­ro, úl­ti­ma­men­te, no me fun­cio­na bien.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.