PAU­LA ECHEVARRIA "PO­DE­MOS SE­GUIR SIEN­DO PRO­TA­GO­NIS­TAS DESPUES DE LOS 40"

As­tu­ria­na, na­ci­da en Can­dás ha­ce 41 años. De­bu­tó en 2000 en la se­rie 'Al sa­lir de cla­se' y, so­bre el es­ce­na­rio, en la obra 'Diez ne­gri­tos'. Des­de en­ton­ces es ha­bi­tual del ci­ne y la te­le­vi­sión y tam­bién la blo­gue­ra más se­gui­da en nues­tro país.

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XL. Di­ga la ver­dad: son tres pro­ta­go­nis­tas fe­me­ni­nas, pe­ro Ma­ri­bel lo es al­go más que Jua­na y us­ted. ¿Eso pi­ca un po­co? P.E. Noooo; na­da de eso, to­do lo con­tra­rio: he­mos si­do una pi­ña, nos he­mos en­ten­di­do per­fec­ta­men­te y nos echá­ba­mos de me­nos cuan­do una fal­ta­ba. Eso de la rivalidad en­tre mu­je­res es un mi­to, a ve­ces hay más rivalidad en­tre un hom­bre y una mu­jer. XL. Gran par­te de la pe­lí­cu­la se ha ro­da­do en Bil­bao. P.E. Sí, y ro­dar fue­ra de ca­sa con to­do el equi­po une bas­tan­te. He­mos he­cho mu­cha vi­da jun­tas y, de ver­dad, nos he­mos di­ver­ti­do un mon­tón y nos he­mos cui­da­do mu­cho unas a otras. XL. Las tres ha­blan con en­tu­sias­mo de un ro­da­je happy, así que se­rá ver­dad. P.E. To­tal­men­te ver­dad. Las tres nos gus­ta­mos, nos res­pe­ta­mos y nos va­lo­ra­mos mu­cho. Creo que eso se no­ta en el re­sul­ta­do. XL. Su per­so­na­je, Va­ne­sa, tie­ne un per­fil po­co re­co­men­da­ble: mu­jer cal­cu­la­do­ra que le ha le­van­ta­do el ma­ri­do a su me­jor ami­ga y a la que lo úni­co que le im­por­ta de él es su di­ne­ro. P.E. Bueno, pe­ro la más re­tor­ci­da de las tres es Su­sa­na ( Jua­na), que tie­ne la ca­be­za pa­ra que se la abran y le sa­quen lo que hay den­tro. Yo soy una ma­la por ca­sua­li­dad. Mi per­so­na­je se da un po­co a la be­bi­da, siem­pre tie­ne una pe­ta­ca cer­ca y de vez en cuan­do se pe­ga un lin­go­ta­zo. Con eso hi­ci­mos co­ña en el ro­da­je. XL. ¿Ani­ma que es­te año es­tén más fuer­tes que nun­ca las mu­je­res tam­bién en el ci­ne? P.E. En Ola de crí­me­nes, aun­que los se­cun­da­rios tie­nen tam­bién su pe­so, es ver­dad que no­so­tras mo­ve­mos los hi­los y ellos son un po­co nues­tras ma­rio­ne­tas; pe­ro a mí es­to no se me sube a la ca­be­za. XL. ¿Cree que em­pe­za­rá a ha­ber en el ci­ne más pa­pe­les pro­ta­go­nis­tas pa­ra mu­je­res de cier­ta edad? P.E. Eso era an­tes; gra­cias a Dios, eso ya ha ter­mi­na­do tan­to en el ci­ne co­mo en la te­le­vi­sión. Es­te mo­vi­mien­to que se es­tá ha­cien­do ha ser­vi­do pa­ra mu­cho, ha te­ni­do sus fru­tos y aho­ra los es­ta­mos re­co­gien­do. Mi­ra lo que ha pa­sa­do con el Go­bierno… Es una ma­ra­vi­lla, pe­ro que tam­po­co de­jen de ha­cer pe­lí­cu­las de hom­bres. Aun­que es­tá muy bien que, por fin, ten­ga­mos no­so­tras nues­tro hue­co y ya no nos pon­gan de se­cun­da­rias por­que ten­ga­mos 40 años, por­que po­de­mos se­guir sien­do pro­ta­go­nis­tas con 40 y con 50 años. XL. ¿Y con 60? P.E. ¡Y con 60, por su­pues­to! XL. No quie­re re­co­no­cer­se in­fluen­cer pe­ro su blog es de los más se­gui­dos en Es­pa­ña y to­do lo que se po­ne en él se ago­ta en las tien­das. Es­to sin con­tar la cre­ma que di­rec­ta­men­te re­co­mien­da, que va­le 15 eu­ros y que di­ce que usa. P.E. Pe­ro to­do es ver­dad. La gen­te lue­go di­ce que yo no me pon­go esa cre­ma ni de co­ña y, ¡co­ño!, que sí que la uso. XL. ¿No hay una cam­pa­ña de pu­bli­ci­dad y de mar­ke­ting por de­trás? P.E. No, no; nun­ca ja­más re­co­mien­do na­da que no ha­ya pro­ba­do y que me ha­ya gus­ta­do. XL. Us­ted sa­be de so­bra el po­der tan gran­de que le da te­ner cer­ca de 2,2 mi­llo­nes de se­gui­do­res. P.E. Ten­go una au­dien­cia im­por­tan­te, sí; pe­ro lo que más me gus­ta de Ins­ta­gram es que el que quie­re es­tar es­tá; y el que no, no. A mí me en­can­ta que me si­ga to­da esa gen­te. Aun­que siem­pre hay ha­ters y trolls, son un mi­ni-mi­ni-mi­ni­por­cen­ta­je de la can­ti­dad de gen­te que va­lo­ra mi tra­ba­jo y mi vi­da y me di­cen co­sas agra­da­bles to­do el día. XL. ¿Me va a de­cir que no es cons­cien­te del po­der que tie­ne co­mo in­fluen­cer? P.E. ¿Po­der? XL. Sí; po­der, es ca­si un me­dio de co­mu­ni­ca­ción en el que se anun­cia. P.E. ¿Sí? ¿Lo veis así de ver­dad? XL. No ca­be du­da, su ac­ti­vi­dad en las re­des es ca­si una pro­fe­sión y un ne­go­cio. P.E. En mi ca­so no es así, mi pro­fe­sión es otra, lle­vo 18 años tra­ba­jan­do co­mo ac­triz, y yo a Ins­ta­gram o al blog

le de­di­co mu­chí­si­mo me­nos tiem­po que a mi tra­ba­jo. ¿Te di­go un po­co có­mo fun­ciono yo?: a de­man­da.

XL. Ex­pli­que es­to.

P.E. Una vez me dio por sa­car ro­pa de la ni­ña, cua­tro co­sas por ha­cer un post di­fe­ren­te, y no te­nía pen­sa­do sa­car más; pe­ro son las pro­pias se­gui­do­ras las que te de­man­dan que si­gas ha­cien­do ese ti­po de post, por­que a ellas les vie­ne muy bien por­que tie­nen ni­ñas… Y mu­chas ve­ces me es­cri­ben y me di­cen: «Por­fa, haz­nos un post de be­lle­za, que ha­ce mu­cho que no lo ha­ces». Fun­ciono un po­co así.

XL. ¿En­tien­de que, lle­ga­dos a es­te pun­to, a la gen­te pue­da in­tere­sar­le más sa­ber de su vi­da pri­va­da que de su tra­ba­jo?

P.E. En­tien­do que ten­gan que con­vi­vir esas dos fa­ce­tas, pe­ro mu­chas ve­ces pre­fe­ri­ría que no se me pre­gun­ta­ra por mi vi­da per­so­nal. Tam­bién en­tien­do que pue­do sus­ci­tar un in­te­rés en la gen­te que va más allá de lo que mues­tro en la pan­ta­lla de ci­ne o de te­le­vi­sión; pe­ro no quie­ro que el per­so­na­je se co­ma a la per­so­na, y no de­jo que pa­se.

XL. ¿Hay al­gu­na en­tre­vis­ta en la que no le pre­gun­ten por sus pa­re­jas?

P.E. Sí, de­pen­de del me­dio; el me­dio es el que mar­ca el tono de la en­tre­vis­ta. Yo calcu­lo que en es­ta en­tre­vis­ta ten­drá más pe­so mi tra­ba­jo que mi vi­da per­so­nal.

XL. ¿Pa­ga ca­ro el éxi­to?

P.E. A ve­ces, cier­tos días.

XL. Di­ce que us­ted fue edu­ca­da por una ma­dre que no tra­ba­ja­ba, que es­ta­ba muy en­ci­ma y que la cui­da­ba, pe­ro que su hi­ja es­tá edu­ca­da por una ma­dre que tra­ba­ja mu­cho y que es­tá mu­cho tiem­po fue­ra de ca­sa. ¿Có­mo se las arre­gla pa­ra que no ten­ga ca­ren­cias que us­ted no tu­vo?

P.E. Eso no va a pa­sar por­que yo soy una ma­dre que es­toy: aun­que es­té fue­ra de ca­sa, es­toy. Es­toy mu­cho al te­lé­fono y le pre­gun­to to­do el ra­to có­mo es­tá; y, ade­más, he te­ni­do la suer­te de que mi hi­ja es­tá mu­cho con sus abue­los, con los pa­dres de Da­vid o con los míos y, al edu­car­se con ellos, los va­lo­res son los mis­mos. Mi hi­ja no tie­ne nin­gu­na ca­ren­cia por­que tan­to unos abue­los co­mo otros han co­la­bo­ra­do mu­cho.

"YO TRA­BA­JO FUE­RA DE CA­SA, PE­RO MI HI­JA NO TIE­NE NIN­GU­NA CA­REN­CIA POR­QUE TO­DOS SUS ABUE­LOS HAN CO­LA­BO­RA­DO MU­CHO"

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