‘CRUSH’

«Los con­cur­sos tie­nen ese mis­te­rio de por qué unos fun­cio­nan y otros no»

El Periódico de Catalunya [Català] - Teletodo - - SUMARIO - JUAN CAR­LOS RO­SA­DO

Juanma Ló­pez Itu­rria­ga, pre­sen­ta­dor del concurso de los vier­nes en TVE-1, ha­bla de es­ta nue­va in­cur­sión en la pe­que­ña pan­ta­lla.

«En ‘Crush’, sí que es muy es­pec­ta­cu­lar ver a una per­so­na a la que le aplas­ta la ca­be­za una ca­ja»

Tras pre­sen­tar el pa­sa­do mes de di­ciem­bre en TVE1 la ga­la so­li­da­ria Inocen­te, inocen­te, Juanma Ló­pez Itu­rria­ga vuel­ve a la pri­me­ra ca­de­na es­ta­tal con Crush, un concurso de cul­tu­ra ge­ne­ral, pe­ro con una in­só­li­ta pe­cu­lia­ri­dad: los que no acier­ten las pre­gun­tas son aplas­ta­dos por unas in­men­sas ca­jas fuer­tes que pen­den so­bre ellos. To­do es de bro­ma, cla­ro.

-¿Qué tal se le da es­to de ejer­cer de Car­los So­be­ra?

-Soy ma­yor que So­be­ra. Cuan­do em­pe­zó con los con­cur­sos, yo lle- va­ba ya un tiem­po… Es­tá sien­do una vuel­ta a los orí­ge­nes. Cuan­do me re­ti­ré del ba­lon­ces­to en 1990, em­pe­cé con pro­gra­mas de ba­lon­ces­to y fút­bol, pe­ro en­se­gui­da hi­ce con­cur­sos. Siem­pre ha si­do el gé­ne­ro te­le­vi­si­vo que más me ha gus­ta­do. Es­ta­ba de­di­ca­do a otras co­sas cuan­do de re­pen­te sur­gió es­to. Crees que esa puer­ta es­ta­ba ce­rra­da y me lla­ma TVE pa­ra pro­po­ner­me Crush. Me hi­zo mu­cha ilu­sión por­que me sien­to muy có­mo­do en los con­cur­sos. A ve­ces me ten­go que mor­der la len­gua pa­ra no in­vo­lu­crar­me de­ma­sia­do. La du­da que ten­go es có­mo lo va a re­ci­bir el pú­bli­co.

-Pa­re­ce que es­to de los con­cur­sos ha cam­bia­do bas­tan­te con las tram­pi­llas que se abren, las ca­jas que se caen en­ci­ma…

-Sí, pe­ro al fi­nal las re­glas de los con­cur­sos son muy cla­ras: que no sea ni muy sen­ci­llo ni muy com­pli­ca­do, que in­vo­lu­cre a cual­quier es­pec­ta­dor, que le ha­ga par­ti­ci­par… En es­te ca­so, sí que es muy es­pec­ta­cu­lar ver a una per­so­na a la que le aplas­ta la ca­be­za una ca­ja. Los con­cur­sos tie­nen ese mis­te­rio de por qué unos fun­cio­nan y otros pa­re­ci­dos no. El nues­tro, al ser de TVE, bus­ca un es­pec­tro de pú­bli­co más am­plio y fa­mi­liar. Por la no­che el te­rri­to­rio es más com­pli­ca­do que por la tar­de.

-¿Le han di­cho por qué pen­sa­ron en us­ted pa­ra pre­sen­tar­lo?

-Esa es una bue­na pre­gun­ta. No lo sé. Ha­bría que pre­gun­tár­se­lo a ellos. No co­men­ta­mos na­da. Pe­ro me­jor no sa­ber­lo, da igual (ríe). Mi for­ma de com­por­tar­me en un pla­tó es muy na­tu­ral, por­que es mi for­ma de ser. No sé ha­cer­lo de otra for­ma. Tam­po­co soy un ce­re­bri­to. Fí­si­ca­men­te me con­ser­vo bien, pe­ro no ga­na­ría un concurso de be­lle­za. Su­pon­go que me han ele­gi­do por­que que­rían dar­le un tono de concurso en za­pa­ti­llas: re­la­ja­do, sim­pá­ti­co y bien­hu­mo­ra­do.

-¿Có­mo lle­ga un de­por­tis­ta de éli­te co­mo us­ted a con­ver­tir­se en pre­sen­ta­dor de te­le­vi­sión?

-Siem­pre me ha gus­ta­do mu­cho la tele. Cuan­do era ju­ga­dor veía mu- cha tele ame­ri­ca­na y me en­can­ta­ba su for­ma de na­rrar los par­ti­dos. En mis úl­ti­mos años de ca­rre­ra pen­sa­ba que me gus­ta­ría co­men­tar par­ti­dos de ba­lon­ces­to. Te­le­ma­drid me pro­pu­so ha­cer un pro­gra­ma y a la gen­te le gus­tó. El gran cam­bio fue cuan­do me ofre­cie­ron pre­sen­tar Inocen­te, inocen­te, que no te­nía na­da que ver con el de­por­te. Po­co des­pués em­pe­cé con El rom­pe­ca­be­zo­tas en las au­to­nó­mi­cas y la gen­te se acos­tum­bró a ver­me en otros te­rre­nos.

-¿Se vio a par­tir de ahí ca­paz de pre­sen­tar cual­quier co­sa?

-Bueno, pre­sen­té un reality co­mo Supervivientes, pe­ro creo que es mi peor tra­ba­jo en te­le­vi­sión. No es

«Su­pon­go que me han ele­gi­do por­que que­rían dar­le un tono de concurso en za­pa­ti­llas»

un pro­gra­ma que se adap­te a mis con­di­cio­nes, por­que el pre­sen­ta­dor se tie­ne que me­ter en él. A mí me da­ba igual que se fue­se uno u otro, mien­tras que aquí su­fro cuan­do em­pa­ti­zo con un con­cur­san­te y le eli­mi­nan. En Supervivientes no me pa­sa­ba eso.

-¿No lo vol­ve­ría a ha­cer?

-Tal y co­mo se gra­ba aho­ra, no. Co­mo se gra­ba­ba an­tes, sí. La irrup­ción de Gran Her­mano pro­vo­có la pri­ma­cía del di­rec­to. Y no­so­tros, cuan­do idea­mos Supervivientes, no iba a ser en di­rec­to, sino una aven­tu­ra que íba­mos a gra­bar pa­ra lue­go edi­tar­la. Era co­mo una pe­lí­cu­la de 13 ca­pí­tu­los. La ola ex­pan­si­va de GH lo con­di­cio­nó to­do y em­pe­za-

ron con los te­mas de las re­la­cio­nes per­so­na­les y de los pi­ques en­tre los con­cur­san­tes. Lo im­por­tan­te era que se pe­lea­sen. A mí me in­te­re­sa ver lo que ha­ce una per­so­na pa­ra so­bre­vi­vir en una is­la de­sier­ta. Las re­la­cio­nes en­tre ellos me pue­den lla­mar la aten­ción en un mo­men­to da­do, pe­ro no pa­ra man­te­ner un pro­gra­ma.

-¿Par­ti­ci­pa­ría us­ted co­mo con­cur­san­te?

-Ni de co­ña. Ha si­do mi peor tra­ba­jo en te­le­vi­sión y mi me­jor ex­pe­rien­cia vi­tal en el me­dio. Fue­ron dos años se­gui­dos con dos me­ses apar­ta­do del mun­da­nal rui­do: no ha­bía mó­vi­les y te­nían que lla­mar­te al ho­tel pa­ra ha­blar contigo. Es­tá­ba­mos su­per­tran­qui­los gra­ban­do nues­tras co­si­tas. Se ha­cía de no­che, pa­ra­ba to­do el equi­po y man­dá­ba­mos una cá­ma­ra a ca­da la­do. Aho­ra son 24 ho­ras y 50 per­so­nas edi­tan­do to­do el día.

-¿Có­mo ha vis­to el de­but te­le­vi­si­vo de su her­mano, Mi­kel, con El co­mi­dis­ta?

-Me pareció que es­ta­ba bien. El pro­gra­ma es­ta­ba bien, con sus vi­deos, sus ideas y con Mi­kel sien­do Mi­kel. Pa­ra mí es muy im­por­tan­te que las

«Ni de co­ña par­ti­ci­pa­ría en ‘Sal­va­dos’. Fue mi peor tra­ba­jo en TV y mi me­jor ex­pe­rien­cia vi­tal»

per­so­nas sean re­co­no­ci­bles y yo re­co­no­cía a mi her­mano en sus pre­sen­ta­cio­nes y en su hu­mor. Aho­ra bien, la pe­lea era du­ra y un pro­gra­ma de co­ci­na en pri­me ti­me de esa du­ra­ción es com­pli­ca­do. Aho­ra mis­mo, el pri­me ti­me es te­rreno mi­na­do pa­ra to­dos.

-¿Se ve com­pi­tien­do al­gún día con su her­mano Mi­kel?

No. A mí lo que me gus­ta­ría es ha­cer al­go con él, pe­ro su uni­ver­so y el mío son di­fe­ren­tes. Ten­dría que ser un Mas­te­rchef ce­le­bri­ties o una co­sa así. Pe­ro Mi­kel nun­ca se pon­dría en ries­go. Es co­mo si yo voy a un concurso de ba­lon­ces­to. No pue­do. Pe­ro lo bueno es que a mi her­mano le gus­tó la ex­pe­rien­cia y que el pro­gra­ma te­nía muy bue­na ca­li­dad y muy bue­na fac­tu­ra. Pe­ro cuan­do los da­tos de un pro­gra­ma no acom­pa­ñan, siem­pre te pre­gun­tas si es­ta­ba co­lo­ca­do don­de te­nía que es­tar. Lo que más me preo­cu­pa aho­ra de Crush es que el concurso es­té bien, por­que, co­mo pa­sa en el de­por­te, ju­gan­do bien tie­nes más po­si­bi­li­da­des de ga­nar. Si los nú­me­ros acom­pa­ñan, pues muy bien. Pe­ro por lo me­nos que te que­de eso. Hay ve­ces que, en bus­ca de la au­dien­cia, aca- bas ha­cien­do al­go for­za­do y al fi­nal no tie­nes ni au­dien­cia ni la sa­tis­fac­ción del tra­ba­jo bien he­cho.

-¿Quién es, pa­ra us­ted, el me­jor pre­sen­ta­dor de te­le­vi­sión en Es­pa­ña ac­tual­men­te?

-Re­co­noz­co que mi con­su­mo de te­le­vi­sión ha des­cen­di­do bas­tan­te. Aho­ra tie­nes otras vías pa­ra ver co­sas y ade­más ha lle­ga­do el tsu­na­mi de las se­ries que no te de­ja tiem­po pa­ra ver la tele con­ven­cio­nal. Lo que con­su­mo son so­bre to­do se­ries. ¿Pre­sen­ta­do­res? Es­tán los de siem­pre. So­be­ra ha de­mos­tra­do so­bra­da­men­te que su le­van­ta­mien­to de ce­ja se es­tu­dia­rá en las escuelas de co­mu­ni­ca­ción, por­que es una co­ne­xión cós­mi­ca con el es­pec­ta­dor. Con ese mo­vi­mien­to de ce­jas lo tie­nes to­do ga­na­do. Tam­bién es­tá Juan­ra Bo­net con el ¡ Boom! y Ar­tu­ro Valls, que lo ha­ce fan­tás­ti­ca­men­te bien. Se ha im­pues­to ya el pre­sen­ta­dor co­lo­quial, na­da en­va­ra­do, que em­pa­ti­za con los con­cur­san­tes y di­ce ton­te­rías en un mo­men­to da­do. Aquel en­va­ra­mien­to ha des­apa­re­ci­do. En el mo­men­to en que tie­nes un tío con cier­ta gra­cia y le gus­te lo que es­tá ha­cien­do…

«So­bre to­do veo se­ries. El ac­tual tsu­na­mi de las se­ries no de­ja tiem­po a te­le­vi­sión tra­di­cio­nal»

-¿Y qué opi­nión tie­ne de Jor­ge Ja­vier Váz­quez?

-¿Pre­sen­ta con­cur­sos?

-Co­mo pre­sen­ta­dor en ge­ne­ral.

-No pue­do en­jui­ciar, por­que ese ti­po de te­le­vi­sión y de mun­do del co­ra­zón es­tá en las an­tí­po­das de mi gus­to. Ni me in­tere­san ni los veo, con lo que no me voy a po­ner a opi­nar de un pre­sen­ta­dor al que he vis­to tres mi­nu­tos en to­da mi vi­da.

-¿Có­mo van esos par­ti­dos de ba­lon­ces­to en­tre Col­ga­dos del aro y La vi­da mo­der­na?

-Es­ta­mos es­pe­ran­do a que Da­vid Bron­cano se re­cu­pe­re. Nos gus­ta mu­cho. Cuan­do la­mi­ne­mos a La vi­da mo­der­na nos ire­mos a otros pro­gra­mas co­mo Tu ca­ra me sue­na pa­ra re­tar­les. He­mos re­ta­do a Flo­ren­tino Fernández tam­bién. Es cu­rio­so que el se­gui­mien­to del ba­lon­ces­to hay ba­ja­do qui­zás en Es­pa­ña, a la vez que hay mi­llo­nes de per­so­nas que les en­can­ta ju­gar a ese de­por­te.

-¿Qué­le­pa­re­ceel show dehu­mor de la SER La vi­da mo­der­na?

-No me ima­gino una me­jor for­ma de pa­sar me­dia ho­ra que es­cu­char ese pro­gra­ma. Lo oi­go to­dos los días y me par­to de ri­sa. Cuan­do iba al pla­tó de Crush era mi mú­si­ca de ca­be­ce­ra: me cam­bia el ro­llo y ha­ce que me ol­vi­de de las preo­cu­pa­cio­nes. Me pa­re­ce uno de los me­jo­res des­cu­bri­mien­tos en el mun­do de la co­mu­ni­ca­ción.

-Da­vid Bron­cano se ha con­ver­ti­do en el chi­co de mo­da. ¿Cree que es pa­ra tan­to?

-Ber­to Ro­me­ro di­ce al­go que me pa­sa a mí tam­bién con mi her­mano: te­ne­mos mu­cha ten­den­cia a re­ti­rar lo an­ti­guo cuan­do sa­le al­go nue­vo. An­tes se de­cía que Da­vid Bron­cano po­día ser un nue­vo Ber­to Ro­me­ro. Y aho­ra se di­ce que Ber­to es co­mo Bron­cano. Con mi her­mano me to­man mu­cho el pe­lo con ese te­ma.

IDEN­TI­FI­CA­DO. «Me muer­do la len­gua pa­ra no in­vo­lu­crar­me de­ma­sia­do», di­ce Lo­pez Itu­rria­ga.

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