#INFINITEKUSAMA

POR JE­SÚS CANO.

ELLE Decoration (Spain) - - 8 Dias -

No te pier­das a… Do­nald Judd El pa­dre del mi­ni­ma­lis­mo com­pró una de las pri­me­ras obras de Ku­sa­ma por 200 €. Y es­cri­bió su pri­me­ra crí­ti­ca. “Es una pin­to­ra ori­gi­nal”, di­jo. Eran los se­sen­ta y com­par­tían edi­fi­cio. En­ton­ces, Judd no di­se­ña­ba mue­bles. Los pri­me­ros son de fi­na­les de los se­ten­ta. Es­ta si­lla me­tá­li­ca en es­qui­na es de 1984. Aho­ra su fun­da­ción la vuel­ve a pro­du­cir. que la ate­rro­ri­zan y ro­dear­se de ellas, Ku­sa­ma ha en­con­tra­do una for­ma de su­pri­mir el mie­do. La ecua­ción pa­re­ce te­ner éxi­to y lo ate­rra­dor se con­vier­te en di­ver­ti­do, en un fon­do don­de fo­to­gra­fiar o ser fo­to­gra­fia­do.

Na­ció en 1929 en Mat­su­mo­to (Ja­pón) y era la pe­que­ña de tres her­ma­nos. La su­ya era una prós­pe­ra y con­ser­va­do­ra fa­mi­lia de co­mer­cian­tes. Su ma­dre tie­ne pen­sa­do un ofi­cio pa­ra ella, ama de ca­sa. Pa­ra ello le pro­po­ne un ma­tri­mo­nio con­cer­ta­do. Su res­pues­ta es huir a los Es­ta­dos Uni­dos con unos cuan­tos bi­lle­tes de dó­lar co­si­dos en el re­fa­jo, 60 ki­mo­nos y un mon­tón de di­bu­jos. El plan era so­bre­vi­vir ven­dién­do­los. Fra­ca­sa­rá. Te­nía 27 años. Cuan­do des­em­bar­ca en Nue­va York, rei­na el ex­pre­sio­nis­mo abs­trac­to y con su em­pu­je, con­si­gue me­ter­se en es­te círcu­lo. In­clu­so tie­ne una re­la­ción con el ar­tis­ta Jo­seph Cor­nell. Él era im­po­ten­te y a ella no le gus­ta­ba el se­xo. Era la re­la­ción per­fec­ta. Co­mo ima­gi­nan, más ro­mán­ti­ca que car­nal.

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