Eunate

Enigmas - - SEÑALES -

Cuen­tan que el pri­mer maes­tro cons­truc­tor se au­sen­tó sin ter­mi­nar la por­ta­da y un gi­gan­te, un jen­ti­lak, la aca­bó en tres días. Cuan­do el maes­tro re­gre­só, el abad le re­tó a cons­truir una por­ta­da idén­ti­ca en el mis­mo pla­zo. De­ses­pe­ra­do, una no­che se to­pó con una la­mi­ñak que le ofre­ció un tra­to: la no­che de San Juan acu­di­ría una ser­pien­te al río con una pie­dra má­gi­ca. De­bía co­ger­la, de­po­si­tar­la en una co­pa de oro y co­lo­car­se fren­te a la por­ta­da. Cuan­do sa­lie­ra la lu­na, de­bía in­vo­car­la, y la luz que se re­fle­ja­se en la co­pa obra­ría el pro­di­gio de la­brar las pie­dras.

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