“He­chos ca­si pol­vo”.

Enigmas - - HISTORIAS MALDITAS -

Du­ran­te la aper­tu­ra del se­pul­cro del rey en el mo­nas­te­rio de Si­ge­na, el 27 de oc­tu­bre de 1883, es­tu­vo pre­sen­te el obis­po de Lé­ri­da, To­mas Cos­ta y For­na­gue­ra, y se le­van­tó ac­ta. En ella se des­cri­be el ataúd y el es­ta­do de los res­tos: “he­chos ca­si pol­vo (…) El crá­neo es­ta­ba in­cli­na­do ha­cia su de­re­cha, los hue­sos de los bra­zos cru­za­dos so­bre el pe­cho, suel­tas ya las fa­lan­ges de los de­dos, vi­si­bles en par­te las cos­ti­llas, así co­mo el fé­mur iz­quier­do, y suel­tos ca­si to­dos los hue­sos de los pies”. Se pu­do com­pro­bar, a pe­sar del es­ta­do de des­com­po­si­ción, que eran cier­tas las crónicas que afir­ma­ban que el mo­nar­ca me­día dos me­tros de al­tu­ra.

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