Scott Schu­man

TO­DOS QUIE­REN APA­RE­CER EN EL BLOG DEL MA­RIS­CAL DEL ‘STREET STY­LE’, PE­RO ÉL EVI­TA LAS CÁ­MA­RAS. THE SARTORIALIST SE RE­TRA­TA (CON SUS PRO­PIAS PA­LA­BRAS)

Esquire (Spain) - - Que ´ Se ´ Yo ´ - TEX­TO IVÁN IGLE­SIAS FO­TO­GRA­FÍA HUN­TER ABRAMS

SOY DE LOS PO­COS BLO­GUE­ROS QUE TIE­NEN UNA FOR­MA­CIÓN SÓ­LI­DA. Es vi­tal te­ner una pers­pec­ti­va his­tó­ri­ca de la mo­da pa­ra que en­ton­ces sur­ja el ‘ojo crí­ti­co’. Yo es­tu­dié tan­to di­se­ño co­mo con­fec­ción y tra­ba­jé du­ran­te 15 años en mi pro­pio show­room. Lo im­por­tan­te en la fo­to­gra­fía de street sty­le es te­ner una opi­nión cla­ra y que la gen­te des­pués mues­tre su acuer­do o su desacuer­do en las re­des so­cia­les.

AHO­RA MI COM­PE­TEN­CIA ES RIHANNA. Hoy en día el pul­so de la mo­da se to­ma en Ins­ta­gram. Ahí es­tán las es­tre­llas del ci­ne, la mú­si­ca y la te­le­vi­sión, que nun­ca hi­cie­ron mu­cho ca­so a los blogs, pe­ro que aho­ra tie­nen una in­fluen­cia enor­me. Por suer­te, al igual que su­ce­de con la mo­da, es­to po­dría cam­biar en cual­quier mo­men­to.

LOS ‘SEL­FIES’ NO SON MÁS QUE UNA TEN­DEN­CIA y, aun­que ad­mi­to que se han he­cho un hue­co enor­me en las re­des so­cia­les, no creo que sean el es­tán­dar en el que nos de­ba­mos fi­jar a lar­go pla­zo.

UNA BUE­NA FO­TO­GRA­FÍA DE­BE TE­NER UN PUN­TO FOCAL IN­ME­DIA­TO, que los ojos del es­pec­ta­dor se va­yan al ca­be­llo, los ac­ce­so­rios o in­clu­so al es­pí­ri­tu de la per­so­na. Yo jue­go siem­pre con tres ele­men­tos: el es­ti­lis­mo, la luz y el es­ce­na­rio. Si es­ta tría­da es fuer­te, se­rá una ima­gen triun­fal.

LA PRI­ME­RA FO­TO DE ‘STREET STY­LE’ QUE TO­MÉ fue un fra­ca­so. No ha­bía pen­sa­do de an­te­mano có­mo pre­gun­tar­le a la per­so­na que es­ta­ba al otro la­do si po­día re­tra­tar­la. Des­pués de in­ten­tar­lo un par de ve­ces me di cuen­ta de que al­go no es­ta­ba fun­cio­nan­do, así que vol­ví a ca­sa, re­vi­sé el pro­ce­so y sa­lí a in­ten­tar­lo de nue­vo al día si­guien­te.

HAY VE­CES QUE NO ME APE­TE­CE, que me cues­ta echar­me a las ca­lles, bus­car lo­ca­li­za­cio­nes, pe­dir a la gen­te que po­se… Esos días sim­ple­men­te no ha­go fo­tos, pe­ro ge­ne­ral­men­te es­toy tan en­tu­sias­ma­do con mi tra­ba­jo que la po­si­bi­li­dad de que al­guien me di­ga que no ni si­quie­ra me mo­les­ta y ya no sien­to la ver­güen­za de los ini­cios.

REAC­CIO­NAR Y CREAR EN EL MO­MEN­TO es la par­te más com­pli­ca­da y que más me gus­ta de mi tra­ba­jo. El tiem­po es to­tal­men­te cla­ve. Eso es al­go que apren­dí cuan­do em­pe­cé a in­tere­sar­me por la fo­to­gra­fía re­tra­tan­do a mis hi­jas. Aun así, no sien­to la pre­sión de que ca­da fo­to sea per­fec­ta y, por su­pues­to, no to­dos los dis­pa­ros se ven en The Sartorialist.

MI ME­JOR RE­TRA­TO me lo hi­zo mi an­ti­gua asis­ten­te de Bar­ce­lo­na, Ca­mi­la Fal­quez. La ra­zón por la que fun­cio­nó tan bien es por­que, al ha­ber tra­ba­ja­do con­mi­go, apren­dió có­mo me gus­ta dis­pa­rar y re­co­no­ció el mo­men­to jus­to en que la luz era per­fec­ta. Fue en Flo­ren­cia, le di la cá­ma­ra con la con­fi­gu­ra­ción que me gus­ta y bá­si­ca­men­te in­ver­ti­mos los pa­pe­les: ella me to­mó la fo­to que po­ten­cial­men­te yo to­ma­ría a otra per­so­na.

SÍ, SOY MUY EXI­GEN­TE CON MI PRO­PIA IMA­GEN EN LAS FO­TOS. Ca­si pue­do ima­gi­nar la luz y el án­gu­lo que se re­fle­ja­rá en las fo­tos que me ha­cen. Yo sé qué par­tes de mi cuer­po se ven me­jor y cuá­les no me be­ne­fi­cian [odia que lo sa­quen de cuer­po en­te­ro, así que me sor­pren­de que mis com­pa­ñe­ros fo­tó­gra­fos no ha­blen pre­via­men­te con­mi­go pa­ra que sea un tra­ba­jo de co­la­bo­ra­ción mu­tuo; eso es al­go que siem­pre ha­go yo].

¿QUÉ ES­TÁ DE MO­DA? Yo ya no me ha­go es­ta pre­gun­ta. Per­so­nal­men­te he apren­di­do a se­pa­rar lo que amo de la mo­da en tér­mi­nos de di­se­ño, co­lor, es­tam­pa­do… de lo que real­men­te me que­da bien. Siem­pre an­te­pon­go quién soy a las ten­den­cias, y eso se lo de­bo a al­gu­nos de los ca­ba­lle­ros que han pro­ta­go­ni­za­do los me­jo­res posts de The Sartorialist.

‘THE SARTORIALIST’ ES UN BLOG MÁS ‘CA­LLE­JE­RO’ QUE CUAL­QUIER OTRO, por­que no so­lo me mue­vo por las se­ma­nas de la mo­da, co­mo ha­cen otros fo­tó­gra­fos ca­si en ex­clu­si­va. Yo via­jo por to­do el mun­do y alien­to a que mis se­gui­do­res des­cu­bran otras ciu­da­des y paí­ses a tra­vés de mi vi­sión ar­tís­ti­ca.

LAS NUE­VAS MAR­CAS DE ‘STREETWEAR’ NO ME IN­TERE­SAN. Creo que mu­chas fir­mas que aho­ra es­tán en bo­ca de to­dos se ba­san en la exa­ge­ra­ción y no hay un buen fon­do de di­se­ño.

ME GUS­TA SER DESAFIADO. No me pon­go nin­gún ti­po de res­tric­ción en mi blog por­que es di­fí­cil en­con­trar co­sas que de ver­dad me sor­pren­dan. La ins­pi­ra­ción pue­de sur­gir de una com­bi­na­ción de co­lo­res en el look de una mu­jer o de una mez­cla de pa­tro­nes en un ca­ba­lle­ro en un mer­ca­do de la In­dia. Mi pró­xi­mo li­bro es­tá ba­sa­do to­tal­men­te en es­te in­creí­ble país y creo que va a ser una sor­pre­sa to­tal pa­ra los que me si­guen y me co­no­cen.

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