El se­cre­to del de­li­nea­do per­ma­nen­te

La mi­cro­pig­men­ta­ción de ojos cada día es­tá más de­man­da­da y los clien­tes son más exi­gen­tes. Te mos­tra­mos los úl­ti­mos avan­ces y có­mo rea­li­zar un buen ser­vi­cio.

Esthetic World - - Sumario - ca­ro­li­na de la ro­sa Di­rec­to­ra de la Clí­ni­ca Ca­ro­li­na de la Ro­sa www.ca­rol­de­la­ro­sa.com Clí­ni­ca La­for­ja: 931 645 004 Clí­ni­ca Mi­tre: 930 184 941

el ma­qui­lla­je per­ma­nen­te es una so­lu­ción efi­caz pa­ra lu­cir un ros­tro ma­qui­lla­do a cual­quier ho­ra del día. La mi­cro­pig­men­ta­ción de los ojos es un ser­vi­cio es­té­ti­co que es­tá en au­ge por la co­mo­di­dad de lle­var los ojos siem­pre de­li­nea­dos y, ade­más, aho­rrar tiem­po y di­ne­ro.

Cada mu­jer tie­ne unos gus­tos y ne­ce­si­da­des di­fe­ren­tes, por ello exis­ten di­ver­sas op­cio­nes a la ho­ra de ele­gir el di­se­ño de ojos más ade­cua­do. Po­de­mos en­con­trar­nos con per­so­nas que nun­ca se ma­qui­llan pe­ro que desean con­se­guir un cam­bio na­tu­ral. En es­te ca­so, el di­se­ño más ade­cua­do es un re­lleno de pes­ta­ñas con el que con­se­gui­re­mos un efec­to óp­ti­co de ma­yor den­si­dad, tan­to pa­ra hom­bres co­mo mu­je­res. Pa­ra lo­grar una ma­yor na­tu­ra­li­dad, lo ideal es rea­li­zar el eye­li­ner su­pe­rior e in­fe­rior con un co­lor sua­ve, con­si­guien­do en­mar­car más la mi­ra­da. Por otro la­do, pa­ra las mu­je­res que tie­nen por cos­tum­bre ma­qui­llar­se a dia­rio el di­se­ño del eye­li­ner se­rá más so­fis­ti­ca­do, den­so, li­ge­ra­men­te más grue­so y con el án­gu­lo ex­terno más de­fi­ni­do.

Con­se­jos pos­te­rio­res pa­ra una co­rrec­ta cu­ra­ción

Pa­ra po­der ga­ran­ti­zar una bue­na cu­ra­ción y una lar­ga du­ra­ción del pig­men­to en la piel, és­tas son las pau­tas a te­ner en cuen­ta du­ran­te los pri­me­ros 7 días pa­ra que el re­sul­ta­do sea óp­ti­mo: Apli­car una cre­ma cu­ra­ti­va de 3 a 5 ve­ces al día con la ayu­da de un bas­ton­ci­llo. Nun­ca se de­be to­car la zo­na di­rec­ta­men­te con la mano pa­ra evi­tar po­si­bles in­fec­cio­nes. La cre­ma ayu­da­rá a ci­ca­tri­zar y cu­rar co­rrec­ta­men­te el eye­li­ner. No ex­po­ner­se al sol, ya que pue­de pro­du­cir­se una dis­mi­nu­ción in­de­sea­da del co­lor. Evi­tar prac­ti­car de­por­te pa­ra que no se pro­duz­ca una pér­di­da del co­lor a tra­vés de la su­do­ra­ción, así co­mo las sau­nas, ya que la piel re­cién pig­men­ta­da podría ablan­dar­se en ex­ce­so con la con­se­cuen­te dis­mi­nu­ción del co­lor. No ba­ñar­se en la pla­ya o la piscina pa­ra evi­tar in­fec­cio­nes. No ma­qui­llar los ojos, tam­po­co con som­brea­do ni más­ca­ra de pes­ta­ñas. Po­dría­mos in­fec­tar la zo­na, ade­más de agre­dir la piel del pár­pa­do a la ho­ra de des­ma­qui­llar los ojos.

Evo­lu­ción de la piel en el pro­ce­so de ci­ca­tri­za­ción

En la mi­cro­pig­men­ta­ción de ojos el co­lor ex­pe­ri­men­ta dis­tin­tas va­ria­cio­nes an­tes de ver el tono de­fi­ni­ti­vo. Des­de el pri­mer día que se rea­li­za el tra­ta­mien­to has­ta que la per­so­na vuel­ve a rea­li­zar­se el re­pa­so trans­cu­rri­do un mes, el co­lor su­fre una ba­ja­da en­tre un 20 y un 30%. Por ello, es ne­ce­sa­rio co­no­cer có­mo evo­lu­cio­na la piel y el pro­ce­so de ci­ca­tri­za­ción.

En­tre el día 1 y 4

Du­ran­te los pri­me­ros 4 días pue­de ex­pe­ri­men­tar­se una le­ve in­fla­ma­ción en los pár­pa­dos, ya que la piel en esta zo­na es muy fi­na y de­li­ca­da. Es­to es al­go ha­bi­tual y se de­be a la in­va­sión que pro­vo­can los pig­men­tos en la piel al ser sus­tan­cias aje­nas al cuer­po hu­mano. La in­fla­ma­ción tam­bién de­pen­de del um­bral de sen­si­bi­li­dad.

En­tre los días 4 y 7

En es­te mo­men­to la piel co­mien­za a crear una mi­cro­cos­tra. Se pro­du­ce por­que con la mi­cro­pig­men­ta­ción se ha­ce una pe­que­ña aber­tu­ra en la piel, que pro­vo­ca que se va­ya for­man­do una ca­pa pro­tec­to­ra so­bre la le­sión. En es­te mo­men­to de la ci­ca­tri­za­ción el co­lor del eye­li­ner se ve os­cu­ro por­que es­tá en la su­per­fi­cie.

En­tre los días 7 y 15

Du­ran­te es­tos días se pro­du­ce una re­pa­ra­ción par­cial del te­ji­do. Es co­mún ob­ser­var una re­duc­ción drás­ti­ca del co­lor du­ran­te esta fa­se, ya que es el mo­men­to de la caí­da de la mi­cro­cos­tra, es de­cir, se pro­du­ce la re­no­va­ción del co­lá­geno de la piel, pues los pe­que­ños gra­nos de pig­men­to que que­da­ron dis­per­sos en la zo­na más su­per­fi­cial se han des­pren­di­do de­bi­do a la re­no­va­ción ce­lu­lar.

En­tre los días 15 y 30

En esta eta­pa su­ce­de la re­pa­ra­ción to­tal, cuan­do el pig­men­to aca­ba de fi­jar­se en la zo­na tra­ta­da y se mez­cla con el pro­pio co­lá­geno de la piel. Ha fi­na­li­za­do el tra­ta­mien­to y ya po­de­mos per­ci­bir el re­sul­ta­do real.

A los 30 y 40 días

Una vez ha trans­cu­rri­do un mes, apro­xi­ma­da­men­te, des­de la pri­me­ra se­sión, se­rá ne­ce­sa­rio un pe­que­ño re­pa­so del eye­li­ner pa­ra

re­for­zar el co­lor y mo­di­fi­car el gro­sor o la for­ma del di­se­ño es­co­gi­do si la clien­ta lo desea. Es­te re­pa­so alar­ga la du­ra­ción del tra­ta­mien­to.

Du­ra­ción del pig­men­to en los pár­pa­dos

La du­ra­ción de la mi­cro­pig­men­ta­ción de ojos es muy va­ria­ble. Al ser la piel del pár­pa­do muy fi­na, pig­men­ta muy fá­cil­men­te, ex­cep­to en la piel que se en­cuen­tra en­tre las pes­ta­ñas, don­de el co­lor se re­sis­te li­ge­ra­men­te y no que­da tan sa­tu­ra­do. Por ello, la lí­nea del ojo in­fe­rior siem­pre que­da­rá me­nos sa­tu­ra­da que la su­pe­rior, por­que es una zo­na más hú­me­da.

En una mi­cro­pig­men­ta­ción de ce­jas, por ejem­plo, la media de du­ra­ción es de un año. Mien­tras que en los ojos, la du­ra­ción es mu­cho ma­yor si la piel ha acep­ta­do el co­lor co­rrec­ta­men­te des­de el ini­cio, pu­dien­do du­rar años. Eso sí, la to­na­li­dad de la lí­nea va va­rian­do en el tiem­po de­bi­do a la de­gra­da­ción y en­ve­je­ci­mien­to del pig­men­to.

No obs­tan­te, si la per­so­na desea man­te­ner el co­lor ini­cial du­ran­te más tiem­po, el re­pa­so de la mi­cro­pig­men­ta­ción de ojos de­be­ría rea­li­zar­se trans­cu­rri­do un año des­de el tra­ta­mien­to.

Con­si­de­ra­cio­nes

Hi­gie­ne: Co­mo en cual­quier tra­ta­mien­to en el que se rea­li­za una pe­que­ña agre­sión en la piel, la pro­fe­sio­nal de­be res­pe­tar las nor­mas de hi­gie­ne obli­ga­to­rias. Te­ner una for­ma­ción só­li­da de vi­sa­gis­mo y co­lo­ri­me­tría: sa­ber ana­li­zar el ti­po de ojos al que nos va­mos a en­fren­tar. Los ojos al­men­dra­dos y los as­cen­den­tes acep­tan cual­quier ti­po de di­se­ño, pe­ro exis­ten di­fe­ren­tes formas de ojos que re­quie­ren un di­se­ño muy con­cre­to pa­ra po­der co­rre­gir­lo y no se evi­den­cie más el problema (ojos jun­tos, se­pa­ra­dos, des­cen­den­tes, hun­di­dos o con el pár­pa­do caí­do). Es­tar pre­pa­ra­dos fren­te a po­si­bles reac­cio­nes: los ojos son una zo­na muy de­li­ca­da y es muy fá­cil que se pro­duz­ca in­fla­ma­ción tras el tra­ta­mien­to. De­be­ría­mos acon­se­jar la apli­ca­ción de frío (crio­te­ra­pia) va­rias ve­ces al día tras la mi­cro­pig­men­ta­ción. Si es po­si­ble, es me­jor rea­li­zar la lí­nea de arri­ba y la de aba­jo en días di­fe­ren­tes. Con­trol de la po­si­ción ma­nual: la mi­cro­pig­men­ta­ción de ojos es uno de los ser­vi­cios más com­pli­ca­dos, ya que re­quie­re un con­trol ab­so­lu­to del pulso de la pro­fe­sio­nal. Co­mo efec­to re­fle­jo, el ojo tiem­bla y la­gri­mea, lo que nos obli­ga a ten­sar la piel co­rrec­ta­men­te o co­lo­car a la per­so­na de for­ma que el pig­men­to no en­tre en con­tac­to con las lá­gri­mas, y evi­tar así que el re­sul­ta­do de nuestro tra­ba­jo no sea óp­ti­mo. Hay que te­ner es­pe­cial cui­da­do con las mi­gra­cio­nes de pig­men­to: es­tas pue­den evi­tar­se si la po­si­ción del der­mó­gra­fo y la sa­tu­ra­ción de pig­men­to en la piel son los ade­cua­dos.

Úl­ti­mos avan­ces

La mi­cro­pig­men­ta­ción de ojos cada día es­tá más de­man­da­da y los clien­tes son más exi­gen­tes. Por ello, y pa­ra lo­grar una ma­yor na­tu­ra­li­dad, po­de­mos des­ta­car los úl­ti­mos avan­ces en es­te tra­ta­mien­to: Agu­ja nano: es la agu­ja más fi­na del mer­ca­do y nos per­mi­te tra­zar lí­neas muy pre­ci­sas pa­ra con­se­guir que el aca­ba­do del án­gu­lo in­terno y ex­terno del ojo sea lim­pio. Com­bi­na­ción de dos téc­ni­cas: mi­cro­pig­men­ta­ción y mi­cro­bla­ding: se tra­ba­ja el eye­li­ner con mi­cro­pig­men­ta­ción (agu­ja de 3 pun­tas mi­cro o 3 pun­tas li­ner) y ter­mi­na­mos el án­gu­lo ex­terno con mi­cro­bla­ding rea­li­zan­do una lí­nea muy fi­na en el ex­tre­mo. Som­brea­do de ojos: una vez ter­mi­na­do el eye­li­ner su­pe­rior te­ne­mos la po­si­bi­li­dad de real­zar­lo aún más. Po­de­mos rea­li­zar un pe­que­ño som­brea­do en la par­te su­pe­rior de la lí­nea com­bi­nan­do di­fe­ren­tes to­na­li­da­des. La sa­tu­ra­ción se­rá sua­ve y la for­ma de­pen­de­rá de los gus­tos de la clien­ta y el cri­te­rio de la pro­fe­sio­nal.

Eye­li­ner su­pe­rior e in­fe­rior (Ca­ro­li­na de la Ro­sa)

Téc­ni­ca com­bi­na­da de mi­cro­pig­men­ta­ción y mi­cro­bla­ding (Ca­ro­li­na de la Ro­sa)

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