EL SOL DE SAN­TAN­DER

ISA­BE­LA AMA­DO NO ES CÁN­TA­BRA, PE­RO SÍ NA­TI­VA DEL SAN­TAN­DER DE CO­LOM­BIA. ADE­MÁS ES AC­TRIZ, MO­DE­LO Y MISS Y POR ÚL­TI­MO, PE­RO NO ME­NOS IM­POR­TAN­TE, LA EN­CAR­GA­DA DE QUE EMPIECES LA FHM DE SEP­TIEM­BRE DE LA ME­JOR MA­NE­RA...

FHM - - BARRA LIBRE - FO­TOS: ADRIÁN PRA­DA. TEX­TO: CRIS­TIAN ÁL­VA­REZ. PRO­DUC­CIÓN: LMC MODELS.

Una ma­ri­po­sa, no una sino dos te­le­no­ve­las, va­rias is­las y mu­ni­ci­pios en Es­pa­ña y Su­dá­me­ri­ca y por su­pues­to, la pri­me­ra ciu­dad fun­da­da en el Nue­vo Mun­do por los es­pa­ño­les. A to­do eso pue­de ha­cer re­fe­ren­cia Isa­be­la. Pe­ro pa­ra no­so­tros la úni­ca que im­por­ta es nues­tra be­lle­za co­lom­bia­na del mes, Isa­be­la Ama­do. Es­ta mo­de­lo y ac­triz de 25 años ado­ra el buen ci­ne, el yoga, el kickboxing... ¿y un buen no­vio español, qui­zá lec­tor de FHM? Cosas más ra­ras se han vis­to, li­cen­cia­dos.

¡Ho­la Isa­be­la! Pre­gun­ta com­pli­ca­da pa­ra em­pe­zar! ¿Qué sig­ni­fi­ca­do le da­rías a las si­glas FHM?

Su­pon­go que “For Him Ma­ga­zi­ne”. Aun­que si hay mu­chas mu­je­res le­yén­do­la, po­drían con­si­de­rar cam­biar­le el nom­bre...

Pues sí... y no. ¿Qué es lo que más te gus­ta de Es­pa­ña? Pa­la­bras prohi­bi­das: to­ros, pae­lla y fla­men­co.

Lo que más me gus­ta de Es­pa­ña es ¡to­do! Es co­mo te­ner un pe­da­ci­to de Co­lom­bia den­tro de Eu­ro­pa. La co­mi­da es ex­qui­si­ta, las pla­yas her­mo­sas y la gen­te muy cá­li­da.

Es­ta­mos en ple­na de­pre­sión post­va­ca­cio­nal... ¿Qué po­de­mos ha­cer pa­ra ol­vi­dar­nos de la pla­ya?

¡Siem­pre ha­cer de­por­te! Por­que pro­du­ce en­dor­fi­nas que nos ha­cen sen­tir me­jor y más fe­li­ces. Ade­más es sa­lud ¡y qué ri­co es­tar en for­ma!

Sep­tiem­bre tam­bién es épo­ca de vuel­ta al co­le. ¿Al­gu­na gam­be­rra­da in­con­fe­sa­ble de tu épo­ca mo­za?

Fui alum­na ejem­plar, no­tas ex­ce­len­tes y era la ca­pi­ta­na del equi­po de cheer­lea­ders. Eso sí, la fal­da del uni­for­me siem­pre fue muuy cor­ta ¡y por eso me me­tía en pro­ble­mas! En­ton­ces a la ho­ra de en­trar al co­le­gio cuan­do nos re­vi­sa­ban el uni­for­me, lle­va­ba pues­ta la fal­da lar­ga y ya des­pués me iba al ba­ño y me po­nía la cor­ta.

Si pu­die­ras ser una su­per­he­roí­na con só­lo un po­der es­pe­cial, ¿cuál se­ría?

Leer la men­te de las per­so­nas. Me en­can­ta­ría sa­ber en reali­dad qué pien­san, qué sien­ten... Sin más­ca­ras. No me gus­tan las men­ti­ras y se­ría muy di­ver­ti­do sa­ber la ver­dad cuan­do con­ver­so con al­guien.

¿A qué hom­bre del mun­do in­vi­ta­rías a un buen ca­fé co­lom­biano? A Do­nald Trump. Ca­da vez que veo al­gu­na de sus de­cla­ra­cio­nes me que­do muy con­fun­di­da con to­do lo que di­ce. Pa­re­ce irreal por mo­men­tos... Se­ría in­tere­san­te co­no­cer las ra­zo­nes que lo mo­ti­van a ha­blar así. ¿De dón­de pro­vie­nen? ¡A sa­ber! Sa­be­mos que por esa par­te del mun­do os pi­rran las te­le­no­ve­las. ¿Qué pa­pel ele­gi­rías pa­ra ha­cer en una de ellas? El de vi­lla­na. Ex­plo­rar una men­te que quie­re ac­tuar con mal­dad y con­ver­tir eso en un per­so­na­je creí­ble que trans­mi­ta al­go... co­mo ac­triz se­ría un re­to gran­dí­si­mo y me en­can­ta­ría en­fren­tar­lo. Si el sin­di­ca­to de rou­ters del mun­do se pu­sie­ra en huel­ga, ¿po­drías vi­vir sin In­ter­net? ¡To­tal­men­te! El In­ter­net es una he­rra­mien­ta que fa­ci­li­ta las co­mu­ni­ca­cio­nes y la vi­da co­ti­dia­na, pe­ro que al mis­mo tiem­po nos vuel­ve pe­re­zo­sos y de­pen­dien­tes de la tec­no­lo­gía; pa­ra la crea­ti­vi­dad pue­de ser con­tra­pro­du­cen­te. Por eso, des­co­nec­tar­se tam­bién es bueno. ¿Deportes de mam­po­rros o más tran­qui­los co­mo el bád­min­ton? ¡De mam­po­rros! Me en­can­ta el con­tac­to fí­si­co. Ade­más, soy muy com­pe­ti­ti­va. Me gus­tan los deportes con emo­ción. ¿Quién es más atrac­ti­vo: un hom­bre que bai­le co­mo Tra­vol­ta o uno que co­ci­ne co­mo un chef con es­tre­llas Mi­che­lin? Yo amo bai­lar así que pa­ra mí que bai­len bien es sú­per im­por­tan­te. Por ahí di­cen que hom­bre que bai­la bien, to­do lo ha­ce bien... Ya de co­ci­nar me en­car­go yo, soy bue­na en ello y ade­más dis­fru­to ha­cién­do­lo. ¿No­ches de pe­lí­cu­la en ca­sa o de fies­ta sal­va­je has­ta el ama­ne­cer? No­ches de pe­lí­cu­la –en blanco y ne­gro– y al­gu­na no­che de fies­ta. Su­pon­ga­mos que eres hin­duis­ta y crees en la re­en­car­na­ción. ¿Al­gu­na pre­fe­ren­cia pa­ra tu fu­tu­ra nue­va vi­da? Me gus­ta­ría ser as­tro­nau­ta e ir a la lu­na o a otro planeta. Pen­sar en ex­plo­rar el Uni­ver­so me po­ne la piel de ga­lli­na. ¡Hay tan­to pa­ra ver! Tam­bién eres Ad­mi­nis­tra­do­ra de Ne­go­cios In­ter­na­cio­na­les. ¿Al­gu­na idea en men­te pa­ra pe­gar un buen pe­lo­ta­zo? Ac­tual­men­te es­toy en la crea­ción de una mar­ca de ac­ce­so­rios ener­gé­ti­cos con cris­ta­les y cuar­zos. Jun­to con una de mis me­jo­res ami­gas es­ta­mos desa­rro­llan­do ac­ce­so­rios que op­ti­mi­zan el bie­nes­tar fí­si­co y es­pi­ri­tual. Es­tas pie­dras tie­nen un po­der in­creí­ble y real­men­te pue­den ayu­dar­te a sen­tir­te me­jor. ¡Ade­más son di­vi­nas! Es­te te­ma me gus­ta mu­cho y si se pue­de ha­cer ne­go­cio con ello, mu­cho más. Ajá. Sí. Va­le. He­mos vis­to que tie­nes to­da una le­gión de se­gui­do­res en Ins­ta­gram. ¿Nos das una fra­se pro­fun­da pa­ra acom­pa­ñar nues­tro pró­xi­mo post de postureo? “Sue­ña Tu Vi­da, Vi­ve Tu Sue­ño”. De he­cho, la ten­go ta­tua­da en mi pie de­re­cho. Mi pri­mer pa­so en bus­ca de mis sue­ños fue mu­dar­me de país. No fue fá­cil pe­ro hay que creer en los sue­ños y per­se­guir­los.

la fal­da de mi uni­for­me siem­pre fue muuuy cor­ta y me me­tía en pro­ble­mas

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