EN SHA­KN

No es­pe­res a que el amor de tu vi­da to­que en la puer­ta de casa de tus pa­dres . Ár­ma­te de va­lor y un mó­vil y em­pie­za a co­no­cer gen­te que co­mo tú quie­re enamo­rar­se. Sha­kn tie­ne el ré­cord jun­tan­do al­mas ge­me­las. Es­tos cua­tro 'users' nos cuen­tan su ex­pe­rien­ci

FHM - - BARRALIBRE -

"He te­ni­do cien­tos de ma­las ci­tas a lo lar­go de mi vi­da. Con ami­gos de ami­gos, con des­co­no­ci­dos con los que con­tac­té por apli­ca­cio­nes y con hom­bres que co­no­cí por ca­sua­li­dad. Al fi­nal el me­dio no es pa­ra na­da de­ci­si­vo. He que­da­do con chi­cos gua­pos y ca­chas en sus fo­tos que no tie­nen na­da que ver en per­so­na, otros que so­lo bus­ca­ban un ro­llo de una noche —co­sa que ya no me interesa—, y con los que a mí me lo ha­cen pa­sar real­men­te mal: esos que te ha­blan mu­chí­si­mo por chat y ca­ra a ca­ra con­tes­tan con mo­no­sí­la­bos. Y pa­go yo la ce­na. Pe­ro por mu­chas ma­las ex­pe­rien­cias que tenga a mis es­pal­das no voy a de­jar de in­ten­tar­lo. Mis me­jo­res ci­tas fue­ron gra­cias a pla­ta­for­mas de sol­te­ros co­mo Sha­kn. Allí to­dos es­tán igual de re­cep­ti­vos que yo. !Ay, de cuán­tos hom­bres me ha­bré enamo­ra­do y lue­go es­tán ca­sa­dos! O son gays..." "So­lo he es­ta­do en Sha­kn seis se­ma­nas pe­ro me lo pa­sé muy bien. Sha­kn es el equivalente a que­dar con al­guien en un bar pe­ro sin la mú­si­ca al­ta. Tu­ve un par de ci­tas. Con la pri­me­ra chi­ca me vi más de una vez y nos lo pa­sa­mos bomba cuan­do nos que­da­mos de fies­ta has­ta las seis de la ma­ña­na. Me gus­ta­ba. Ella era muy en­tu­sias­ta y bus­ca­ba una re­la­ción se­ria, pe­ro yo no. En­tre me­dias me es­ta­ba vien­do con otra chi­ca, que su­pon­go que es lo que pa­sa con es­te ti­po de apps. Esa otra chi­ca me dio de mi pro­pia me­di­ci­na. Cuan­do le pre­gun­té si que­ría sa­lir con­mi­go vol­vió con su ex. Así es la vi­da. De to­das for­mas no des­car­to vol­ver a Sha­kn y tras­tear en "mo­men­tos" de solteras y dar­le a "me atrae" a la que crea que pue­de en­ca­jar con­mi­go. Aho­ra ne­ce­si­to un tiem­po." "De la úni­ca co­sa que ha­bla­ban mis ami­gos es­te ve­rano era de una nue­va apli­ca­ción lla­ma­da Sha­kn. No ha­bía pa­sa­do una se­ma­na y yo ya me la ha­bía des­car­ga­do. Me en­gan­chó to­tal­men­te. Cuan­do vi por pri­me­ra vez la fo­to de Juan pen­sé que era muy atrac­ti­vo y na­da pre­ten­cio­so. Un chi­co nor­mal, de esos que ca­da vez cues­ta más en­con­trar. Sus po­ses, los "mo­men­tos" que com­par­tía... me pa­re­cían cien por cien reales. Que­da­mos. Era un lunes y no me ape­te­cía na­da por­que ya ha­bía te­ni­do un par de ci­tas an­tes que no sa­lie­ron muy bien. La gen­te cree que Sha­kn es­tá so­lo pa­ra te­ner se­xo fá­cil pe­ro pue­do de­cir por pro­pia ex­pe­rien­cia que no. Juan que­ría co­no­cer­me de ver­dad y en eso es­ta­mos, ca­da vez con más ga­nas." "Des­cu­brí Sha­kn por mi equi­po de fút­bol. Era el tren­ding to­pic del ves­tua­rio y pen­sé ¿por qué no pro­bar­lo? Que­dé con Te­re­sa en una pri­me­ra ci­ta. Lle­gó tar­de pe­ro su­po com­pen­sar­lo con su ma­ra­vi­llo­so hu­mor. Con Sha­kn nun­ca sa­bes si la per­so­na se­rá co­mo te la es­pe­ras pe­ro ahí es­tá la gra­cia. El jue­go, la emo­ción... A mí me en­can­ta. Ca­si no pu­de ha­blar en aque­lla pri­me­ra ci­ta. En las si­guien­tes ella me con­fe­só que es­ta­ba muy ner­vio­sa, lo que me pa­re­ció su­ma­men­te dul­ce. A la quin­ta ya me em­pe­zó a gus­tar de ver­dad. Tu­ve mucha suer­te por­que pa­re­ce que es mu­tuo y a día de hoy so­mos no­vios."

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