UNA CI­TA EN EL PAR­QUE.

Co­me­dia ro­mán­ti­ca. Crí­ti­ca pág. 20

Fotogramas - - ESTRENOS DEL MES -

LA HIS­TO­RIA: Emily (Dia­ne Kea­ton) es una viu­da que mal­vi­ve en una man­sión en Ham­ps­tead (Lon­dres). Do­nald (Bren­dan Glee­son) lle­va 17 años en una ca­ba­ña en me­dio del par­que. Cuan­do se co­noz­can, re­cu­pe­ra­rán la fe en el amor, pe­ro, an­tes de po­der es­tar jun­tos, de­be­rán ha­cer fren­te a unos agen­tes que quie­ren echar a Do­nald de su ca­sa.

¡Qué ver­de era mi par­que!

To­do em­pe­zó cuan­do en 2007, el pro­duc­tor Ro­bert Berns­tein (La jo­ven Ja­ne Aus­ten) le­yó la no­ti­cia de la muer­te de Harry Ha­llo­wes, un hom­bre que vi­vió en una cho­za des­ven­ci­ja­da en un rin­cón tran­qui­lo del enor­me par­que de Ham­ps­tead. En­se­gui­da lo tu­ve cla­ro: allí ha­bía una his­to­ria pa­ra con­tar, ase­gu­ra Berns­tein: Así que lla­mé al guio­nis­ta Ro­bert Fes­tin­ger (En la ha­bi­ta­ción) y, a los 30 se­gun­dos de con­ver­sa­ción, ya es­ta­ba en­tu­sias­ma­do. En pa­la­bras de Fes­tin­ger: Sen­tí que era una opor­tu­ni­dad de ex­plo­rar un per­so­na­je atí­pi­co en un mar­co cer­cano, pe­ro ex­tra­or­di­na­rio. Pa­ra el di­rec­tor lon­di­nen­se Joel Hop­kins, el par­que de Ham­ps­tead es el ver­da­de­ro pro­ta­go­nis­ta del film. Es una re­ser­va na­tu­ral en una ciu­dad in­men­sa, man­te­ni­da por la gen­te a pie. Y con­fie­sa: De pe­que­ño, me da­ba mie­do en­trar ahí. A una Dia­ne Kea­ton ya en­tra­da en los 70 lo que la con­ven­ció fue el per­so­na­je de Emily, con el que em­pa­ti­zó de in­me­dia­to: Es una mu­jer que lo ha per­di­do to­do, ¡y lo peor es que no le im­por­ta! Pe­ro la pe­lí­cu­la de­mues­tra que, en cual­quier mo­men­to, al­guien pue­de en­trar en tu vi­da y cam­biar­te por com­ple­to. Al fin y al ca­bo, es­ta es una his­to­ria de es­pe­ran­za.

Dos ac­to­res, dos mé­to­dos

Se­gún el di­rec­tor, lo más di­ver­ti­do del ro­da­je fue tra­ba­jar con Kea­ton y Glee­son en un mis­mo set. Son ac­to­res muy di­fe­ren­tes, y for­ma­ban una pa­re­ja bas­tan­te pe­cu­liar, pe­ro con mu­cha quí­mi­ca. Bren­dan tie­ne que sa­ber qué ha­cer en ca­da mo­men­to, mien­tras que Dia­ne es más li­bre y le en­can­ta im­pro­vi­sar. A Glee­son (El Ir­lan­dés) le fal­tan pa­la­bras de elo­gio pa­ra su com­pa­ñe­ra: Es ca­paz de pro­fun­di­zar mu­cho en el per­so­na­je y con­se­guir, de pron­to, una enor­me li­ge­re­za. Con ra­zón es una de las gran­des.

Aun­que Kea­ton lo des­mien­te: No sé có­mo me ha aguan­ta­do du­ran­te el ro­da­je. Él sí es un ac­tor de ver­dad. A su la­do, yo só­lo ha­go el ton­to. Jun­to a ellos dos, se­cun­da­rios co­mo Ja­mes Nor­ton (Be­lle),

Si­mon Ca­llow (Cua­tro bo­das y un fu­ne­ral) o Les­ley Man­vi­lle (Ma­lé­fi­ca). ES­TRENO: 25 AGOS­TO

JOEL HOP­KINS (Di­rec­tor)

Lon­dres, 1970. Ha di­ri­gi­do a Dus­tin Hoff­man y Em­ma Thom­pson en Nun­ca es tar­de pa­ra enamo­rar­se ( 2008), y re­pi­tió con Thom­pson en Un gol­pe bri­llan­te (2013).

Dia­ne Kea­ton (71 años) y Bren­dan Glee­son (62).

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