JUAN JO­SÉ BA­LLES­TA

A Juan Jo­sé Ba­lles­ta, que estrena ‘Oro’, le acom­pa­ña pa­ra siem­pre ‘El Bo­la’ (Ache­ro Ma­ñas, 2000). En el re­cuer­do, y tam­bién en el cuer­po. “Como en el ci­ne tar­dan dos ho­ras en mon­tar­lo to­do, me pu­se ‘ce­bao’, en­gor­dé dos ta­llas y em­pe­za­ron a ra­cio­nar­nos las

Fotogramas - - ESTRENOS DEL MES - POR JUAN JO­SÉ BA­LLES­TA.

Di­fí­cil, ca­si im­po­si­ble, ol­vi­dar que un día fue El Bo­la (Ache­ro Ma­ñas, 2000), una aven­tu­ra que re­cuer­da con ca­ri­ño en ¡Qué película la de aquel ro­da­je!

Te­nía 11 años cuan­do ro­dé El Bo­la, uno más que mi hi­jo Jua­ni­to aho­ra. La película me acompañará de por vi­da, por­que ten­go en mi mu­ñe­ca un pun­to que me ta­tué con tin­ta chi­na un día que a mi com­pa­ñe­ro de an­dan­zas, Pa­blo Ga­lán, y a mí nos dio por pro­bar­lo en el lu­gar en el que se ta­tua­ba mi pa­dre (Al­ber­to Ji­mé­nez en la fic­ción).

Re­cuer­do que de­jó de en­trar­me la ro­pa. Me que­da­ba to­do apre­ta­do. Me be­bía 15 botellas de Fan­ta al día, o más, y me po­nía mo­ra­do de chu­che

rías. Pa­blo y yo hi­ci­mos muy bue­nas mi­gas y nos pa­sá­ba­mos el día co­mien­do y ju­gan­do, co­mien­do y ju­gan­do. Y, en­tre me­dias, ac­tuan­do. Pe­ro, como ya se sa­be que en el ci­ne tar­dan como mí­ni­mo dos ho­ras en mon­tar­lo to­do, me pu­se ce­bao, en­gor­dé dos ta­llas y em­pe­za­ron a ra­cio­nar­nos las fan­tas. Po­día­mos ju­gar al fút­bol to­do lo que qui­sié­ra­mos, pe­ro nos con­tro­la­ron la be­bi­da. ¡QUE TE FUN­DO, PRO­FE! Te­nía­mos un pro­fe que nos po­nía Jo­sé An­to­nio Fé­lez, el pro­duc­tor, pa­ra es­tu­diar y ha­cer los de­be­res del co­le, y nos lo pa­sá­ba­mos muy bien a su cos­ta. Un día le re­ta­mos a una ca­rre­ra por un te­rra­plén: Ven­ga, pro­fe, que te fun­do. Y Pa­blo y yo, con un em­pu­jon­ci­to ca­da uno por ca­da la­do, bufff... se de­solló en­te­ri­to el hom­bre. Me dio tan­ta pena que nun­ca, nun­ca se me ol­vi­da­rá. Nos que­da­mos muy he­chos pol­vo.

La es­ce­na que más me cos­tó fue la del Puen­te de Se­go­via, di­cien­do que, si me mo­ría, que­ría que me in­ci­ne­ra­sen o me ti­ra­sen al mar, pe­ro no que me en­ce­rra­sen en uno de esos ni­chos as­que­ro­sos. Era no­che ce­rra­da, co­rrían de­trás de mí, que me es­ca­pa­ba y me per­se­guían. Ha­cía un frío te­rri­ble y es­tá­ba­mos tan can­sa­dos que nos tra­je­ron una bol­sa de go­mi­no­las. Pe­ro nos dio un ata­que, em­pe­za­mos a reír y a reír, y nos pa­sá­ba­mos del pun­to de cá­ma­ra. Es­tá­ba­mos to­do el ra­to fue­ra de fo­co, y has­ta que no nos pe­ga­ron cua­tro vo­ces no nos pu­si­mos en se­rio.

A Ache­ro Ma­ñas lo traía­mos lo­co. Yo que siem­pre he si­do hi­per­ac­ti­vo... y lo si­go sien­do. Fue to­do muy agra­da­ble. Me la hi­ce de ca­chon­deo y en­tre jue­gos y ri­sas. Yo era un buen pie­za. ORO SE ESTRENA EL 10 DE NO­VIEM­BRE

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.