Es­pe­cies ma­ri­nas trans­gé­ni­cas

Geo - - GEOCARTAS - Ge­na­ro Ló­pez

El pez ce­bra trans­gé­ni­co fue con­ce­bi­do y desa­rro­lla­do con una fi­na­li­dad: el es­tu­dio de me­di­ca­men­tos. En los años se­ten­ta em­pe­zó a uti­li­zar­se en la­bo­ra­to­rios y en los no­ven­ta ya era muy co­mún en Ore­gón, Mú­nich, Los Án­ge­les, Fran­cia, Te­xas... Su ma­pa ge­né­ti­co es muy si­mi­lar al del ser hu­mano, con la ven­ta­ja de que per­mi­te ob­ser­var al microscopio to­do un de­sa­rro­llo em­brio­na­rio en 24-36 ho­ras. Si se usa­ran ra­to­nes o co­ne­jos, pa­ra ver el em­brión ha­bría que abrir el ab­do­men de las ma­dres o ver­lo so­lo en cier­tos mo­men­tos con so­no­gra­mas. El pez ce­bra pue­de re­pro­du­cir­se en 40-45 días, lo que quie­re de­cir que en do­ce me­ses pue­den pro­du­cir­se has­ta unas diez ge­ne­ra­cio­nes. Así, a un ejem­plar se le apli­can me­di­ca­men­tos ex­pe­ri­men­ta­les y se com­prue­ban có­mo afec­tan a las ge­ne­ra­cio­nes si­guien­tes. Los pe­ces fluo­re­cen­tes son trans­gé­ni­cos de me­du­sas. El pro­pó­si­to fue que fue­ra más fá­cil tra­ba­jar con ellos. Bri­llan en la os­cu­ri­dad, si se le apli­can in­yec­cio­nes de tin­tes di­fe­ren­tes (fluo­re­cen­tes tam­bién), pue­den ver­se los efec­tos con so­lo apa­gar la luz. Cla­ro que exis­ten otros trans­gé­ni­cos, pa­ra fo­men­tar la re­sis­ten­cia, el cre­ci­mien­to... pe­ro el pez ce­bra fue di­se­ña­do pa­ra la ex­pe­ri­men­ta­cion. En Es­ta­dos Uni­dos se per­mi­te la cría en al­gu­nos Es­ta­dos, Flo­ri­da, por ejem­plo, pe­ro con la con­di­cion de que sean es­té­ri­les. En Ca­li­for­nia, sin em­bar­go, es ile­gal te­ner es­tos pe­ces.

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