LA FOR­MA­CIÓN DE NEU­TRO­NES Y PRO­TO­NES

Geo - - DESDE EL BIG BANG -

En un pri­mer mo­men­to, los quarks (1, ro­jo y azul) y an­ti­quarks (2, ro­jo y azul os­cu­ros) vue­lan en so­li­ta­rio. Pe­ro una cien­mi­lé­si­ma de se­gun­do des­pués del Big Bang –el es­pa­cio tie­ne aho­ra una

tem­pe­ra­tu­ra de dos bi­llo­nes de gra­dos–, las par­tí­cu­las ya no se des­pla­zan a tan­ta ve­lo­ci­dad y las unas se ad­hie­ren a las otras. Pron­to vue­lan por el es­pa­cio en gru­pos de tres. Se­gún la cons­te­la­ción en la que los quarks se unan, for­man pro­to­nes (3, tam­bién lla­ma­dos “nú­cleos

ató­mi­cos de hi­dró­geno”) o neu­tro­nes (4). De la mis­ma ma­ne­ra, los an­ti­quarks for­man an­ti­pro­to­nes (5) y an­ti­neu­tro­nes (6). Los quarks y los an­ti­quarks

se man­tie­nen uni­dos gracias a los gluo­nes (7, es­pi­ra­les ro­jas), que son par­tí­cu­las sin ma­sa a tra­vés de las cua­les una de las cua­tro fuer­zas ele­men­ta­les –la in­ter­ac­ción nu­clear fuer­te– ejer­ce su efec­to.

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