No­ve­da­des so­bre las ra­yas de las ce­bras

Has­ta aho­ra se creía que el di­bu­jo de la piel de es­tos ani­ma­les man­te­nía ale­ja­das a las mos­cas tsé-tsé.

Geo - - GEONOTICIAS -

¿Ya sa­bes por qué las ce­bras tie­nen ra­yas? ¡Pues no es­tés tan se­gu­ro! La ecó­lo­ga Bren­da La­ri­son y sus co­le­gas han vuel­to a po­ner en du­da la va­li­dez de las teo­rías ha­bi­tua­les... con un re­sul­ta­do sor­pren­den­te.

A di­fe­ren­cia de lo que an­tes afir­ma­ban los in­ves­ti­ga­do­res, no es­tá de­mos­tra­do en ab­so­lu­to que las mos­cas tsé-tsé de tan do­lo­ro­sa pi­ca­du­ra evi­ten esas ra­yas cen­te­llean­tes; por tan­to, no pa­re­ce que es­tas grue­sas lí­neas con­tri­bu­yan a pre­ser­var la sa­lud de los un­gu­la­dos; al chu­par la san­gre, las mos­cas pue­den trans­mi­tir a las ce­bras en­fer­me­da­des co­mo la na­ga­na, a me­nu­do de con­se­cuen­cias mortales. El equi­po de La­ri­son no ha en­con­tra­do una co­ne­xión cla­ra en­tre las ra­yas y las mos­cas tsé-tsé. En lu­gar de eso los cien­tí­fi­cos des­cu­brie­ron una re­la­ción di­rec­ta en­tre las ra­yas y la tem­pe­ra­tu­ra: en las 16 po­bla­cio­nes de ce­bras de la sa­ba­na ana­li­za­das el di­bu­jo de la piel se dis­tin­gue mu­cho más cla­ra­men­te en las re­gio­nes más cá­li­das y las ra­yas es­tán de­li­mi­ta­das más ní­ti­da­men­te que en las re­gio­nes más frías. Por eso La­ri­son su­po­ne que el di­bu­jo de la piel de es­tos ani­ma­les fun­cio­na co­mo una es­pe­cie de re­fri­ge­ra­ción na­tu­ral por­que man­tie­ne el ai­re en mo­vi­mien­to so­bre las ra­yas de di­fe­ren­te co­lor. En las zo­nas de cli­ma más tem­pla­do las ra­yas es­tán me­nos mar­ca­das.

No obs­tan­te, La­ri­son no ha desecha­do por com­ple­to la teo­ría de las mos­cas tsét­sé. Po­dría ser que el ra­ya­do no es­té re­la­cio­na­do con la can­ti­dad de mos­cas que se acer­can al ani­mal, sino con la pro­pa­ga­ción de los pa­rá­si­tos que trans­mi­ten.

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