Si­tua­do fren­te al océano Atlántico, Va­li­zas es pa­ra mu­chos la cos­ta más im­pac­tan­te

Geo - - DESCUBIERTA -

pla­yas y en los bal­nea­rios y la se­gun­da es una lla­ma­da a co­no­cer el in­te­rior del país, el cam­po gau­cho, con su fol­klo­re y sus ac­ti­vi­da­des tan di­fe­ren­tes de las que se vi­ven en el día a día de Mon­te­vi­deo.

En Co­lo­nia del Sa­cra­men­to se pue­de apre­ciar el es­ta­do rui­no­so de la pla­za de to­ros co­mo sím­bo­lo de los cam­bios im­pul­sa­dos por los Go­bier­nos de José Batlle (1903-1907 y 1911-1915), en­tre los que des­ta­ca tam­bién la im­plan­ta­ción de los de­re­chos de los tra­ba­ja­do­res. Pe­ro tam­bién fue el es­ce­na­rio de la peor pá­gi­na de la his­to­ria lo­cal, ya que es­te puer­to era uno de los cen­tros de trá­fi­co de es­cla­vos más im­por­tan­tes de to­da Amé­ri­ca del Sur. Co­mo re­sul­ta­do de ello hoy una par­te sig­ni­fi­ca­ti­va –en­tre el 8% y el 10%– de la po­bla­ción uru­gua­ya es de as­cen­den­cia afri­ca­na. Una pro­por­ción se­me­jan­te pue­de te­ner apor­te ge­né­ti­co in­dí­ge­na, so­bre to­do de las et­nias cha­rrúa y gua­ra­ní.

La ciu­dad de Mon­te­vi­deo pa­re­ce un pe­da­zo sa­ca­do de Eu­ro­pa

La pre­sen­cia afro­uru­gua­ya es evi­den­te du­ran­te la ce­le­bra­ción del Car­na­val, pe­ro tam­bién en nu­me­ro­sas oca­sio­nes en cual­quier momento del año. En Mon­te­vi­deo hay mu­chas agru­pa­cio­nes lo­ca­les de des­cen­dien­tes de es­cla­vos que tra­tan de man­te­ner vi­vas sus raí­ces. El can­dom­be re­co­ge la he­ren­cia afri­ca­na en es­te país y, aun­que sus dan­zas ri­tua­les han per­di­do su sen­ti­do re­li­gio­so, la mú­si­ca de sus tam­bo­res es una lla­ma­da que re­tum­ba tan­to en los des­fi­les del Car­na­val co­mo en las pro­tes­tas po­lí­ti­cas. Su rit­mo se sien­te aho­ra en el tan­go y la mi­lon­ga, y tam­bién en el jazz o in­clu­so en el rock lo­cal. Al ca­mi­nar por los ba­rrios Sur y Pa­ler­mo es fá­cil oír el re­pi­que­teo de los tres tam­bo­res –chi­co, re­pi­que y piano–, que man­tie­ne el re­cuer­do de los afri­ca­nos de­por­ta­dos en una ciu­dad que a pri­me­ra vis­ta po­dría pa­re­cer un pe­da­zo de Eu­ro­pa.

Mon­te­vi­deo tam­bién se mi­ra en las aguas in­men­sas del Río de la Pla­ta. La ciu­dad vie­ja se al­za so­bre una pe­nín­su­la que an­ta­ño es-

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.