MI­RA­DAS

Geo - - SUMARIO - POR AL­BER­TO BAR­BA PAR­DAL FOTOS

Ki­va­li­na, la cuen­ta atrás El Ár­ti­co se de­rri­te a cau­sa del cam­bio cli­má­ti­co y los ha­bi­tan­tes de es­ta po­bla­ción de Alas­ka sa­ben que ten­drán que aban­do­nar­la. Pa­ra 2025 es­te lu­gar ha­brá des­apa­re­ci­do ba­jo las aguas. Son los pri­me­ros des­pla­za­dos por el cam­bio cli­má­ti­co. El fo­tó­gra­fo za­mo­rano Al­ber­to Bar­ba Par­dal los vi­si­ta.

El Ár­ti­co se de­rri­te. En po­cos años, el pue­blo de Ki­va­li­na des­apa­re­ce­rá ba­jo las aguas a cau­sa del cam­bio cli­má­ti­co. Los 400 inuit que lo ha­bi­tan se­rán re­ubi­ca­dos en otras zo­nas de Alas­ka. Mien­tras lle­ga ese día, ellos no de­jan de lu­char por pre­ser­var su mo­do de vi­da, su eco­sis­te­ma y la cul­tu­ra del hie­lo.

El pue­blo de Ki­va­li­na, en Alas­ka, tie­ne los días con­ta­dos. El ca­len­ta­mien­to glo­bal del Ár­ti­co va a cau­sar que en 2025 que­de to­tal­men­te su­mer­gi­do. La po­bla­ción se­rá re­ubi­ca­da. El fo­tó­gra­fo Al­ber­to Bar­ba ha que­ri­do res­ca­tar del ol­vi­do a es­ta co­mu­ni­dad de ape­nas 400 inuits, que siem­pre han pre­ser­va­do el eco­sis­te­ma ár­ti­co del que vi­ven. Al abor­dar el pro­ble­ma del cam­bio cli­má­ti­co sue­le ha­blar­se de cifras, años, lu­ga­res... pe­ro po­cas ve­ces po­ne­mos ca­ra a es­tos da­tos. De­trás, hay gen­te, una so­cie­dad que ya su­fre las con­se­cuen­cias de un fe­nó­meno del que aún no so­mos muy cons­cien­tes en otras zo­nas. Al­ber­to Bar­ba la re­tra­ta y ha­bla con ella.

GEO Ya en 2013 se ha­bla­ba de que Ki­va­li­na es­ta­ría ba­jo las aguas en me­nos de diez años. Es­ta­mos en 2018, ¿có­mo es la si­tua­ción hoy?

Al­ber­to Bar­ba Se agra­va con el tiem­po. Ca­da año el océano se con­ge­la más tar­de y el des­hie­lo se pro­du­ce an­tes, lo que no so­lo in­flu­ye en el es­ti­lo de vi­da iñu­piat (pue­blo de Alas­ka), tam­bién pro­vo­ca que el hie­lo de­je de pro­te­ger­los y las tor­men­tas y la ero­sión sean más agre­si­vas. Se­gún un in­for­me del ejér­ci­to de Es­ta­dos Uni­dos, Ki­va­li­na es­ta­rá su­mer­gi­da en 2025. Cuan­do es­tu­ve allí, pu­de con­ver­sar con la di­rec­to­ra de la ofi­ci­na de re­co­lo­ca­ción, Mi­llie Haw­ley, que me con­fe­só que so­lo po­dría vi­vir allí sin ries­go dos años má­xi­mo. El úni­co avan­ce po­si­ti­vo de la si­tua­ción es que en 2019 co­men­za­rán a cons­truir una ca­rre­te­ra de eva­cua­ción, que da­rá una vía de es­ca­pe segura a la po­bla­ción.

¿Cuál es la raíz del pro­ble­ma?

Ki­va­li­na es un cla­ro ejem­plo de lo que pro­vo­ca el cam­bio cli­má­ti­co. El ori­gen del pro­ble­ma es el ca­len­ta­mien­to glo­bal, que en el Ár­ti­co es dos ve­ces ma­yor que en el res­to del pla­ne­ta. A cau­sa de la for­ma­ción de hie­lo, su gro­sor, au­men­to del ni­vel del mar y ero­sión, se es­tán que­dan­do sin su­per­fi­cie ha­bi­ta­ble. En cual­quier pun­to del pla­ne­ta, las es­ta­cio­nes, tem­pe­ra­tu­ras y con­di­cio­nes cli­má­ti­cas ya no son las mis­mas que ha­ce 20 o 30 años. To­do in­di­ca que el ca­so de Ki­va­li­na no se­rá el úni­co, otros lu­ga­res se ve­rán afec­ta­dos en los pró­xi­mos años.

¿Po­de­mos ha­blar de los ha­bi­tan­tes de Ki­va­li­na co­mo de los pri­me­ros re­fu­gia­dos es­ta­dou­ni­den­ses del cam­bio cli­má­ti­co?

El tér­mino co­rrec­to se­ría des­pla­za­dos, ya que Alas­ka es par­te de Es­ta­dos Uni­dos y el des­pla­za­mien­to de la po­bla­ción no se­rá a otro país, sino a otro lu­gar de Alas­ka, en con­cre­to a los al­re­de­do­res de Ki­va­li­na. En Es­ta­dos Uni­dos se­rá la pri­me­ra vez que una po­bla­ción com­ple­ta de ca­si 400 ha­bi­tan­tes sea re­ubi­ca­da co­mo con­se­cuen­cia di­rec­ta del cam­bio cli­má­ti­co.

¿Es­tán pa­gan­do las tri­bus de la zo­na el pre­cio de un fe­nó­meno que ellos no han oca­sio­na­do?

Es muy lla­ma­ti­vo. La cul­tu­ra iñu­piat se ba­sa en su co­mu­nión con el eco­sis­te­ma gra­cias al cual sub­sis­ten; de ahí que sea ne­ce­sa­rio man­te­ner­lo. Des­de ni­ños se les edu­ca pa­ra per­ma­ne­cer en ese me­dio: lo man­tie­nen por­que les pro­por­cio­na el sus­ten­to. Los es­qui­ma­les no si­guen las pau­tas de con­su­mo que te­ne­mos en otras par­tes, pe­ro van a ser los pri­me­ros en su­frir las con­se­cuen­cias.

El mu­ro o di­que ayu­da a que el avan­ce de la ero­sión sea más len­to, a ga­nar tiem­po, lo cual no es po­co, pe­ro es in­su­fi­cien­te. No va a sol­ven­tar el pro­ble­ma.

¿Re­ubi­car a la po­bla­ción es la úni­ca so­lu­ción?

Si, la úni­ca; ellos lo tie­nen cla­ro. Pen­sé que ha­bría gen­te en con­tra, pe­ro no. Vi­vir en pri­me­ra per­so­na las con­se­cuen­cias del cam­bio cli­má­ti­co ha­ce que es­tén men­ta­li­za­dos de que es la úni­ca so­lu­ción.

¿Cuál es el prin­ci­pal obs­tácu­lo pa­ra lle­var­la a ca­bo?

Pa­re­ce que es una cues­tión eco­nó­mi­ca. No hay cifras con­cre­tas; al­gu­nos pre­su­pues­tos cal­cu­lan que la re­co­lo­ca­ción de Ki­va­li­na ron­da­ría los 400 mi­llo­nes de dó­la­res. Mi­llie Haw­ley me con­fir­mó que la ca­rre­te­ra de eva­cua­ción ten­drá un cos­te de 55 mi­llo­nes de dó­la­res.

¿Es­ta­mos an­te un pro­ble­ma mo­ral o eco­nó­mi­co?

Si el cos­te de la re­co­lo­ca­ción fue­ra me­nor ya se ha­bría pro­du­ci­do, o al me­nos se ha­bría avan­za­do más. Hu­bo un mo­men­to en el que la po­bla­ción no sa­bía a quién que­jar­se ni a quién pe­dir ayu­da, aho­ra se sien­ten más res­pal­da­dos. El ini­cio de la cons­truc­ción de la ca­rre­te­ra de eva­cua­ción les ha he­cho ver una reali­dad tan­gi­ble.

Alas­ka es te­rri­to­rio cla­ve pa­ra la se­gu­ri­dad ener­gé­ti­ca de Es­ta­dos Uni­dos. La pre­sión pa­ra la ex­trac­ción de pe­tró­leo es in­ten­sa. ¿Có­mo in­flu­ye es­to en Ki­va­li­na?

La pa­ra­do­ja de Alas­ka es que su prin­ci­pal mo­tor eco­nó­mi­co es la in­dus­tria pe­tro­lí­fe­ra. Aquí es­tá uno de los ma­yo­res cam­pos pe­tro­lí­fe­ros de Es­ta­dos Uni­dos y esa se­gu­ri­dad ener­gé­ti­ca del país pa­sa por los ga­so­duc­tos que la cru­zan. Las pre­sio­nes vie­nen des­de la fe­de­ra­ción de gas y pe­tró­leo de Alas­ka, que cree que hay más de 50.000 mi­llo­nes de ba­rri­les de pe­tró­leo aún sin ex­plo­tar. El ne­go­cio es cla­ro y sus con­se­cuen­cias tam­bién. El pro­ble­ma no es so­lo pa­ra Ki­va­li­na, don­de ya es de­ma­sia­do tar­de, ni pa­ra Alas­ka o Es­ta­dos Uni­dos. La subida de tem­pe­ra­tu­ras y el des­hie­lo del Ár­ti­co nos afec­tan a to­dos. En Ki­va­li­na po­de­mos ver lo que va su­ce­der en el res­to del mun­do, si no fre­na­mos el cam­bio cli­má­ti­co.

Sin em­bar­go, no to­das las vo­ces afir­man que la si­tua­ción ac­tual que se vi­ve en el Ár­ti­co es con­se­cuen­cia di­rec­ta del cam­bio cli­má­ti­co. ¿En qué se ba­san?

Cues­ta mu­cho en­con­trar opi­nio­nes in­de­pen­dien­tes que do­cu­men­ten o prue­ben cien­tí­fi­ca­men­te que el cam­bio cli­má­ti­co no es el prin­ci­pal mo­ti­vo; yo no las he en­con­tra­do. Los ex­per­tos re­co­no­ci­dos en la ma­te­ria son uná­ni­mes. Creo que ese de­ba­te ya es pa­sa­do; aho­ra mis­mo el fo­co de­be es­tar so­bre a qué nos en­fren­ta­mos y qué me­di­das de­be­mos to­mar pa­ra so­lu­cio­nar­lo. Esas vo­ces es­tán ali­men­ta­das por las de­cla­ra­cio­nes del pre­si­den­te de Es­ta­dos Uni­dos, cuan­do di­ce que el cam­bio cli­má­ti­co es una men­ti­ra y que lo im­por­tan­te es la eco­no­mía. Hay mu­chos y po­de­ro­sos in­tere­ses de­trás.

Es­tos pue­blos vi­ven de la ca­za y la pes­ca, pe­ro la fal­ta de hie­lo es­tá in­flu­yen­do en la es­ca­sez de re­cur­sos de los inuit. ¿Des­apa­re­ce­rá Ki­va­li­na por eso?

Ki­va­li­na va a te­ner que ser des­pla­za­da y re­ubi­ca­da. Pe­ro no creo que va­ya a des­apa­re­cer; se­gui­rá exis­tien­do en otro lu­gar. Has­ta que no con­vi­ves con un pue­blo na­ti­vo no eres cons­cien­te de la for­ta­le­za de su cul­tu­ra y de có­mo la trans­mi­ten de ge­ne­ra­ción en ge­ne­ra­ción. Los jó­ve­nes de Ki­va­li­na eli­gen que­dar­se aquí y vi­vir co­mo sus an­te­pa­sa­dos. Los ni­ños co­mien­zan a ca­zar y pes­car con cua­tro años y de ado­les­cen­tes son gran­des ex­per­tos. Aus­tin Swan, el al­cal­de de Ki­va­li­na, me ex­pli­ca­ba al res­pec­to que tie­nen que adap­tar­se a las nue­vas tem­po­ra­das de ca­za de­bi­do a los cam­bios de migración. Me pu­so el ejem­plo de que un pue­blo ex­per­to en la ca­za de la ba­lle­na co­mo Ki­va­li­na lle­va sin ca­zar una des­de 1994, de­bi­do a las con­di­cio­nes del hie­lo, que ya no tie­ne el mis­mo gro­sor que an­tes, lo que lo ha­ce más ines­ta­ble y pe­li­gro­so; han de ser muy cui­da­do­sos cuan­do acam­pan en hie­lo ma­rino. Aun así, ca­da año sa­len y lo in­ten­tan.

¿Qué te im­pul­só a rea­li­zar es­te pro­yec­to fo­to­grá­fi­co?

No es la pri­me­ra vez que me acer­co a un pue­blo na­ti­vo en es­ta si­tua­ción. So­mos no­so­tros quie­nes va­mos en ma­la di­rec­ción; sin em­bar­go son ellos quie­nes de­ben adap­tar­se al cam­bio, a ve­ces sin op­ción. De­be­ría­mos apren­der de ellos e in­ten­tar pre­ser­var su cul­tu­ra. Mi bús­que­da res­pon­de a la ne­ce­si­dad de sa­ciar mi in­com­pren­sión y mi in­quie­tud por co­no­cer esas cul­tu­ras de cer­ca y via­jar a esos lu­ga­res. Ade­más de es­to, siem­pre eli­jo pro­yec­tos que con­si­de­ro que no de­ben caer en el ol­vi­do y de los que es im­por­tan­te ha­blar.

¿Có­mo lo has en­fo­ca­do?

Dan­do prio­ri­dad a la gen­te so­bre los da­tos.

¿Qué di­fi­cul­ta­des tu­vis­te que su­pe­rar?

Las per­so­nas na­ti­vas son muy re­ser­va­das; les cues­ta con­fiar en la gen­te aje­na a su co­mu­ni­dad; ga­nar­te su con­fian­za siem­pre es lo más com­pli­ca­do.

¿Có­mo es tra­ba­jar en una si­tua­ción cli­má­ti­ca ad­ver­sa?

Du­ro. Si la tec­no­lo­gía fa­lla, no es fá­cil so­lu­cio­nar­la. A ni­vel fí­si­co tam­po­co es agra­da­ble, los cam­bios de tem­pe­ra­tu­ra drás­ti­cos re­quie­ren una adap­ta­ción. Pe­ro pa­ra mí, la ad­ver­si­dad es par­te del jue­go.

Fo­to­gra­fía de por­ta­da: Kirk­ju­fell, en la pe­nín­su­la de Snæ­fells­nes, al oes­te de Is­lan­dia. (Getty Images).

Las au­ro­ras bo­rea­les son un fe­nó­meno que se pue­de ob­ser­var en Ki­va­li­na. Se­gún la cul­tu­ra iñu­piat, cuan­do sil­vas las atraes a ti.

Jerry Nor­ton Jr. Si­gue la hue­lla de un ca­ri­bú con su es­co­pe­ta al hom­bro. La ca­za y la pes­ca son las prin­ci­pa­les ac­ti­vi­da­des de los ha­bi­tan­tes de Ki­va­li­na.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.