Ellos tam­bién #Bro­ga

Es el tér­mino con el que ha­cen co­mu­ni­dad yo­guis co­mo Nick Young­quest, dios en el olim­po de Pa­co Ra­ban­ne. Él nos en­se­ña có­mo cui­dar­nos.

Glamour (Spain) - - Contents - Tex­to: Ca­rol Ló­pez. Fo­tos: Ser­gi Pons. Es­ti­lis­mo: Mai­te Holguín

Si es más gua­po que sim­pá­ti­co o vi­ce­ver­sa... es un di­le­ma im­po­si­ble de es­cla­re­cer. Nick Young­quest (Síd­ney, 1983) cam­bió el rugby por la mo­da, y aho­ra –en­tre shoo­tings y ro­da­jes– es un yo­gui que pro­cla­ma la ama­bi­li­dad, el buen kar­ma y la vi­da cons­cien­te. Jun­to a su com­pa­ñe­ra ima­gen de los per­fu­mes de Pa­co Ra­ban­ne, la mo­de­lo Luma Grot­he, for­ma la Pa­re­ja Más Be­lla de la úl­ti­ma edi­ción de los Pre­mios Glamour Be­lle­za. Él, en agra­de­ci­mien­to, nos re­ga­la una

son­ri­sa y un sa­lu­do al sol. GLAMOUR: An­tes que mo­de­lo eras ju­ga­dor pro­fe­sio­nal de rugby. ¿Qué año­ras de la vi­da de de­por­tis­ta?

NICK: No mu­cho, la ver­dad... Ya no ten­go le­sio­nes. El de­por­te exi­ge un gran sa­cri­fi­cio fí­si­co, pe­ro lo he dis­fru­ta­do mu­cho. Aho­ra es­toy vi­vien­do ex­pe­rien­cias nue­vas, es ge­nial. Lo que más echo de me­nos es a mis com­pa­ñe­ros, pe­ro es muy fá­cil man­te­ner el con­tac­to gra­cias a los mó­vi­les.

GLAMOUR: ¿Qué ha apor­ta­do tu ex­pe­rien­cia co­mo ju­ga­dor de rugby a tu ca­rre­ra de mo­de­lo? ¿Qué has apren­di­do en el de­por­te pa­ra triun­far en la mo­da? NICK: La im­por­tan­cia del tra­ba­jo en equi­po. Me sien­to or­gu­llo­so de ser la ca­ra que to­do el mun­do pue­de ad­mi­rar en los anun­cios de la te­le, en las re­vis­tas y en la pa­ra­da del bus, pe­ro es jus­to de­cir que de­trás de mis fo­tos hay un gran tra­ba­jo y mu­chas ho­ras de de­di­ca­ción por par­te de mu­chas per­so­nas. GLAMOUR: Na­cis­te en Aus­tra­lia y has vi­vi­do en

Fran­cia, In­gla­te­rra, Ga­les y aho­ra en Nue­va York. ¿En cuál de to­dos es­tos lu­ga­res te sien­tes más en ca­sa?

NICK: Aus­tra­lia es mi ho­gar por­que es don­de vi­ve mi fa­mi­lia. Pe­ro no soy una per­so­na a la que le gus­te es­tan­car­se en un mis­mo si­tio. Creo que es bueno ex­pe­ri­men­tar culturas di­ver­sas y co­no­cer di­fe­ren­tes mo­dos de vi­vir. És­ta es la pri­me­ra vez que vi­si­to Ma­drid: he da­do una vuel­ta por la ciu­dad y me en­can­ta. GLAMOUR: Tie­nes una pe­rri­ta lla­ma­da Le­xie. ¿Có­mo es vues­tra re­la­ción?

NICK: Le­xie tie­ne un año y me­dio, mi mu­jer y yo la te­ne­mos des­de que era una ca­cho­rri­ta. Los ame­ri­ca­nos y los aus­tra­lia­nos se re­la­cio­nan con los pe­rros de mo­dos muy dis­tin­tos. Le­xie duer­me en mi ca­ma to­das las no­ches. A mi mu­jer no le ha­ce de­ma­sia­da gra­cia pe­ro a mí me en­can­ta... Es co­mo nues­tra be­bé. GLAMOUR: ¿El plan per­fec­to con Le­xie? NICK: Ir al par­que con su ami­ga Lo­la. Le­xie y ella son in­se­pa­ra­bles y ¡tan mo­nas! GLAMOUR: En ca­si to­das tus fo­tos que cir­cu­lan en la red es­tás son­rien­do; cuan­do no es­tás po­san­do siem­pre son­ríes... ¿Qué te ha­ce sen­tir­te tan fe­liz?

NICK: Tal vez sea gra­cias al yo­ga, que me ha en­se­ña­do a dis­fru­tar in­ten­sa­men­te de ca­da mo­men­to de la vi­da. GLAMOUR: ¿De dón­de vie­ne tu pa­sión por el yo­ga? ¿Có­mo sur­gió? NICK: Co­men­cé a prac­ti­car­lo cuan­do me re­ti­ré del rugby. Lo que más me gus­ta del yo­ga es que no im­pli­ca com­pe­ti­ción. Es un re­to en sí mis­mo. Yo lo con­ci­bo co­mo una for­ma de vi­vir y de afron­tar la vi­da. Prac­ti­co Vin­ya­sa, un yo­ga flui­do. Me ha per­mi­ti­do des­po­jar­me de mi fa­ce­ta más com­pe­ti­ti­va y ca­na­li­zar mi ener­gía pa­ra vi­vir de un mo­do más cons­cien­te, más ama­ble y más se­reno. GLAMOUR: ¿Por qué crees que el yo­ga es tan adic­ti­vo?

NICK: Creo que una vez que lo prue­bas, lo amas o lo odias. Per­fec­cio­nar las pos­tu­ras re­quie­re mu­cha de­di­ca­ción, es muy di­fí­cil. Pe­ro a mí eso me mo­ti­va por­que siem­pre es­tás apren­dien­do. GLAMOUR: Co­mo yo­gui pro­cla­mas que hay que as­pi­rar a no vi­vir en el pa­sa­do ni en el fu­tu­ro, sino en el pre­sen­te. ¿Có­mo des­cri­bes tu mo­men­to pre­sen­te?

NICK: Es muy cam­bian­te, siem­pre en evo­lu­ción. Mi pre­sen­te es­tá con­di­cio­na­do por la gen­te que co­noz­co y los lu­ga­res a los que via­jo ca­da día. De

to­do ello in­ten­to ex­traer lo po­si­ti­vo. GLAMOUR: ¿Y cuál es tu tru­co pa­ra cen­trar­te en el pre­sen­te?

NICK: No es ta­rea sen­ci­lla, so­bre to­do por­que hoy la vi­da su­ce­de a mu­cha ve­lo­ci­dad. Pa­re­ce que siem­pre te­ne­mos que es­tar pla­nean­do qué va­mos a ha­cer al día sig uien­te y al sig uien­te... Pa­ra mí, la me­di­ta­ción es cla­ve : pres­tar más aten­ción a lo que nos ro­dea, ser más cons­cien­tes de ca­da vi­ven­cia y dis­fru­tar el mo­men­to. In­clu­so de las ma­las ex­pe­rien­cias se pue­de ex­traer siem­pre al­go po­si­ti­vo que nos ayu­de a cre­cer. GLAMOUR: ¿Hay al­gún li­bro o guía que nos pue­das re­co­men­dar? NICK: The Po­wer of Now, de E. To­lle. GLAMOUR: Tus fo­tos de yo­ga de Ins­ta­gram las eti­que­tas con el hash­tag #bro­ga. ¿Qué sig­ni­fi­ca?

NICK: Lo usa­mos los hom­bres que prac­ti­ca­mos yo­ga pa­ra ani­mar a to­dos los de­más a ha­cer­lo. Hay quien ve el

“DESEA­RÍA VI­VIR BA­JO EL MAR SIN TE­NER QUE SA­LIR DEL AGUA”

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