TU BO­CA ME SUE­NA

El rock&roll, la mo­da y el ci­ne co­rren por sus ve­nas. Y jun­to a su ca­ris­ma natural con­vier­ten a James Jag­ger en uno de los hom­bres más desea­dos y ros­tro de los nue­vos per­fu­mes de Em­po­rio Ar­ma­ni.

Glamour (Spain) - - Belleza - Tex­to: Ele­na R. Ba­llano

Cre­cer sien­do hi­jo de no siem­pre es fá­cil. Por eso, ser­lo por par­ti­da do­ble po­dría ha­ber su­pues­to una car­ga de­ma­sia­do pe­sa­da pa­ra el pe­que­ño James. Pe­ro no fue así. Pe­se a vi­vir ro­dea­do de es­tre­llas, grou­pies y pa­pa­raz­zi, el hi­jo del can­tan­te Mick Jag­ger y la ac­triz y mo­de­lo Jerry Hall ha man­te­ni­do siem­pre los pies en la tie­rra. A sus 32 años, pue­de pre­su­mir de ha­ber cum­pli­do su sue­ño de ser ac­tor, de te­ner en su CV el nom­bre de Mar­tin Scor­se­se e in­te­grar las lis­tas de los hom­bres más sexy del mo­men­to. Un tí­tu­lo que se­gu­ro ha ju­ga­do a su fa­vor a la ho­ra de ele­gir­le co­mo ros­tro de las nue­vas fra­gan­cias de Em­po­rio Ar­ma­ni, Stron­ger With You y Be­cau­se It’s You.

GLA­MOUR: ¿Eres un chi­co ro­mán­ti­co o só­lo cuan­do lo exi­ge el guión?

JAMES: Me des­cri­bi­ría co­mo al­guien“me­dio ro­mán­ti­co. No lo soy to­do el ra­to, pe­ro creo que a ve­ces es bueno. Es im­por­tan­te cui­dar nues­tras re­la­cio­nes, apor­tar fres­cu­ra , ex­ci­tar a la otra per­so­na y se­guir sor­pren­dién­do­la. De­be­mos in­no­var pa­ra huir de la rutina.

GLA­MOUR: La cam­pa­ña de Stron­ger With You y Be­cau­se It’s You su­po­ne to­da una de­cla­ra­ción de amor. En ella po­de­mos ver­te jun­to a la ac­triz Ma­til­da Lutz cru­zan­do las ca­lles de Nue­va York. ¿So­mos más fuer­tes cuan­do te­ne­mos a al­guien a nues­tro la­do?

JAMES: En es­ta vi­da , no pue­des ha­cer na­da so­lo. In­clu­so cuan­do ha­ces alg o por l ibre tie­nes que te­ner en cuen­ta a las de­más per­so­nas. Ima­gí­na­te, eres un ar­tis­ta que tra­ba­ja en la so­le­dad de su es­tu­dio. Si eres pin­tor y no ven­des tus cua­dros, na­da f un­cio­na a tu al­re­de­dor y no avan­zas. Siem­pre ne­ce­si­ta­mos a alg uien a nues­tro l ado en quien apo­yar­nos.

GLA­MOUR: ¿Qué pa­re­ja icó­ni­ca del si­glo XX di­rías que encarna me­jor es­ta idea de unión y po­der?

JAMES: Es una pre­gun­ta com­pli­ca­da. Pe­ro si ten­go que de­cir un nom­bre... di­ría Johnny Cash y Ju­ne Car­ter. Son un ejem­plo de có­mo el amor pue­de ha­cer­te lle­gar le­jos.

MIS ICONOS SON DA­VID BO­WIE Y NICK CAVE”

GLA­MOUR: Des­de ha­ce unos años los cá­no­nes de be­lle­za es­tán cam­bian­do. ¿Qué te pa­re­ce?

JAMES: La be­lle­za clá­si­ca sig ue exis­tien­do, pe­ro es ver­dad que apre­cia­mos ca­da vez más la be­lle­za sing ular y especial. An­tes, cuan­do un fí­si­co era di­fe­ren­te, se de­cía que era in­tere­san­te. Aho­ra, se di­ce que es be­llo. Y si ha­bla­mos del mundo de la mo­da, es aún más evi­den­te. Se hu­ye de lo clá­si­co, del cli­ché y se bus­can ele­men­tos di­fe­ren­tes. Las co­sas de­ma­sia­do per­fec­tas no exis­ten en la vi­da real.

GLA­MOUR: Y si ha­bla­mos de es­ti­lo, ¿quié­nes se­rían tus iconos?

JAMES: Da­vid Bo­wie y Nick Cave. Son gen­te de la vie­ja es­cue­la. El ca­so de Nick Cave es cu­rio­so. Siem­pre lle­va el mis­mo look, pe­ro lo ha­ce de una for­ma ge­nial : natural, sin ape­nas es­fuer­zo. Va siem­pre muy co­ol. Su­ce­de lo mis­mo con Da­vid Bo­wie, te­nía un es­ti­lo muy in­tere­san­te; em­pu­jó al má­xi­mo su ima­gen an­dró­gi­na y eso le con­vir­tió en icono pa­ra mu­chos ho­mo­se­xua­les, pe­ro tam­bién he­te­ro­se­xua­les. Fue al­guien úni­co y muy ins­pi­ra­dor. To­do lo que ha­cía era no­ve­do­so. Cuan­do le veías pen­sa­bas, ¿quién es es­te hom­bre y qué es­tá ha­cien­do?

GLA­MOUR: ¿Pu­dis­te co­no­cer­le?

JAMES: Le co­no­cí de pe­que­ño. Re­cuer­do una anéc­do­ta di­ver­ti­da. Yo de­bía te­ner sie­te u ocho años y le aca­ba­ban de cam­biar los dien­tes. Cuan­do me ha­bla­ba no po­día de­jar de mi­rar­le la bo­ca. Aque­llos dien­tes no era reales. Bri­lla­ban mu­cho y eran de­ma­sia­do blan­cos. En aque­lla épo­ca, no sa­bía que aquel hom­bre que es­ta­ba en mi ca­sa era Da­vid Bo­wie. Creo que ni si­quie­ra sa­bía quién era Da­vid Bo­wie. Lo des­cu­brí con 14 años.

GLA­MOUR: El he­cho de que tus pa­dres sean fa­mo­sos te ha per­mi­ti­do es­tar con mu­chas ce­le­bri­da­des en tu in­fan­cia y ado­les­cen­cia. Creo que la que más te mar­có fue Bat­man. ¿Me equi­vo­co?

JAMES: ( Ri­sas) ¡Sí! es­ta­ba ob­se­sio­na­do con él. Le co­no­cí du­ran­te un ro­da­je en el que par­ti­ci­pa­ba mi ma­dre. No

en­ten­día que se tra­ta­ba del es­ce­na­rio de una pe­lí­cu­la y que el per­so­na­je que te­nía de­lan­te era en reali­dad Mi­chael Kea­ton ha­cien­do de Bat­man. Por aquel en­ton­ces yo era un ni­ño y aún no sa­bía có­mo fun­cio­na­ba la in­dus­tria del ci­ne. Da­ba igual que es­tu­vie­ra ro­dea­do por cua­tro asis­ten­tes. Pa­ra mí, aquel se­guía sien­do Bat­man. Allí to­do era ex­tre­ma­da­men­te real. Re­cuer­do pen­sar: “¿Có­mo no va a exis­tir Bat­man si le aca­bo de co­no­cer?”.

GLA­MOUR: En­tre tus ído­los, es­ta vez de car­ne y hue­so, es­tá el ac­tor Paul New­man.

JAMES: Mi ma­dre es fan de los wes­terns. De pe­que­ño, siem­pre los veía con ella. Paul New­man era un ac­tor ge­nial, una per­so­na úni­ca, con un gran ta­len­to. Y no so­lo en las pe­lí­cu­las del Oes­te. Creo que la que más me mar­có fue La le­yen­da del in­do­ma­ble( 1967). Desea­ba ser aquel hom­bre.

GLA­MOUR: ¿Di­rías que fue uno de los mo­ti­vos por los que de­ci­dis­te con­ver­tir­te en ac­tor?

JAMES: Es una de mis mu­chas ins­pi­ra­cio­nes. Pe­ro qui­zás la ma­yor de to­das fue mi pro­fe­sor de in­ter­pre­ta­ción, el señor Par­ker. No al­guien que nun­ca co­no­cí.

GLA­MOUR: Des­de ni­ño has te­ni­do que con­vi­vir con la fa­ma. ¿Qué es más com­pli­ca­do: en­fren­tar­se a los pa­pa­raz­zi, al pú­bli­co du­ran­te un con­cier­to [James tu­vo ha­ce unos años una ban­da lla­ma­da Tur­bo­geist] o a una cá­ma­ra, du­ran­te un ro­da­je?

JAMES: Sin du­da, los pa­pa­raz­zi. Es el úni­co mo­men­to en que no es­tás pro­te­gi­do por na­da. Du­ran­te un con­cier­to tie­nes tu gui­ta­rra. Ac­tuan­do tie­nes a tu per­so­na­je. De­lan­te de los pa­pa­raz­zi es­tás in­de­fen­so. No me gus­ta que, por el sim­ple he­cho de ser co­no­ci­do por tu tra­ba­jo, la gen­te quie­ra sa­ber­lo to­do de ti. Qué pa­pel hi­gié­ni­co usas, qué desa­yu­nas por las ma­ña­nas... No es sano. Así que, vol­vien­do a la pre­gun­ta, eli­jo a los pa­pa­raz­zi.

UNA HIS­TO­RIA DE AMOR

Stron­ger With You (66 €, 50 ml) es la ver­sión mas­cu­li­na de la fra­gan­cia Be­cau­se It’s You (79 €, 50 ml), am­bas de Em­po­rio Ar­ma­ni. Un do­ble lan­za­mien­to don­de el amor jue­ga un pa­pel prin­ci­pal.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.