EWAN MCG­RE­GOR

La otra ca­ra de la es­tre­lla.

GQ (Spain) - - Sumario - ROB­BIE FIM­MANO

• ES­TE MES EWAN MCG­RE­GOR baja el te­lón de The Real Thing en Broad­way pa­ra em­pe­zar un 2015 car­ga­do de es­tre­nos, que arran­ca en fe­bre­ro con la adap­ta­ción de la se­rie de no­ve­las de cul­to Mort­de­cai. Pe­ro an­tes de mi­rar ha­cia el fu­tu­ro hay que sal­dar cuen­tas con el pa­sa­do…

GQ: To­do el mun­do co­no­ce la pa­sión de la que ha­cen ga­la los fans de La gue­rra­de­las­ga­la­xias.¿has te­ni­do al­gu­na ex­pe­rien­cia po­si­ti­va con ellos? E. M.: No he te­ni­do nin­gu­na ex­pe­rien­cia con ellos, no soy de los que va a con­ven­cio­nes. A los úni­cos que co­noz­co son a los ca­bro­nes que quie­ren que les fir­me fo­to­gra­mas de la pe­lí­cu­la pa­ra ven­der­las on-li­ne. Y tam­bién los que en los es­tre­nos aplas­tan a los ni­ños con­tra las ba­rre­ras con tal de con­se­guir una pu­ta fo­to fir­ma­da por Obi-wan Ke­no­bi. Esos no son fans, son pa­rá­si­tos y pa­ji­lle­ros. GQ: En mu­chos ran­king, La ame­na­za­fan­tas­maa­pa­re­ce como la peor va­lo­ra­da. ¿Crees que es una ba­su­ra? E. M.: So­lo la vi en el es­treno, así que mi jui­cio no es muy vá­li­do. Las tres pe­lí­cu­las te­nían el lis­tón muy al­to, por­que los fans que­rían vol­ver a sen­tir­se como cuan­do vie­ron las ori­gi­na­les, pe­ro se ha­bían con­ver­ti­do en adul­tos. No me afec­tan las crí­ti­cas, me las han di­cho a la ca­ra. GQ: Te pe­gas­te bue­nas fies­tas mien­tras ro­da­bas esas pe­lí­cu­las… E. M.: He sa­li­do mu­cho, me gus­ta­ba. Trains­pot­ting y Tum­ba abier­ta me die­ron mu­cha fa­ma en Reino Uni­do, y to­da la gen­te que co­no­cía te­nía una idea pre­con­ce­bi­da de có­mo era yo. Po­día ver en sus ca­ras si sus ex­pec­ta­ti­vas se cum­plían, y eso me ha­cía sen­tir muy so­lo. Sa­lí mu­cho, don­de fue­se y con quien fue­se. No fue cul­pa de las pe­lí­cu­las. GQ: ¿Ha­brá se­cue­la de Trains­pot­ting? E. M.: Pa­re­ce que sí. La idea es ro­dar en 2016, 20 años des­pués de la pri­me­ra. Y yo es­ta­ré allí. Ha­ce diez años no lo ha­bría he­cho, pe­ro aho­ra sí. GQ: Fue en­ton­ces cuan­do di­jis­te que tu re­la­ción con Danny Boy­le ha­bía ter­mi­na­do. ¿Te sen­tó mal que te lla­ma­se pa­ra ro­dar La­pla­yay lue­go te sus­ti­tu­ye­se por Leo­nar­do Dica­prio? E. M.: Fue una si­tua­ción des­afor­tu­na­da, y no la ma­ne­ja­mos bien. Me ca­breé mu­cho. Pe­ro el tiem­po ha pa­sa­do, y he de­ja­do to­da esa mier­da atrás. GQ: ¿Has tra­ba­ja­do so­lo por la pas­ta? E. M.: He par­ti­ci­pa­do en pe­lí­cu­las en las que me he ale­gra­do de que ter­mi­na­se el ro­da­je. Pe­ro to­das las he em­pe­za­do con en­tu­sias­mo. GQ: Eres un op­ti­mis­ta… ¡Has­ta creís­te que po­días ha­cer una gran pe­lí­cu­la con Mi­chael Bay! E. M.: ¡Sí que hi­ce una bue­na pe­lí­cu­la con Mi­chael Bay! Los crí­ti­cos se en­sa­ña­ron con La is­la por­que to­ca­ba. Hi­ci­mos su me­jor pe­lí­cu­la, ¿no crees? GQ: Has di­cho "bue­na", no "gran". Pa­re­ce un ha­la­go con­te­ni­do… E. M.: Es que ya no se ha­cen gran­des pe­lí­cu­las. David Lean [di­rec­tor de Law­ren­ce de Ara­bia] ya no es­tá en­tre no­so­tros. GQ: Si tu­vie­ses una má­qui­na del tiem­po, ¿a qué épo­ca via­ja­rías? E. M.: A los años 20, por ra­zo­nes muy su­per­fi­cia­les: los co­ches, la mo­da, la mú­si­ca, que no exis­tían te­lé­fo­nos mó­vi­les… Y las pe­lí­cu­las eran sencillas, la cá­ma­ra no se mo­vía tan­to. Aho­ra hay grúas, mo­ni­to­res y mier­das así. GQ: ¿No te gus­tan los tru­cos en el ci­ne? E. M.: En la pri­me­ra es­ce­na que ro­da­mos Co­lin Fa­rrell y yo en El sue­ño de Ca­san­dra, co­rría­mos por un em­bar­ca­de­ro y sal­tá­ba­mos a un bar­co. La cá­ma­ra es­ta­ba en­gan­cha­da a un bra­zo me­cá­ni­co, y po­día mo­ver­se como me­dio me­tro. Unas se­ma­nas más tar­de, vol­vi­mos a ro­dar la es­ce­na exac­ta­men­te igual, sal­vo que la cá­ma­ra no se mo­vía. Le pre­gun­ta­mos a Woody Allen por qué te­nía­mos que re­pe­tir, y con­tes­tó: "Es es es que pa­re­cía una pu­ta pe­lí­cu­la".

ROBTANNENBAUM

El ac­tor es­co­cés de 43 años ha de­ja­do atrás los fies­to­nes, acep­ta las crí­ti­cas por Lague­rra de­las­ga­la­xiasy con­fir­ma que apa­re­ce­rá en una de las se­cue­las que más tiem­po has es­pe­ra­do (sí, Trains­pot­ting).pre­pá­ra­te pa­ra des­cu­brir la otra ca­ra de un ti­po al que creías co­no­cer.

Pue­de que ten­ga ca­ra de ni­ño bueno, pe­ro Ewan Mcg­re­gor (aquí con jer­sey de Her­mès) es un ti­po sin pe­los en la len­gua.

EL LA­DO OS­CU­RO DE

OBI-WAN KE­NO­BI

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