¡ma­má, sin ma­nos!

GQ (Spain) - - Firmas - TECNÓFILO ES­CÉP­TI­CO por Na­cho Pa­lou - BLO­GUE­RO Y PE­RIO­DIS­TA

los crea­do­res de las hi­pér­bo­les mo­chi­las-cohe­te, co­ches vo­la­do­res o más re­cien­te­men­te ga­fas in­te­li­gen­tes lle­gan aho­ra los co­ches au­tó­no­mos, esos que en teo­ría son ca­pa­ces de cir­cu­lar por ahí so­los y sin ne­ce­si­dad de con­duc­tor. Es ver­dad que siem­pre es arries­ga­do an­ti­ci­par si una tec­no­lo­gía nue­va re­sul­ta­rá un éxi­to o un fra­ca­so. Na­da más le­jos de mi in­ten­ción prac­ti­car ese de­por­te –ni nin­gún otro– y dar pie a que el fu­tu­ro me gri­te "¡bo­ca­chan­cla!". (Al fin y al ca­bo las mo­chi­las-cohe­te y los co­ches vo­la­do­res exis­ten. Pe­ro su pre­sen­cia y su em­pleo no tie­nen na­da que ver con lo que se pro­me­tía pa­ra un fu­tu­ro pa­sa­do).

Lo cier­to es que de un tiem­po a es­ta par­te los co­ches han ad­qui­ri­do un ni­vel de au­to­ma­ti­za­ción tal que es cues­tión de tiem­po que lle­guen a con­du­cir­se so­los: in­ter­net es­tá lleno de ví­deos que mues­tran es­te ti­po de co­ches au­tó­no­mos fun­cio­nan­do. Y no de­ja de re­sul­tar de al­gún mo­do in­quie­tan­te. Tam­bién hay ví­deos que mues­tran có­mo los co­ches au­tó­no­mos, igual que su­ce­de con los con­duc­to­res hu­ma­nos, se vuel­ven idio­tas en cuan­to caen cua­tro go­tas. To­da­vía es­tá por ver có­mo li­dian con llu­via o con nie­ve in­ten­sa y con nie­bla. Y con to­do eso a la vez y en no­che ce­rra­da.

La ra­na de los co­ches au­tó­no­mos lle­va hir­vien­do des­de ha­ce tiem­po. Tec­no­lo­gías como el con­trol de cru­ce­ro adap­ta­ble –que ajus­ta la ve­lo­ci­dad au­to­má­ti­ca­men­te en fun­ción de la ve­lo­ci­dad de los vehícu­los que van de­lan­te–, el apar­ca­mien­to y la fre­na­da automáticos, la de­tec­ción de se­ña­les y obs­tácu­los o la co­rrec­ción de la tra­yec­to­ria si el vehícu­lo de­tec­ta que se sa­le del ca­rril son al­gu­nas de las pie­zas de un Mec­cano que, cuan­do se mon­ta, re­sul­ta en un co­che, com­ple­ta o al me­nos par­cial­men­te, au­tó­no­mo. Pe­ro te­nien­do en cuen­ta que has­ta aho­ra el úni­co me­dio de trans­por­te com­ple­ta­men­te au­to­ma­ti­za­do de for­ma ge­ne­ral se li­mi­ta a los as­cen­so­res, re­sul­ta un po­co inocen­te pen­sar que lo si­guien­te se­rán los co­ches. Al me­nos no a me­dio pla­zo. En ge­ne­ral to­da­vía los tre­nes tie­nen con­duc­tor y los avio­nes de pa­sa­je­ros tie­nen pi­lo­to, in­clu­so cuan­do téc­ni­ca­men­te pue­den rea­li­zar ca­si to­das las fa­ses del vue­lo de for­ma au­to­má­ti­ca.

Los ex­per­tos en es­tos te­mas di­cen que los co­ches au­tó­no­mos trae­rán be­ne­fi­cios como la re­duc­ción o des­apa­ri­ción de los ac­ci­den­tes de trá­fi­co y un me­nor gas­to ener­gé­ti­co en el trans­por­te. Aun­que otros opi­nan que su­ce­de­rá jus­to lo con­tra­rio: más gen­te se de­can­ta­rá por ir en co­che –tam­bién aque­llos que hoy

"De­jar que un co­che con­duz­ca por no­so­tros es ren­dir­nos an­te el desafío de perfeccionar una ha­bi­li­dad que tie­ne me­jo­ra"

no pue­den por in­ca­pa­ci­dad o por­que no les gus­ta– au­men­tan­do el trá­fi­co y el gas­to ener­gé­ti­co. La idea de ir a tra­ba­jar en co­che y man­dar­lo a bus­car apar­ca­mien­to o de vuel­ta a ca­sa y que por la tar­de vuel­va a bus­car­te es atrac­ti­va, y lo es más si te has ba­ja­do unos gin-to­nics como af­ter­work. Pe­ro mul­ti­pli­ca por dos el con­su­mo y el nú­me­ro de ho­ras pun­ta. La acep­ta­ción so­cial, la con­vi­ven­cia de co­ches au­tó­no­mos con co­ches con­ven­cio­na­les y con otros vehícu­los no au­to­ma­ti­za­dos –como mo­tos y bi­ci­cle­ta– y con los pea­to­nes son al­gu­nas de las mu­chas du­das en torno al co­che au­tó­no­mo. "No con­du­cir" un co­che no pa­re­ce di­ver­ti­do. De he­cho, que un mon­tón de co­ches si­gan la mis­ma ru­ta a la mis­ma ve­lo­ci­dad tie­ne pin­ta de ser bas­tan­te abu­rri­do.

De­jar que un co­che con­duz­ca por no­so­tros es ren­dir­nos an­te el desafío de perfeccionar una ha­bi­li­dad que tie­ne mu­cho mar­gen pa­ra la me­jo­ra. Pa­sar de la ac­tual con­duc­ción ar­te­sa­nal a la con­duc­ción au­tó­no­ma es co­ger un ata­jo en el que la tec­no­lo­gía no me­jo­ra nues­tras ca­pa­ci­da­des sino que las sus­ti­tu­ye por com­ple­to, re­em­pla­zán­do­nos.

Es di­fí­cil no te­ner re­pa­ros an­te lo que a ve­ces pa­re­ce una in­mi­nen­te pues­ta en cir­cu­la­ción de es­tos vehícu­los. Pe­ro oye, más de uno po­drá en­tre­te­ner­se ha­cien­do pe­lo­ti­llas du­ran­te to­do el tra­yec­to, que es lo que se ha­ce en los tiem­pos muer­tos al vo­lan­te.

¿Co­ches in­te­li­gen­tes? Es­ta­mos a un pa­so de de­cir: "Ven­ga Kit, llé­va­me a ca­sa, que hoy es­toy do­blao".

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