EPI­SO­DIO VII

O el re­bo­te de Geor­ge Lu­cas con J. J. Abrams.

GQ (Spain) - - Sumario -

1 Va­mos por par­tes. Vier­nes, 28 de no­viem­bre de 2014. Tras ad­ver­tir, vía Twit­ter, el ad­ve­ni­mien­to del primer trái­ler de Star Wars: Epi­so­dio VII, J. J. Abrams mues­tra por fin al pla­ne­ta Tie­rra los pri­me­ros 88 se­gun­dos de El des­per­tar de la Fuer­za (bueno, 60 des­con­tan­do fun­di­dos a ne­gro, rui­di­tos va­rios y cré­di­tos). itu­nes, Youtu­be, Starwars.com y mil si­tios más lo pe­tan al ins­tan­te y, en­tre unos y otros, an­dan ya por los 100 mi­llo­nes de re­pro­duc­cio­nes. 2 Y a los po­cos días va tío Geor­ge (Lu­cas) y le suel­ta a un pe­rio­dis­ta que no lo ha vis­to, que no pue­de opi­nar so­bre el es­fuer­zo de su sus­ti­tu­to, que a él eso de ver las co­sas en in­ter­net como que no, que si al­gún día va al ci­ne y lo echan de ca­sua­li­dad pues ya ve­re­mos… Y, cla­ro –y lo sen­ti­mos en el al­ma Geor­ge–, pe­ro to­dos nos que­da­mos como en un ay… por­que, hom­bre, J. J. pa­re­ce es­tar ha­cién­do­lo bien y tú, des­pués de to­do, ven­dis­te el chi­rin­gui­to (por 3.260 mi­llo­nes de eu­ros) y no te ha­bría cos­ta­do na­da que­dar como el se­ñor que eres. 3 Y J. J. ni mu. En plan: "No en­tro en el jue­go" por­que, des­pués de to­do, él no que­ría di­ri­gir la nue­va de Star Wars (que bas­tan­te te­nía ya con las nue­vas de Star Trek), y ven­ga to­dos a dar­le la va­ra: que tie­nes que ser tú, que tú eres el ele­gi­do, que eres el nue­vo rey Mi­das, que bla, bla, bla… Al fi­nal Kath­leen Ken­nedy, ar­tí­fi­ce de la ven­ta de la sa­ga a Dis­ney, ac­tual pre­si­den­ta de Lu­cas­film, ín­ti­ma de Geor­ge y ami­gui­ta de J. J., con­si­guió con­ven­cer al más aven­ta­ja­do dis­cí­pu­lo de Spiel­berg con una cláu­su­la in­ne­go­cia­ble: li­ber­tad crea­ti­va to­tal. Bien. ¿Y Geor­ge? Ase­sor crea­ti­vo ho­no­rí­fi­co como pa­dre y se­ñor del uni­ver­so tras­pa­sa­do… Lás­ti­ma que el con­tra­to no es­pe­ci­fi­ca­se al­go del ti­po: J. J. lla­ma­rá un par de ve­ces al mes a Geor­ge pa­ra pre­gun­tar­le al­gu­na cho­rra­da in­tras­cen­den­te so­bre la sa­ga y ha­cer que es­te se sien­ta útil y par­te de la nue­va aven­tu­ra. 4 Pe­ro Abrams no lo ha he­cho (po­ne­mos la mano en el fue­go), al me­nos no como de­be­ría, por res­pe­to. Y en­ci­ma va y suel­ta que su ins­pi­ra­ción es­tá en la tri­lo­gía ori­gi­nal y no en la re­cien­te por­que le in­tere­só me­nos que ce­ro. Y, ob­vio, al hi­per­mi­llo­na­rio Geor­ge le jo­dió (mu­cho, te­rri­ble­men­te, ni te ima­gi­nas). Pues to­ma, en la fren­te: "No sé na­da. No lo he vis­to". ¡Ay! 5 Vol­va­mos a los 88 se­gun­dos (= 60) de la dis­cor­dia, ese es­ta­lli­do bru­tal que tan­tí­si­mos lle­vá­ba­mos es­pe­ran­do 31 años eter­nos. El trái­ler, bueno, el tea­ser (es­bo­zo) de El des­per­tar de la Fuer­za sa­be a po­co, cier­to, pe­ro es una de las más per­fec­tas de­cla­ra­cio­nes de in­ten­cio­nes ja­más vis­ta en el sép­ti­mo ar­te: aus­te­ri­dad fren­te a de­li­rios di­gi­ta­les, res­pe­to por la tra­di­ción for­mal de la sa­ga (léa­se es­ce­na­rios y lo­ca­li­za­cio­nes, na­ves y vehícu­los, ves­tua­rio y com­ple­men­tos, ar­ma­men­to y mu­ni­cio­nes…), ge­nuino uni­ver­so so­no­ro (in­sus­ti­tui­ble), an­gus­tia y emo­ción (la mis­ma que ol­vi­da­ron in­cluir en los epi­so­dios I, II y III), éx­ta­sis, es­pe­ran­za y la cer­te­za de que al­go muy, pe­ro que muy gran­de, ve­rá la luz (y el la­do os­cu­ro) el 18 de di­ciem­bre de 2015. Ha ha­bi­do un des­per­tar. ¿Lo has sen­ti­do?

FO­TO­GRA­FÍA:JAMESDAY.

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