STE­VEN TY­LER

Por­que hay me­mo­rias que no se ol­vi­dan.

GQ (Spain) - - Sumario - POR RA­FA CER­VE­RA

Ste­ven Ty­ler es uno de los gran­des su­per­vi­vien­tes del rock en to­dos los sen­ti­dos. Ha lo­gra­do al­go tan com­pli­ca­do como man­te­ner a un gru­po de rock for­ma­do en los 70, ac­ti­vo y exi­to­so du­ran­te ca­si cin­co dé­ca­das, triun­fan­do tan­to en la era de los es­ta­dios como en la de la MTV y los gru­pos al­ter­na­ti­vos. Y tam­bién ha con­se­gui­do so­bre­vi­vir a to­dos los ex­ce­sos po­si­bles. He­do­nis­ta y se­duc­tor, Ty­ler es to­do un clá­si­co en sí mis­mo, el front­man de un gru­po que des­de 2001 for­ma par­te del Rock & Roll Hall of Fa­me, adorado en EE UU gra­cias tan­to a ba­la­das em­pa­la­go­sas como a te­mas de rock con riffs a prue­ba de ba­las. To­da una ce­le­brity que tam­bién ha ejer­ci­do como ju­ra­do en el pro­gra­ma Ame­ri­can Idol y cu­yas me­mo­rias, ¿Aca­so mo­les­ta el rui­do que re­tum­ba en mi se­se­ra? (Mal­pa­so), aca­ban de pu­bli­car­se en cas­te­llano. He aquí 15 co­sas que se cuen­tan en el li­bro:

1.

Cree que la ciencia fic­ción es nues­tro fu­tu­ro in­me­dia­to. Y es fan de Star Trek por­que es­tá con­ven­ci­do de que pron­to exis­ti­rán má­qui­nas que des­com­pon­drán nues­tras mo­lé­cu­las y nos te­le­trans­por­ta­rán, igua­li­to que al ca­pi­tán Kirk y al doc­tor Spock.

2.

Una jo­ven­cí­si­ma Mi­la Kunis es la pro­ta­go­nis­ta del ví­deo de Ja­ded, uno de los éxi­tos de Ae­ros­mith du­ran­te la pa­sa­da dé­ca­da. La le­tra de la can­ción tra­ta de lo mu­cho que Ty­ler echa­ba de me­nos a su hi­ja Chel­sea cuan­do se iba de gi­ra.

3.

Ha per­di­do la cuen­ta de la can­ti­dad de pe­chos fe­me­ni­nos en los que le han pe­di­do que es­tam­pe su au­tó­gra­fo. Tam­bién ha ha­bi­do al­gu­na fan que ha exi­gi­do una rú­bri­ca en su va­gi­na. "Cuan­do ocu­rre eso les pre­gun­to: '¿Se­gu­ro que a tu no­vio no le mo­les­ta­rá cuan­do an­de por ahí abajo?".

4.

Una ac­tua­ción en el le­gen­da­rio club neo­yor­quino Max's Kan­sas City –el lu­gar don­de War­hol acam­pa­ba ca­da no­che con su tri­bu y don­de to­ca­ron Bob Mar­ley, Pat­ti Smith y Springs­teen cuan­do eran des­co­no­ci­dos– le va­lió a Ae­ros­mith su primer con­tra­to dis­co­grá­fi­co. Fue en 1972.

5.

Su pri­me­ra es­po­sa fue Cy­rin­da Fo­xe, ma­dre de su hi­ja Mia. An­tes, Fo­xe fue es­po­sa de David Johan­sen, vo­ca­lis­ta de New York Dolls, y an­tes de eso, tu­vo una re­la­ción con Bo­wie y, se ru­mo­rea, tam­bién con su en­ton­ces mu­jer An­gie. Ty­ler y Fo­xe se ca­sa­ron en 1978.

6.

Ty­ler es el or­gu­llo­so pro­pie­ta­rio de unos bi­no­cu­la­res de vi­sión noc­tur­na que le per­mi­ten con­tro­lar que los pa­pa­raz­zi no se cue­len en sus pro­pie­da­des pa­ra hus­mear.

7.

Su re­la­ción con el gui­ta­rra Joe Perry siem­pre ha si­do ten­sa. Perry es coau­tor de ca­si to­das las can­cio­nes de Ae­ros­mith, así como res­pon­sa­ble de sus riffs más co­no­ci­dos. Cuan­do se co­no­cie­ron en 1969, des­cu­brie­ron que am­bos ha­bían pa­sa­do las va­ca­cio­nes en el mis­mo lu­gar du­ran­te años pe­ro nun­ca se ha­bían vis­to. Perry aban­do­nó el gru­po en 1980 y re­gre­só a él cua­tro años des­pués.

8.

Ty­ler en reali­dad se lla­ma Ste­ven Vic­tor Ta­lla­ri­co. Es de as­cen­den­cia ita­lia­na y se crió en el ba­rrio neo­yor­quino del Bronx. En sus ca­lles des­cu­brió la mú­si­ca y deseó de­di­car­se a ella. Su de­but en el rock fue en 1963, to­can­do la ba­te­ría pa­ra el gru­po The Barn.

9.

"Cuan­do es­ta­ba ca­sa­do –con­fie­sa en sus me­mo­rias– so­lía pen­sar en mí mis­mo en ter­ce­ra per­so­na. Le de­cía a mi es­po­sa: 'Bueno, la ver­dad es que no pue­do creer que es­tés ca­sa­da con ese ti­po de un gru­po de rock. Ya sa­bes, ¿có­mo pu­dis­te ha­cer una co­sa así?". Tam­bién cuen­ta que cuan­do su hi­ja Liv le lla­mó pa­ra con­tar­le que se ca­sa­ba con un can­tan­te de rock (Roys­ton Langs­ton, de Spa­cehog) el asun­to no le hi­zo nin­gu­na gra­cia, por aque­llo de que pien­sa el la­drón que to­dos son de su con­di­ción.

10.

Tu­vo una eta­pa como fan de Aleis­ter Crow­ley. Por su­pues­to, la par­te de su obra que más le in­tere­só fue el ritual lla­ma­do Ma­gick, a tra­vés del cual se su­po­ne que se pue­de al­can­zar el or­gas­mo si­mul­tá­neo con tu pa­re­ja. El vo­ca­lis­ta se de­cla­ra de­vo­to de es­ta po­si­bi­li­dad eró­ti­ca: "Al­gu­nos de los mo­men­tos más fe­li­ces de mi vida han si­do aque­llo­sen­los­queha­cíae­la­mo­rau­na­mu­jer y am­bos nos co­rría­mos al mis­mo tiem­po".

11.

La mo­de­lo Be­be Buell, ha­bi­tual del am­bien­te mu­si­cal neo­yor­quino de los 70 y chi­ca Play­boy en aque­llos tiem­pos, fue su pa­re­ja. Tam­bién con­ci­bió una hi­ja con él, la hoy po­pu­lar ac­triz Liv Ty­ler. An­tes de que na­cie­ra, el can­tan­te de­ci­dió que am­bas lle­va­rían una vida me­jor si él no es­ta­ba a su la­do. Be­be crió a Liv jun­to al tam­bién mú­si­co Todd Rund­gren, que ejer­ció como su pa­dre ofi­cial.

12.

Du­de (Looks Li­ke a Lady) es­tá con­si­de­ra­da to­do un himno a la am­bi­güe­dad, al­go que Ty­ler ha prac­ti­ca­do des­de los co­mien­zos de su ca­rre­ra a tra­vés de su ima­gen y su pues­ta en es­ce­na. Un es­ti­lo que siem­pre le va­lió com­pa­ra­cio­nes con el gran pre­cur­sor del asun­to, Mick Jagger. La le­tra tie­ne su ori­gen en una di­ver­ti­da anéc­do­ta. En una oca­sión, el gru­po es­ta­ba en un bar y al otro ex­tre­mo de la ba­rra vie­ron una vis­to­sa me­le­na ru­bia. Se acer­ca­ron a ella con la in­ten­ción de li­gar y des­cu­brie­ron que per­te­ne­cía a Vin­ce Neil, can­tan­te de Mötley Crüe. Co­men­za­ron a bro­mear di­cien­do "el co­le­ga pa­re­ce una tía", y la fra­se ter­mi­nó sien­do el es­tri­bi­llo de una can­ción.

13.

Otra le­tra de Ty­ler con una his­to­ria di­ver­ti­da es la de Walk this Way. Ha­bla de có­mo una chi­ca ini­cia a un chico en el se­xo, y el tí­tu­lo (tra­du­ci­do al cas­te­llano se­ría "ca­mi­na de es­te mo­do") alu­de al mo­do en que ella le pi­de que la to­que. Sin em­bar­go, la idea sur­gió cuan­do el can­tan­te vio El jo­ven­ci­to Fran­kens­tein. La es­ce­na en la que Igor en­se­ña a ca­mi­nar al mons­truo re­pi­tien­do la ci­ta­da fra­se les pa­re­ció tan di­ver­ti­da que la usa­ron en la can­ción. Fue el primer te­ma cros­so­ver en­tre un gru­po de rap y otro de rock cuan­do la gra­ba­ron en 1987 con Run DMC.

14.

No exis­te prác­ti­ca­men­te nin­gu­na dro­ga que Ty­ler no ha­ya pro­ba­do. Em­pe­zó a los 16 años con el speed y la hier­ba, y si­guió con los áci­dos, la co­ca y el al­cohol. Se­me­jan­te ca­rre­rón le ori­gi­nó una he­pa­ti­tis C y va­rias en­tra­das en clí­ni­cas de des­in­to­xi­ca­ción. "Las dro­gas eran ma­las, sí, ¡pe­ro al­gu­nos de no­so­tros las re­sis­tía­mos!", cuen­ta en su li­bro.

15.

Su hi­ja Liv le pi­dió con­se­jo cuan­do le pro­pu­sie­ron pro­ta­go­ni­zar Ar­ma­ged­don, por­que le pa­re­cía de­ma­sia­do co­mer­cial. Su pa­dre la ani­mó a ha­cer­la y Ae­ros­mith ter­mi­na­ron in­ter­pre­tan­do el te­ma cen­tral de la pe­lí­cu­la, I Don’t Want to Miss a Thing, que es­tu­vo no­mi­na­da pa­ra el Oscar y es uno de sus ma­yo­res éxi­tos.

ILUS­TRA­CIÓN:SARAORTIZLULL.FO­TO­GRA­FÍA:D.R.

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