Ma­rilyn Man­son

35. 46 Vo­ca­lis­ta de me­tal, ex ma­ri­do de Di­ta Von Tee­se, ex be­be­dor de ab­sen­ta.

GQ (Spain) - - Especial 40 Tones -

A SUS 46 AÑOS EL ROCKERO más pro­vo­ca­dor ase­gu­ra ha­ber re­nun­cia­do a vie­jos vi­cios como la ab­sen­ta y las mu­je­res com­pli­ca­das. ¿Se ha con­ver­ti­do en una dul­ce su­per­es­tre­lla del An­ti­cris­to? No, eso se­ría de­ma­sia­do.

¿Cuál es tu plan pa­ra es­ta no­che? He que­da­do con Johnny Depp pa­ra ha­cer­nos al­gún ta­tua­je. Nos co­no­ci­mos en 1998 cuan­do lan­cé Me­cha­ni­cal Ani­mals . Des­de en­ton­ces he­mos si­do tan ami­gos que has­ta nues­tra se­xua­li­dad pue­de lle­gar a cues­tio­nar­se. Pe­ro nun­ca le he besado. Es más como si fue­ra mi her­mano. So­mos dos ti­pos que nun­ca lle­ga­mos a ma­du­rar. Tu úl­ti­mo ál­bum, The Pa­le Em­pe­ror , tie­ne ca­li­dad ca­si ci­ne­ma­to­grá­fi­ca. Du­ran­te to­da mi ca­rre­ra he que­ri­do acer­car­me a es­te re­gis­tro pe­ro mi es­ta­do de áni­mo no era el mis­mo que el de aho­ra. Te­nía po­ca con­fian­za y se­gu­ri­dad en mí mis­mo. De he­cho, la can­ción The Mep­his­top­he­les of Los An­ge­les es un re­cla­mo a mi or­gu­llo. ¿Si­gues al­gu­na re­gla pa­ra es­cri­bir una can­ción? Prin­ci­pal­men­te no con­fun­dir a las strip­pers . Pro­cu­ro que ten­ga el rit­mo per­fec­to que las ha­ga bai­lar. Ha­ce 20 años Ma­rilyn Man­son era si­nó­ni­mo de li­ber­ti­na­je y dro­gas. ¿Tie­ne al­go que ver con el Man­son de hoy?

To­do es una cues­tión de equi­li­brio. He es­ta­do en reha­bi­li­ta­ción, en un ma­ni­co­mio y tam­bién en­tre re­jas. Bueno, es­to úl­ti­mo so­lo en te­le­vi­sión. Nun­ca di­ría que es­toy or­gu­llo­so de anun­ciar es­to pe­ro no be­bo ab­sen­ta des­de ha­ce más de seis se­ma­nas. Me he pa­sa­do al vodka. Em­pe­cé a fu­mar ma­rihua­na ha­ce dos años y me sen­tí como: "¡Guau, pue­do sen­tir esa co­sa en la mú­si­ca!". Aho­ra en­tien­do to­da esa ola de ma­rihua­na que en­vuel­ve la es­ce­na. Di­jis­te que con tu pa­pel de pre­so en la úl­ti­ma tem­po­ra­da de Hi­jos de la anar­quía pre­ten­días que tu pa­dre se sin­tie­ra or­gu­llo­so. ¿Lo has con­se­gui­do? Le en­can­tó. Mi pa­dre era motero, por eso Hi­jos de la anar­quía es su se­rie pre­fe­ri­da. Fui a Ohio pa­ra el funeral de mi ma­dre y que­ría ha­cer al­go pa­ra que se dis­tra­je­ra. Es­tá­ba­mos en ca­sa de mis pa­dres cuan­do mi ma­na­ger re­ci­bió un men­sa­je en el que se con­fir­ma­ba mi par­ti­ci­pa­ción en la se­rie. Mi pa­dre se pu­so muy con­ten­to. Mi ma­na­ger me di­jo: "Las co­sas se po­nen aun me­jor, vas a ser el ca­be­ci­lla de la Na­ción Aria y en­ci­ma vas a co­brar por ello". Coin­ci­dis­te con Court­ney Lo­ve en la pre­mie­re de la se­rie y des­pués en Twit­ter com­pa­ras­te aquel en­cuen­tro con las vio­la­cio­nes en las cár­ce­les. ¿Qué pa­só? Es­ta­ba al­go per­tur­ba­da. Di­jo que su ves­ti­do cho­rrea­ba y yo le di­je: "¿Es tu co­ño?". Di­jo que no, y le con­tes­té: "Gra­cias a Dios, por­que es real­men­te as­que­ro­so". En­ton­ces ella em­pe­zó "oh, Brian…". Le gus­ta lla­mar­me así, como si me im­por­ta­ra una mier­da. Cuan­do mu­rió tu ma­dre le ren­dis­te ho­me­na­je di­cien­do que es­pe­ra­bas ver­la de nue­vo al­gún día. ¿Dón­de crees que la vol­ve­rás a ver? Si me es­tás pre­gun­tan­do si creo en el cie­lo y el in­fierno, la res­pues­ta es no. Si al­gún día la veo es­pe­ro que sea en un buen si­tio. Pe­ro cuan­do la vida aca­ba, aca­ba. Lue­go se con­vier­te en al­go di­fe­ren­te. Soy di­fí­cil de ma­tar. Qui­zá no in­mor­tal. Cier­ta­men­te in­mo­ral o más bien amo­ral… Creo que es­toy en­tre es­tas tres op­cio­nes. ¿Si­gues al­gu­na ru­ti­na de­por­ti­va? He es­ta­do en­tre­nan­do mu­cho por­que quie­ro pe­lear­me con gen­te. No sé por qué. Sim­ple­men­te creo que po­dría ser un nue­vo hob­bie . En el pa­sa­do em­pe­cé pe­leas pe­ro nun­ca las ter­mi­na­ba por­que te­nía un guar­daes­pal­das, pe­ro me gus­ta­ría pro­bar. ¿Dis­fru­tas con la mú­si­ca pop ac­tual? What Goes Around, de Jus­tin Tim­ber­la­ke, Ring The Alarm, de Be­yon­cé, When I Get You Alo­ne, de Ro­bin Thicke, y Girl, You'll Be a Wo­man Soon, de Ur­ge Over­kill es­tán en mi ca­te­go­ría de can­cio­nes pa­ra una vio­la­ción. Pa­re­cen inofen­si­vas pe­ro son como una vio­la­ción se­mi­con­sen­ti­da. Así es como las lla­ma­mos en pri­sión. Te has ca­sa­do una vez y has es­ta­do pro­me­ti­do otras dos. ¿Lo vol­ve­rás a ha­cer?

No, no creo que quie­ra com­pro­me­ter­me otra vez. Soy como un imán pa­ra las pu­tas lo­cas. ¿Que si es di­fí­cil sa­lir con­mi­go? Mier­da, sí. ¿Que si ten­go una erec­ción ca­da día? Sí. Pon eso en una ca­mi­se­ta. Ha­blan­do de ma­tri­mo­nio, Char­les Man­son se ca­sa. ¿Te in­vi­ta­rá? No sé si me in­vi­ta­rá y ni si­quie­ra en­tien­do có­mo va a ocu­rrir. Tra­to de que­dar­me fue­ra del mun­do Man­son. No es que me es­té rien­do de él pe­ro tam­po­co lo elo­gio. Bueno, se su­po­ne que de­bo ir­me a ha­cer­me un ta­tua­je. ¿Qué te ha­rás? Pon­drá Fa­ted, Faith­ful, Fa­tal, que es una de mis nue­vas can­cio­nes. Me lo quie­ro ha­cer al­re­de­dor del cue­llo, muy al es­ti­lo gáns­ter. So­lo me que­da en­con­trar la ti­po­gra­fía per­fec­ta pa­ra que se vea su­per­ex­tra­gay, como di­ría­mos en la cár­cel.

"¿Que si es di­fí­cil sa­lir con­mi­go? Mier­da, sí. Soy como un imán pa­ra las pu­tas lo­cas"

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