Paco González

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GQ (Spain) - - Especial 40 Tones - POR HÉCTOR IZ­QUIER­DO

PACO GONZÁLEZ SE RE­SIS­TE a ma­du­rar. Pa­ra qué, de­be de pen­sar, si le ha ido fe­no­me­nal en la vida ha­cién­do­le ca­so al ni­ño que fue. A los 11 años, cuan­do la ma­yo­ría de los cha­va­les de su ge­ne­ra­ción fan­ta­sea­ba con ha­za­ñas fut­bo­lís­ti­cas, él ya pre­fe­ría con­tar­las. "So­ña­ba con ser pe­rio­dis­ta de­por­ti­vo", nos con­fie­sa. "Pa­ra mí, lo in­creí­ble no era ser una es­tre­lla del fút­bol, sino

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Hom­bre de ra­dio, fut­bo­le­ro, voz de Tiem­po­dejue­go

na­rrar por la ra­dio los par­ti­dos. Me pa­re­cía la pro­fe­sión más má­gi­ca del uni­ver­so".

Han pa­sa­do ca­si 40 años y el pe­rio­dis­ta ma­dri­le­ño nun­ca ha aban­do­na­do ese es­pí­ri­tu ico­no­clas­ta y he­te­ro­do­xo. An­tes bien, lo ha con­ver­ti­do en un es­ti­lo de co­mu­ni­car en las on­das que ha con­quis­ta­do a la au­dien­cia es­pa­ño­la a lo lar­go de tres dé­ca­das en la cum­bre. Pri­me­ro en la SER, en la que co­man­dó el mí­ti­co pro­gra­ma Ca­rru­sel de­por­ti­vo ; y, tras su trau­má­ti­ca sa­li­da de la ca­de­na, en Tiem­po de jue­go , en la Co­pe. Fe­liz­men­te ca­sa­do y con dos hi­jos, nos ase­gu­ra que no le fal­ta ab­so­lu­ta­men­te na­da en la vida. "En lo pro­fe­sio­nal, he lle­ga­do mu­cho más le­jos de lo que ha­bía ima­gi­na­do. Cuan­do era jo­ven y es­ta­ba en los pri­me­ros cur­sos de la fa­cul­tad, creía que no lo iba a con­se­guir. 'Pues aca­ba­ré crian­do va­cas en As­tu­rias, en el pue­blo de mis pa­dres', pen­sa­ba, pe­ro tu­ve la suer­te de lle­gar a ha­cer lo que desea­ba; y en lo per­so­nal, ja­más so­ñé con te­ner tan­ta suer­te, co­no­cer a la per­so­na que quie­ro y te­ner una vida en co­mún con ella".

"En reali­dad, si­go sien­do igual de me­dio bo­bo que cuan­do es­ta­ba en la uni­ver­si­dad", se apre­su­ra a ma­ti­zar, "aun­que he apren­di­do a me­ter un po­co me­nos la pa­ta. He co­me­ti­do mi­llo­nes de ca­gadas en mi vida y en mi ca­rre­ra, pe­ro por for­tu­na ten­go un ni­vel de au­to­crí­ti­ca ele­va­dí­si­mo".

Por­que lo peor que pue­de ha­cer un pe­rio­dis­ta, se­gún Paco, es creér­se­lo. "Cuan­do em­pe­cé en la SER, ha­bía un com­pa­ñe­ro que lle­ga­ba siem­pre mal­hu­mo­ra­do a la ra­dio. Un día, Al­fre­do Re­la­ño le co­gió por ban­da y le di­jo: '¿Sa­bes lo que tie­nes que ha­cer? Ca­da ma­ña­na, en vez de sa­lir de ca­sa car­ga­do de ra­zón y ca­brea­do, mí­ra­te al es­pe­jo y ex­cla­ma: soy gi­li­po­llas. Ya ve­rás qué bien te va a ir'. Yo lo ha­go y creo que no ten­go pro­ble­mas de ego".

Pa­ra fi­na­li­zar, le pro­po­ne­mos a Paco una hi­pó­te­sis: si pu­die­ras via­jar en el tiem­po has­ta tu yo de ha­ce 30 años, ¿qué le acon­se­ja­rías? "Mi­ra, te voy a con­tar una his­to­ria real: dos ami­gos míos es­ta­ban ha­blan­do so­bre el fu­tu­ro en un bar y ha­bía allí un se­ñor, al que lla­ma­ban Doc­tor Amor, que les sa­ca­ba como unos 30 años, que se li­mi­ta­ba a mi­rar­los en si­len­cio. Al fi­nal, pa­re­ce que el hom­bre se can­só de su con­ver­sa­ción y les di­jo: 'Es­tad tran­qui­los, en el fu­tu­ro es­toy yo y aquí no hay na­da'. Si me en­con­tra­ra al Paco de los 20 años le di­ría lo mis­mo: es­ta­te tran­qui­lo, no hay na­da, es lo mis­mo a los 20, a los 35 o a los 45".

Tra­je de cha­que­ta azul de do­ble bo­to­na­du­ra HAC­KETT + Ca­mi­sa vaquera PO­LO RALPH LAU­REN + Pa­ñue­lo de bol­si­llo SCAL­PERS

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