¿ THOR U HOM­BRE ?

Test GQ

GQ (Spain) - - GQ Style -

1. ¿'HOB­BIES' FA­VO­RI­TOS?

Hems­worth es un hom­bre de ex­te­rio­res. Nor­mal­men­te es­ta­ría ha­cien­do surf, pe­ro como es­ta se­ma­na el mar en Ma­li­bú es­tá cal­ma­do, tie­ne otra sugerencia: "¿Y si me­jor da­mos una vuel­ta en bi­ci­cle­ta?". Una ex­ce­len­te idea que me asusta in­fi­ni­ta­men­te. Me doy cuen­ta de que ha­cer ciclismo de mon­ta­ña con Thor es una bue­na his­to­ria, una que po­si­ble­men­te ter­mi­ne con un: "y así fue có­mo Ch­ris Hems­worth hi­zo que me rom­pie­se el pe­ro­né". Sin em­bar­go, que­do con él a las 8:30 h de la ma­ña­na de un sá­ba­do en ca­sa de su ami­go Matt pa­ra que po­da­mos co­ger pres­ta­das unas bi­cis. En una gran ca­sa de ma­de­ra y pie­dra en Pa­ci­fic Pa­li­sa­des, Los An­ge­les, Hems­worth me sa­lu­da con en­tu­sias­mo des­de la puer­ta como si fue­ra un ami­go: in­for­mal, ri­sue­ño, aco­ge­dor. Aus­tra­liano, al fin y al ca­bo. Lle­na el um­bral de la en­tra­da y en­tien­do por qué Hems­worth, de 1,90 me­tros, fue ele­gi­do pa­ra el pa­pel de dios nór­di­co. Le si­go has­ta la co­ci­na, y es en­ton­ces cuan­do me doy cuen­ta de que es­toy en ca­sa de Matt Da­mon. De he­cho, Matt es­tá apo­ya­do en la en­ci­me­ra, to­man­do ca­fé con su fa­mi­lia. "Nos hi­ci­mos ami­gos cuan­do em­pe­cé a tra­ba­jar, y me alu­ci­na ver có­mo se las apa­ña", me co­men­ta Ch­ris. "Matt es so­lo un chico nor­mal que tie­ne re­suel­to el asun­to de ser una es­tre­lla de ci­ne". Da­mon nos lle­va al ga­ra­je y co­mien­za a pre­pa­rar­nos pa­ra la pues­ta a pun­to (com­pro­bar los fre­nos, ajus­te de rue­das, ins­pec­ción de cas­cos pa­ra la in­te­gri­dad es­truc­tu­ral...). Cuan­do di­go que ten­go mie­do de ir con Hems­worth, me di­ce que no me preo­cu­pe. "No voy a lle­va­ros a na­da de­ma­sia­do lo­co", di­ce. "Ob­via­men­te, hay que te­ner un po­co de cui­da­do allí arri­ba. Me rom­pí la cla­ví­cu­la en la mis­ma ru­ta ha­ce unos me­ses". Gra­cias por la in­for­ma­ción, Matt Da­mon.

2. ¿TIE­NES AL­GU­NA CI­CA­TRIZ?

Se­ña­la unas cuan­tas de una vida de­di­ca­da al surf, el ciclismo de mon­ta­ña y los jue­gos bru­tos con sus her­ma­nos. "To­do muy abu­rri­do", di­ce Hems­worth con mo­des­tia va­ro­nil. Lue­go re­cuer­da una que no es tan

abu­rri­da, vol­tean­do su mano iz­quier­da. "¿Ves es­ta pe­que­ña ci­ca­triz?", pre­gun­ta, son­rien­do. "La ten­go des­de que te­nía 6 ó 7 años, cuan­do vi­vía en el Te­rri­to­rio del Nor­te". Hems­worth pa­só la ma­yor par­te de su in­fan­cia en Mel­bour­ne, don­de su ma­dre era maes­tra y su pa­dre tra­ba­ja­ba en los ser­vi­cios de pro­tec­ción in­fan­til. Pe­ro en un par de oca­sio­nes, su pa­dre tras­la­dó a to­da la fa­mi­lia has­ta el Te­rri­to­rio del Nor­te –Outback– pa­ra po­der tra­ba­jar en los ran­chos, sa­cri­fi­can­do bú­fa­los. "Fue una ma­ne­ra de que la fa­mi­lia aho­rra­se di­ne­ro", di­ce Hems­worth. "La ciu­dad más cer­ca­na es­ta­ba a cin­co ho­ras de via­je por ca­mi­nos de tie­rra". En aque­lla épo­ca, el jo­ven Hems­worth de­ci­dió com­prar un cu­chi­llo. Un cu­chi­llo de di­men­sio­nes in­ne­ce­sa­rias. "Re­cuer­do al ven­de­dor pre­gun­tan­do: 'Bueno, ¿pa­ra qué vas a usar es­to?'. Le di­je: '¿Pes­ca?'. Más tar­de, fui a bu­cear a un pe­que­ño la­go don­de so­lía­mos na­dar. Pen­sé que ha­bía apu­ña­la­do a un pez, pe­ro me ha­bía apu­ña­la­do a mí mis­mo en la mano. To­da­vía ten­go un re­cuer­do bas­tan­te vi­vo de lo que sen­tí. Era como, 'oh, creo que aca­bo de ha­cer­me al­go aquí…".

3. AL­GO QUE TE HA­YA ASUS­TA­DO HA­CER (DE VER­DAD) ÚL­TI­MA­MEN­TE

"Te­ner una fa­mi­lia", afir­ma Hems­worth ro­tun­do. Aun­que con eso no se re­fie­re a ca­sar­se. El he­cho de lle­var cua­tro años con nues­tra El­sa Pa­taky no le ha cau­sa­do nin­gu­na an­sie­dad. "Ya ha­bía su­pe­ra­do la eta­pa play­boy de su ju­ven­tud", re­cuer­da. "La fa­ma, las fies­tas, las mu­je­res… hi­ce esas co­sas cuan­do es­ta­ba en el show", ex­pli­ca, re­fi­rién­do­se a sus tres años en la te­le­no­ve­la aus­tra­lia­na Ho­me and Away. En Aus­tra­lia es un fe­nó­meno que lle­va emi­tién­do­se 27 años y ha lan­za­do las ca­rre­ras de Heath Led­ger o Nao­mi Watts. "Lue­go vi­ne aquí", pa­ra ro­dar la pe­lí­cu­la de 2010 Ca$h , "y en cier­to mo­do fue como vol­ver a em­pe­zar". Un coach de acen­tos que im­par­tía cla­ses a am­bos pre­sen­tó a Hems­worth y Pa­taky; y nue­ve me­ses des­pués, él lan­zó la pre­gun­ta, más o me­nos. "Lo ha­cía­mos to­do por ade­lan­ta­do. Acor­da­mos ca­sar­nos an­tes in­clu­so de que se lo pro­pu­sie­se". Así que esa par­te no da­ba mie­do. Ser pa­dre, sin em­bar­go (tie­ne una hi­ja de 2 años y me­dio y unos ge­me­los de 9 me­ses), sí. "Lo que de ver­dad me pue­de lle­gar a asus­tar es fas­ti­diar­la", co­men­ta, des­ve­lan­do así la pri­me­ra se­ñal de ser un buen pa­dre: preo­cu­par­se de si eres un buen pa­dre.

4. ¿CUÁN­TO TARDAS EN CAM­BIAR UN PA­ÑAL?

"Soy bueno, tío. De­pen­de de cuán­ta ca­ca ten­ga. A ve­ces los tie­nes que re­gar con una man­gue­ra".

5. ¿TE PA­RE­CE MAS­CU­LINO EL CO­CHE ELÉC­TRI­CO DE MATT DA­MON?

Lle­va­mos como dos mi­nu­tos de pa­seo en bi­ci­cle­ta. Da­mon nos acom­pa­ña en su se­dán Tes­la eléc­tri­co guián­do­nos has­ta el co­mien­zo del sen­de­ro, con­du­cien­do en si­len­cio a nues­tro la­do al tiem­po que pe­da­lea­mos. Sa­ca la ca­be­za por la ven­ta­ni­lla. "¿Lle­váis agua?". "Ha­bría es­ta­do bien si no hu­bie­ras di­cho na­da", res­pon­de Hems­worth. "Aho­ra me es­toy mu­rien­do de sed". Lle­ga­mos al Par­que His­tó­ri­co del Es­ta­do Will Ro­gers y Ch­ris da las gra­cias a Da­mon por acom­pa­ñar­nos. "Si no es­ta­mos de vuel­ta en tu ca­sa den­tro de dos ho­ras, lla­ma a emer­gen­cias", di­ce. Em­pe­za­mos a su­bir el sen­de­ro. En­se­gui­da me doy cuen­ta de que ha­bía es­ta­do tan preo­cu­pa­do por lo chun­go de ba­jar muy de­pri­sa cues­ta abajo que me ha­bía ol­vi­da­do de pre­pa­rar­me pa­ra su­bir. Sé que es­toy en un buen lío cuan­do mi­ro a mi de­re­cha y veo que Thor ya es­tá su­dan­do. ¿Na­da de­ma­sia­do lo­co? ¡Jo­der!

6. ¿VENCERÍAS A UN CAN­GU­RO EN UNA PE­LEA?

Hems­worth es muy cons­cien­te de su bio­gra­fía. Su vida en la sel­va, el surf y un pa­dre ca­za­dor de bú­fa­los ha for­ma­do su só­li­da educación "como si mar­ca­se ca­da ca­si­lla del for­mu­la­rio Co­co­dri­lo Dun­dee" . Él pien­sa que le ha­ce pa­re­cer más ma­cho de lo que real­men­te es. Di­cho es­to: "Ga­na­ría el can­gu­ro. Sin du­da. Da pa­ta­das en la ca­ra. Mu­chas. Se in­cli­nan ha­cia atrás so­bre su co­la y dan do­bles pa­ta­das. Así es como lu­chan en­tre sí…".

7. ¿MA­YOR LO­CU­RA QUE HAS HE­CHO PA­RA ME­TER­TE EN LA PIEL DE UN PER­SO­NA­JE?

No es hom­bre de mé­to­dos. Su fi­lo­so­fía, pla­gia­da a Ant­hony Hop­kins du­ran­te el ro­da­je de Thor, es "no te lle­ves na­da a ca­sa. Ni si­quie­ra a la ca­ra­va­na de ma­qui­lla­je". Eso no quie­re de­cir que no ha­ya su­fri­do al­gu­na in­ten­sa pre­pa­ra­ción fí­si­ca; la más re­cien­te se li­mi­ta­ba a 500 ca­lo­rías al día, y fue pa­ra lo­grar un as­pec­to de­ma­cra­do de náu­fra­go en el ro­da­je de la pró­xi­ma sa­ga de la ca­za de ba­lle­nas, En el co­ra­zón del mar, de Ron Ho­ward. Pe­ro la ma­yor lo­cu­ra que Hems­worth ha he­cho por un pa­pel ha si­do sen­tar­se en la ofi­ci­na de Mi­chael Mann y apren­der a es­cri­bir a má­qui­na.

"BE­BO VODKA CON GA­SEO­SA. SÍ, LO SÉ. HA­CE PO­CO ES­TA­BA EN UN BAR DE AUS­TRA­LIA Y EL CA­MA­RE­RO ME DI­JO: 'SE­ÑOR, POR FA­VOR, AVÍ­SE­ME DE NUE­VO CUAN­DO QUIE­RA UNA BE­BI­DA DE VER­DAD"

Cazadora, ca­mi­sa y va­que­ros Po­lo Ralph Lau­ren, bo­tas vin­ta­get­he Fr­ye Com­pany y cal­ce­ti­nes Wig­wam.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.