El efec­to dop­pler Una bar­ba de mier­da (li­te­ral­men­te)

Por Car­me Cha­pa­rro -

GQ (Spain) - - Gq Firmas -

Que­ri­dos hom­bres bar­bu­dos. Sé que es­tá de mo­da. Que os gus­ta lle­var bar­ba. Que os ha he­cho la vi­da in­fi­ni­ta­men­te más fá­cil. Sé in­clu­so que mu­chos la cui­dáis con mi­mo y que al­gu­nos in­clu­so la lle­váis al es­ti­lis­ta –per­dón, al bar­be­ro–, pa­ra te­ner­la a la úl­ti­ma mo­da, no os va­yan a de­cir que esa bar­ba es de ha­ce seis me­ses y es­tá ya pa­sa­da. ¡An­tes un hips­ter lam­pi­ño que con una bar­ba off!

Oye, que in­clu­so hay mu­je­res –y hom­bres– a las que les gus­ta bus­car con la len­gua al­gún tro­zo de la­bio ocul­to en­tre ma­ra­ñas de pe­lo más o me­nos es­tro­pa­jo­so. Eso no lo voy a dis­cu­tir. Pe­ro sí su ni­vel hi­gié­ni­co. ¿Sa­béis que han en­con­tra­do co­sas muy muy ra­ras en las bar­bas? Co­sas que, di­ga­mos, no de­be­rían es­tar ahí, a no ser que seáis

en el ai­re. Pien­so: es­tá pa­ra­da en mi con­ver­sa­ción co­mo un va­que­ro es­pe­ran­do a ver quién des­en­fun­da pri­me­ro. Y de re­pen­te de­ba­jo de su nom­bre apa­re­ce un "es­cri­bien­do", co­mo un mi­la­gro, y yo me pon­go a es­cri­bir tam­bién pa­ra que vea que me es­ta­ba ocu­rrien­do lo mis­mo.

Lo que ha­ce­mos, con esa ti­mi­dez lo­ca de dos so­brios a las cin­co de la ma­ña­na, es fu­sio­nar un mun­do que se nos mue­re, el análo­gi­co, con otro que ya es­tá aquí, el di­gi­tal: des­cuel­ga tú.

Di­nos la ver­dad, Brad: ¿cuán­tos pa­lue­gos te has de­ja­do ba­jo esa ma­ta que te cu­bre la ca­ra? ¿Los com­par­tes con An­ge­li­na si la ves con ham­bre?

Al otro la­do de la pan­ta­lla po­dría es­tar el amor de tu vi­da in­ten­tan­do de­cir­te al­go (o tu cu­ña­do en­vian­do me­mes de Ju­lio Igle­sias).

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.