El hom­bre de­trás del per­so­na­je

Ma­rio Ca­sas es­tre­na tres pe­lis pa­ra ver si te con­ven­ce de que es mu­cho más que el ti­po de Tres me­tros so­bre el cie­lo.

GQ (Spain) - - Entrevista -

Es la Ley de Murphy", sen­ten­cia Ma­rio Ca­sas (A Co­ru­ña, 1986). Es la úni­ca ex­pli­ca­ción que en­cuen­tra a que, de nue­vo, se le ha­yan jun­ta­do una pi­la de pe­lí­cu­las en la car­te­le­ra, co­mo le ocu­rrie­ra ha­ce dos años con Las bru­jas de Zu­ga­rra­mur­di, La mu­la, Is­mael y Ten­go ga­nas de ti. Aho­ra son Mi gran no­che, Pal­me­ras en la nie­ve y Los 33 los es­tre­nos que se le acu­mu­lan en un es­pa­cio de ape­nas dos me­ses, pe­ro él es­tá fe­liz, por­que ca­si no ha te­ni­do un día li­bre des­de fi­na­les de 2013. "El tra­ba­jo es mi há­bi­tat na­tu­ral, es don­de me sien­to me­jor. Mien­tras me de­jen, in­ten­ta­ré par­ti­ci­par en pro­yec­tos di­ver­sos, con bue­nos guio­nes y di­rec­to­res que me plan­teen nue­vos re­tos. Me la es­toy ju­gan­do, por­que es la úni­ca ma­ne­ra de en­fren­tar­me a mis mie­dos e in­se­gu­ri­da­des", afir­ma.

Ade­más de ser­vir­le de te­ra­pia, el tra­ba­jo (siem­pre in­ten­so y va­ria­do, más pa­re­ci­do a un en­tre­na­mien­to que a un ar­te) es el fi­lo de la na­va­ja con el que Ca­sas tra­ta de cor­tar las cuer­das del cor­sé que mu­chos le han que­ri­do po­ner a su ca­rre­ra. "Mi tra­yec­to­ria siem­pre ha si­do así: aho­ra una co­me­dia, aho­ra un th­ri­ller, aho­ra un dra­ma… Es mi for­ma de sa­lir­me de ese es­pa­cio en el que me en­ca­si­lla­ron des­pués de apa­re­cer en Tres me­tros so­bre el cie­lo, Ten­go ga­nas de ti y El bar­co. Los per­so­na­jes a los que in­ter­pre­ta­ba eran muy es­té­ti­cos, di­se­ña­dos pa­ra gus­tar a un pú­bli­co con­cre­to, co­mo los que po­dían ha­cer Bran­do o Ja­mes Dean en sus co­mien­zos. Sé que son pa­pe­les que mar­can mu­cho, pe­ro los ac­to­res no te­ne­mos na­da que ver con los per­so­na­jes a los que da­mos vi­da", in­sis­te.

Uno de los di­rec­to­res que ha sa­bi­do ver más allá del galán ado­les­cen­te es Álex de la Igle­sia, pa­ra quien Ca­sas ya ha

tra­ba­ja­do en dos oca­sio­nes. "Hay una co­ne­xión inex­pli­ca­ble en­tre Álex y yo, por­que no te­ne­mos na­da en co­mún. Lo que nos une es nues­tra for­ma de en­ten­der la co­me­dia. Él me per­mi­te apor­tar ele­men­tos a los per­so­na­jes, im­pro­vi­sar, y de esa for­ma me re­sul­ta más sen­ci­llo iden­ti­fi­car­me con ellos. Por­que la co­me­dia na­ce de la reali­dad, de la na­tu­ra­li­dad, de no que­rer pa­re­cer gra­cio­so, sino de ser­lo", apos­ti­lla.

SIN MIE­DO A LLO­RAR

Le­jos de ese cru­ce en­tre "Ace Ven­tu­ra, Zoo­lan­der y los fe­nó­me­nos pop de Mia­mi" que es su Adan­ne de Mi gran no­che, es­te mes Ca­sas se pre­sen­ta en las car­te­le­ras en su ver­sión más dra­má­ti­ca y por par­ti­da do­ble. Des­pués de que Raphael in­ten­ta­se arran­car­le un ojo en la co­me­dia de Álex de la Igle­sia, aho­ra se­rá él quien in­ten­te arran­car­te unas lá­gri­mas con Pal­me­ras en la nie­ve, la adap­ta­ción ci­ne­ma­to­grá­fi­ca del best se­ller ho­mó­ni­mo de Luz Ga­bás que lle­ga a los ci­nes es­ta Na­vi­dad. La his­to­ria, re­la­ta­da en dos lí­neas tem­po­ra­les, ver­sa so­bre una jo­ven que in­ves­ti­ga las vi­ven­cias de su pa­dre y su tío en las plan­ta­cio­nes de ca­cao de Sam­pa­ka en los años 50 y 60, cuan­do Gui­nea Ecua­to­rial era una co­lo­nia es­pa­ño­la. "Al me­nos pa­ra los de mi ge­ne­ra­ción es una par­te de la his­to­ria por la que se pa­sa­ba de pun­ti­llas en la es­cue­la. He te­ni­do la opor­tu­ni­dad de co­no­cer a va­rios co­lo­nos es­pa­ño­les gra­cias a es­ta pe­lí­cu­la, y sus his­to­rias me­re­cen ser con­ta­das", apun­ta el ac­tor.

La de los pro­ta­go­nis­tas de Pal­me­ras en la nie­ve, en con­cre­to, es una his­to­ria de amor, de cho­que de cul­tu­ras, de vio­len­cia y de se­xo (mu­cho se­xo, des­de el pri­mer plano), que ha cos­ta­do 10 mi­llo­nes de eu­ros y se ha ro­da­do en­tre Ca­na­rias (don­de la Fin­ca de Osorio ha ser­vi­do de de­co­ra­do de lu­jo pa­ra re­crear la na­tu­ra­le­za del país cen­troa­fri­cano), Co­lom­bia y Huesca.

A pe­sar de que los nú­me­ros, los re­cur­sos y el re­par­to (ade­más de Ca­sas, apa­re­cen su no­via, Ber­ta Váz­quez –a la que co­no­ció en el ro­da­je–, Adria­na Ugar­te, Ma­ca­re­na Gar­cía, Emi­lio Gu­tié­rrez Ca­ba, Alain Her­nán­dez, Cel­so Bu­ga­llo y Laia Cos­ta) qui­tan el hi­po, el ac­tor otor­ga to­dos los mé­ri­tos de la cin­ta a su di­rec­tor, Fernando Gon­zá­lez Mo­li­na, con quien em­pe­zó a tra­ba­jar en te­le­vi­sión con SMS y Los hom­bres de Pa­co, y lue­go co­la­bo­ró en la gran pan­ta­lla con Fu­ga de ce­re­bros, Tres me­tros so­bre el cie­lo y Ten­go ga­nas de ti. "He­mos lle­va­do una ca­rre­ra pa­ra­le­la, y es­te proyecto va a mar­car un an­tes y un des­pués pa­ra él. Es una pe­lí­cu­la que po­día ha­ber­se que­da­do en al­go bo­ni­to, y lo ha con­ver­ti­do en al­go es­pec­ta­cu­lar. No se pa­re­ce a na­da que ha­yas vis­to an­tes. Es una su­per­pro­duc­ción que te de­ja cla­va­do en la bu­ta­ca, pe­ro he­cha con mu­cho me­nos di­ne­ro del que pue­da ima­gi­nar la gen­te por lo que vea en la pan­ta­lla", acla­ra.

El se­gun­do asal­to de Ca­sas a tus la­gri­ma­les lle­ga­rá el 22 de enero con Los 33, la cin­ta so­bre los mi­ne­ros chi­le­nos que en 2010 que­da­ron se­pul­ta­dos du­ran­te 69 días en la mi­na San José. La pe­lí­cu­la, di­ri­gi­da por la chi­leno-es­ta­dou­ni­den­se Pa­tri­cia Rig­gen, es­tá ro­da­da ín­te­gra­men­te en in­glés, y cuen­ta en el re­par­to con ac­to­res de la ta­lla de An­to­nio Ban­de­ras, Ro­dri­go San­to­ro y Ju­liet­te Bi­no­che, en­tre otros. "Es la de­mos­tra­ción de que no hay que ago­biar­se por con­se­guir las co­sas, sino tra­ba­jar du­ro. Hi­ce el cas­ting pa­ra es­ta pe­lí­cu­la y, cuan­do me lla­ma­ron pa­ra de­cir­me que es­ta­ba den­tro, fue cuan­do me con­ta­ron que el elen­co prin­ci­pal de la pe­lí­cu­la ya es­ta­ba ce­rra­do y que te­nía ese ni­vel", re­cuer­da.

En la pe­lí­cu­la, Ca­sas in­ter­pre­ta al mi­ne­ro Álex Vega, al que pu­do co­no­cer du­ran­te el mes que es­tu­vo ro­dan­do en el de­sier­to de Ata­ca­ma, don­de ocu­rrie­ron los he­chos que ins­pi­ran el re­la­to. "Ve­nía­mos de dos me­ses de ro­da­je en Co­lom­bia, en dos mi­nas reales en las que pa­sá­ba­mos 13 ho­ras al día. A pe­sar de que pa­de­ci­mos el frío, los ga­ses, la os­cu­ri­dad y las in­co­mo­di­da­des que se vi­ven ahí aba­jo, no se acer­ca lo más mí­ni­mo a lo que de­bió de su­frir es­ta gen­te. Por eso cuan­do co­no­cí a Álex Vega me emo­cio­né mu­cho y me di cuen­ta de que te­nía ra­zón la di­rec­to­ra cuan­do de­cía que era un hom­bre que te­nía una luz es­pe­cial en los ojos".

Mien­tras­su­ca­ra­co­pa­las­pan­ta­lla­ses­te­mes,ma­rio­ca­sas­no­le­van­tael­pie del ace­le­ra­dor y ya es­tá ro­dan­do Con­tra­tiem­po jun­to a José Co­ro­na­do y Bár­ba­ra Len­nie, y es­pe­ra el es­treno, den­tro de po­co, de To­ro, don­de ha tra­ba­ja­do con Luis To­sar y José Sa­cris­tán. "Quie­ro se­guir apren­dien­do de ac­to­res a los que ad­mi­ro. Aho­ra me sien­to más vul­ne­ra­ble que cuan­do em­pe­cé, pe­ro ese es el mo­tor que te man­tie­ne aler­ta y te ha­ce evo­lu­cio­nar en es­ta pro­fe­sión. Es el ca­mino pa­ra ha­cer­me un hue­co en la his­to­ria del ci­ne es­pa­ñol".

"Aho­ra me sien­to más vul­ne­ra­ble que cuan­do em­pe­cé, pe­ro es el mo­tor que me ha­ce evo­lu­cio­nar. Es el ca­mino pa­ra ha­cer­me un hue­co en la his­to­ria del ci­ne es­pa­ñol"

OTRA MI­RA­DA A Ma­rio Ca­sas (aquí con de Dior Hom­me) le ha cam­bia­do el ges­to con los años: "La ex­pe­rien­cia que he acu­mu­la­do en es­te tiem­po me per­mi­te con­tar más his­to­rias", ex­pli­ca.

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