RO­CA

… NO PER­DER LA ILU­SIÓN SI QUIE­RES SER DI­BU­JAN­TE Y/O ILUS­TRA­DOR "Vi­vir de la cul­tu­ra es com­pli­ca­do. Una vez que asu­mas es­to, la cla­ve es no des­ani­mar­se y pre­sen­tar el pro­duc­to ade­cua­do en el mo­men­to ade­cua­do y a la edi­tio­rial ade­cua­da. El ca­mino es di­fí­cil

GQ (Spain) - - Travelling - CÓ­MO GQ…

(por el pro­pio Pa­co Ro­ca, Pre­mio Na­cio­nal del Có­mic).

"He te­ni­do suer­te por­que siem­pre, siem­pre, siem­pre he tra­ba­ja­do. In­clu­so des­pués de que aque­lla cin­ta pri­va­da de ví­deo sa­lie­se a la luz, pen­sé: to­da­vía eres un ju­ga­dor de béis­bol pro­fe­sio­nal, aunque es­tés ju­gan­do en ca­te­go­rías me­no­res. Per­dí el pa­pel que le die­ron a Billy Za­ne en Ti­ta­nic. Pe­ro nun­ca me prohi­bie­ron ju­gar". 3. Re­cuer­da quién te lla­mó cuan­do na­die más lo hi­zo. "So­lo dos per­so­nas me lla­ma­ron [des­pués de la cin­ta]. Jo­die Fos­ter y Don Simpson [el pro­duc­tor]. Jo­die y yo ha­bía­mos he­cho jun­tos El ho­tel New Ham­ps­hi­re, y me en­vió una no­ta con una fra­se re­cu­rren­te de John Ir­ving: 'Keep Pas­sing the Open Win­dows'. O lo que vie­ne a ser: 'Lo su­pe­rarás'. Y lo que me di­jo Don bá­si­ca­men­te fue: 'Si no sa­ben acep­tar un chis­te que se jo­dan'. Ah, y Hugh Hef­ner una vez me lle­vó apar­te y me di­jo: 'Te­nías que ha­cer­lo. La tec­no­lo­gía es­tá pa­ra al­go". 4. Haz otras co­sas. En la ca­ma tam­bién. "Si dor­mir fue­se un de­por­te olím­pi­co, yo se­ría Mi­chael Phelps. De ver­dad. No tie­nes ni idea. A ve­ces es ver­gon­zo­so". 5. Da­le una vuel­ta al guión (y lue­go da­le otra vuel­ta más). "Si es­tás en un pe­rio­do de tran­si­ción, de re­cons­truc­ción o de bar­be­cho, ve­te al ex­tre­mo opues­to. Pa­ra mí, ese ex­tre­mo era la co­me­dia. Lor­ne Mi­chaels y Mi­ke Myers me me­tie­ron en Way­ne's World ¡Qué des­pa­rra­me! y Aus­tin Po­wers. ¿Qué ha­ce que ha­ya gen­te que no quie­ra ha­cer­lo? El mie­do. Si una ju­ga­da en con­cre­to es­tá fun­cio­nan­do, de re­pen­te no cam­bias tu es­tra­te­gia de jue­go, ¿ver­dad? En mi ca­so hu­bo un mo­men­to en el que me vi ha­cien­do el pa­pel de Ed­die Ne­ro en Ca­li­for­ni­ca­tion, el de se­na­dor en Cin­co her­ma­nos, Ch­ris Traeger en Parks and Re­crea­tion y Drew Pe­ter­son en Intocable [una pe­lí­cu­la pa­ra te­le­vi­sión so­bre un ase­sino], y a ve­ces to­do en la mis­ma semana. Y pen­sa­ba: es­to no es lo que yo fir­mé… aunque en reali­dad es me­jor". 6. Apren­de cuán­do re­ti­rar­te (por­que no quie­ren que es­tés). "Cuan­do de­jé El ala oes­te de la Ca­sa Blan­ca [des­pués de que las ne­go­cia­cio­nes del con­tra­to fra­ca­sa­sen en la cuarta tem­po­ra­da], re­cuer­do que Mar­tin Sheen me lle­vó apar­te y me di­jo: 'Chi­co, de ver­dad, es­pe­ro que se­pas ha­cia dón­de te di­ri­ges con es­to. Más va­le que ten­gas a Ste­ven Spiel­berg ofre­cién­do­te una pe­lí­cu­la'. Y yo pen­sa­ba: 'Bueno, pues no lo ten­go'. Me en­can­ta el ti­po de ne­go­cia­ción en el que te po­nen las co­sas fá­ci­les, el 'lo to­mas o lo de­jas'. Al fi­nal, po­dría ha­ber vi­vi­do con el he­cho de que to­do el mundo en la se­rie hu­bie­se con­se­gui­do un au­men­to de suel­do ex­cep­to yo si hu­bie­se sen­ti­do que real­men­te sa­bía­mos por dón­de iba a ir la lí­nea ar­gu­men­tal. Un guio­nis­ta de la se­rie me con­tó que ha­bía es­ta­do en una reunión en la que le ha­bían pe­di­do que es­cri­bie­se lo que qui­sie­se. Él de­cía: 'Quie­ro es­cri­bir una his­to­ria so­bre Sam Sea­born [su per­so­na­je en la se­rie], que vuel­ve a Ohio pa­ra es­tar con su pa­dre, que tie­ne alz­héi­mer'. La res­pues­ta fue: 'Pue­des es­cri­bir so­bre cual­quie­ra ex­cep­to so­bre él". Ni si­quie­ra es­toy se­gu­ro de si fue Aa­ron Sor­kin quien lo di­jo. Po­dría no sa­ber na­da al res­pec­to". 7. Apren­de cuán­do re­ti­rar­te (por­que no quie­res es­tar). "De­jé Cin­co her­ma­nos cuan­do se que­da­ron sin na­da que con­tar. Es de­cir, pue­des ro­dar mu­chas ce­nas fa­mi­lia­res. Pe­ro tu­ve que ir y de­cir­les: 'Mi­ra, no ha­go tra­ba­jos con es­pá­tu­la. No gra­bo es­ce­nas con guan­tes de co­ci­na. Si es eso lo que es­táis bus­can­do, os ha­béis equi­vo­ca­do de hom­bre. No voy a ha­cer es­ce­nas con ca­ce­ro­las". 8. Des­cu­bre có­mo com­pe­tir con un cu­lo em­bu­ti­do en ter­cio­pe­lo. Cuan­do con­se­guí el pa­pel del dr. Startz, el ci­ru­jano plás­ti­co de De­trás del can­de­la­bro, te­nía en men­te po­ner mi mi­ra­da pe­ne­tran­te, de asa­la­ria­do, de pis­to­le­ro: no quie­ro que me dejen fue­ra por Mi­chael Dou­glas, que iba a ha­cer el maldito pa­pel de Li­be­ra­ce, y Matt Da­mon, que iba a lle­var el cu­lo em­bu­ti­do en ter­cio­pe­lo. Así que con eso en men­te, me pre­sen­té como ese chi­co me­ga­ope­ra­do y lleno de bri­llos. Soy un gran fan de los La­kers, y he te­ni­do en­tra­das a pie de pis­ta du­ran­te mu­chos años; siem­pre he si­do cons­cien­te de có­mo son esos chi­cos de L. A. que no es­tán en lo más ba­jo pe­ro tam­po­co en lo más al­to. Que tie­nen di­ne­ro, pe­ro no mu­chí­si­mo di­ne­ro. Tie­nen no­vias bue­no­rras pe­ro no tan bue­no­rras como pa­re­ce. Sé có­mo es ese ti­po de tío".

[Con­ti­núa en la pá­gi­na 191]

… LLE­GAR A LOS 50 HE­CHO UN PU­ÑE­TE­RO PIN­CEL

"Los 50 son los nue­vos 40 y, por lo tan­to, el hom­bre lle­ga en con­di­cio­nes mu­chí­si­mo más ven­ta­jo­sas que ha­ce unas dé­ca­das. Ha­ce de­por­te, die­ta y cul­ti­va su fí­si­co. Se cui­da y se preo­cu­pa por su ima­gen y por su atuen­do. Pe­ro, por en­ci­ma de to­do, pa­ra lle­gar a es­tar bien por fue­ra hay que es­tar­lo por den­tro. La ima­gen es tam­bién una cues­tión de fe­li­ci­dad, de ac­ti­tud. Pa­ra mí es­tas y no otras son las pau­tas pa­ra lle­gar bien a los 50".

PEGGY SI­RO­TA

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