Ma­de in Bos­ton

Den­nis Leha­ne qui­so des­de siem­pre ser el au­tor más iden­ti­fi­ca­do con su ciudad de ori­gen. Prue­ba su­pe­ra­da.

GQ (Spain) - - Esenciales -

Son las 17:15 de la tar­de del día 2 de fe­bre­ro de 2017 y la en­tre­vis­ta con el es­cri­tor Den­nis Leha­ne en el ho­tel Al­ma de Bar­ce­lo­na atra­vie­sa su me­ri­diano. Lle­va­mos ca­si me­dia ho­ra de­cons­tru­yen­do Bos­ton en los di­fe­ren­tes cli­chés que de ella nos ha traí­do la cul­tu­ra po­pu­lar: ca­to­li­cis­mo, pis­to­las y ba­rras de bar, y es en­ton­ces cuan­do le des­li­zo al au­tor de Ese mun­do des­co­no­ci­do que, char­lan­do días an­tes con uno de los más po­pu­la­res, im­por­tan­tes y leí­dos crí­ti­cos de ci­ne de nues­tro país, es­te no era ca­paz de re­cor­dar si The Town (Ben Af­fleck, 2010) se ba­sa­ba en una de sus no­ve­las: "Me pa­sa to­do el ra­to. Si es Bos­ton, hay un ar­ma y un bar, ¡es mío! Hay gen­te que pien­sa que los re­la­tos en que se ba­san In­fil­tra­dos o The Town los es­cri­bí yo". Den­tro de 90 mi­nu­tos le se­rá en­tre­ga­do el Pre­mio Pe­pe Car­val­ho 2017 por su tra­yec­to­ria en no­ve­la ne­gra.

Leha­ne re­to­ma el hi­lo des­pués de ras­car­se la bar­bi­lla unos se­gun­dos: "La ver­dad es que na­die me atri­bu­ye ha­ber es­cri­to La red so­cial, así que tal vez

de­be­ría ex­pan­dir los ho­ri­zon­tes (son­ríe re­sig­na­do)".

–Pe­ro que se te ha­ya iden­ti­fi­ca­do to­tal­men­te con cier­to eco­sis­te­ma cuen­ta co­mo éxi­to...

–Es­toy de acuer­do y es di­ver­ti­do que su­ce­da por­que es mi úni­ca am­bi­ción co­mo es­cri­tor. No quie­ro ser el más re­la­cio­na­do con el cri­men o con los gángs­te­res. Quie­ro ser el más aso­cia­do con Bos­ton. Mi her­mano y yo lo ha­blá­ba­mos ha­ce po­co. "Re­cuer­do que lo di­jis­te cuan­do te­nías 12 años", me di­jo. "Y lo he con­se­gui­do", le res­pon­dí.

Ci­ñén­do­nos a es­ta má­xi­ma, te sor­pren­de­rá com­pro­bar la can­ti­dad de no­ve­las adap­ta­das al ci­ne que has vis­to de uno de los más con­de­co­ra­dos guio­nis­tas de The Wi­re: Mys­tic Ri­ver, Shut­ter Is­land, La en­tre­ga, Adiós pe­que­ña, adiós y Vi­vir de no­che, es­tos dos úl­ti­mos tí­tu­los per­te­ne­cien­tes a las sa­gas de "Ken­zie y Gen­na­ro" y "Joe Cough­lin". La cuar­ta de la pri­me­ra y la de en me­dio de la se­gun­da han si­do lle­va­das a la gran pan­ta­lla por Ben Af­fleck en 2007 y 2016 res­pec­ti­va­men­te, dan­do lu­gar al 50% de su cor­pus co­mo di­rec­tor.

BA­TA­CA­ZO EN TA­QUI­LLA

Vi­vir de no­che, pre­cue­la de Ese mun­do des­co­no­ci­do que hoy nos reúne en torno a una ta­za de ca­fé, fue pu­bli­ca­da en 2012 y es­tre­na­da co­mo cin­ta en enero. La pe­lí­cu­la ha su­pues­to un fra­ca­so eco­nó­mi­co pa­ra War­ner de 75 mi­llo­nes de dó­la­res, lo que tu­vo co­mo in­me­dia­ta con­se­cuen­cia que Af­fleck se des­em­ba­ra­za­ra de la di­rec­ción de The Bat­man a las po­cas ho­ras. To­das es­tas son cir­cuns­tan­cias a las que Leha­ne no pue­de sen­tir­se más ajeno. "Creo que [la pe­lí­cu­la] Vi­vir de no­che fun­cio­na, pe­ro so­lo pue­do juz­gar­lo por par­tes, por­que co­mo con­jun­to ten­go que des­co­nec­tar. La ac­tua­ción, di­rec­ción y pro­duc­ción me pa­re­cen be­lla­men­te re­suel­tas, aun­que soy in­ca­paz de po­ner­me en la piel de un es­pec­ta­dor pro­me­dio. Si es­te se su­mer­ge a los diez mi­nu­tos es­ta­mos ha­blan­do de una bue­na pe­lí­cu­la, pe­ro a mí eso nun­ca me pa­sa con mi ma­te­rial".

Con ori­gen –có­mo no– bos­to­niano, el desen­la­ce de Vi­vir de no­che lle­vó a Joe Cough­lin a es­ta­ble­cer­se en Tam­pa (Flo­ri­da), es­ta vez ya en un plano se­cun­da­rio den­tro de las es­fe­ras de po­der de la ma­fia de los años 30. Aho­ra, en su rol de pa­dre sol­te­ro, pro­cu­ra­rá ex­piar in­ce­san­te­men­te los pe­ca­dos de­ri­va­dos de ha­ber vi­vi­do rá­pi­do du­ran­te la dé­ca­da an­te­rior. De­jó la em­pre­sa en ma­nos de su her­mano de ar­mas, Dion Bar­to­lo, pa­ra re­ser­var­se un pa­pel de con­si­glie­re, jer­ga po­pu­la­ri­za­da por Ma­rio Pu­zo con cu­yo El pa­drino ha com­pa­ra­do Step­hen King es­ta tra­ma. Bos­ton ya no es­tá tan pre­sen­te aquí, pe­ro hi­zo de Cough­lin quien es y re­co­rre la tra­ma co­mo un fan­tas­ma ca­si cor­pó­reo. "La ven­ta­ja de ha­blar de Bos­ton es que se vuel­ve re­pre­sen­ta­ti­vo. Si lo ha­ces co­rrec­ta­men­te al mo­do de Faulk­ner, un pe­que­ño pue­blo pue­de ser re­fle­jo de to­do el uni­ver­so".

No le qui­tan el sue­ño la fa­ma ni los pre­mios que pe­san en sus al­for­jas. Leha­ne ha en­con­tra­do a sus 51 la fór­mu­la de la Co­ca-co­la li­te­ra­ria y pa­re­ce sa­ber có­mo ex­pri­mir­la sin dar­le de­ma­sia­das vuel­tas al asun­to. "La ra­zón por la que no pien­so en ven­tas o po­pu­la­ri­dad en otros paí­ses es por­que me con­di­cio­na­ría mu­cho. No quie­ro preo­cu­par­me de si me en­tien­den o soy exi­to­so aquí o allí. Mien­tras mi fa­mi­lia ten­ga co­mi­da en el pla­to es­toy con­ten­to".

'THE WI­RE' EN SU CV Ci­ta de me­mo­ria:"3x03, 4x04 y 5x08". Son los ca­pí­tu­los que es­cri­bió pa­ra la se­rie de HBO. "¿Có­mo no voy a re­cor­dar­los? ¡Es POR ALBERTO MO­RENO

PRE­MIO PE­PE CAR­VAL­HO "Es un ho­nor re­ci­bir el mis­mo pre­mio que Hen­ning Man­kell", nos ase­gu­ra el au­tor.

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