"El éxi­to de La ca­sa de pa­pel me ha des­cu­bier­to la re­per­cu­sión tre­men­da que pue­de te­ner mi tra­ba­jo"

GQ (Spain) - - MODA -

"La re­la­ción emo­cio­nal que ten­go con es­ta pe­lí­cu­la es muy fuerte", con­fie­sa Lo­ren­te. "Es mi pri­me­ra vez en la gran pan­ta­lla, mi bau­ti­zo, y tu­ve la suer­te de que fuese con un equi­po bri­llan­te y a las ór­de­nes del di­rec­tor Da­ni de la To­rre. La res­pon­sa­bi­li­dad que sen­tía des­de que me lla­ma­ron no se trans­for­mó nun­ca en blo­queo, por suer­te, sino en to­do lo con­tra­rio: du­ran­te el ro­da­je só­lo te­nía ga­nas de sa­lir ahí y apren­der de Da­ni, de Luis To­sar, de Mi­che­lle Jen­ner… Ha si­do un apren­di­za­je bes­tial".

Su per­so­na­je en es­te th­ri­ller co­ral, un as­pi­ran­te a lí­der sin­di­cal en la Bar­ce­lo­na de los años 20, le obli­gó a do­cu­men­tar­se "so­bre los mo­vi­mien­tos so­cia­les de la épo­ca, so­bre el anar­quis­mo, so­bre la ne­ce­si­dad im­pe­ran­te de dar un gol­pe en la me­sa pa­ra que las con­di­cio­nes cam­bia­ran". "El pa­ra­le­lis­mo en­tre lo que cuen­ta el guion y el mo­men­to ac­tual", pro­si­gue, "me pa­re­ció ab­so­lu­ta­men­te bru­tal: si no fue­ra por el ves­tua­rio y el diseño de pro­duc­ción, pa­re­ce­ría una his­to­ria de hoy en día. Los re­tos a los que nos en­fren­ta­mos co­mo so­cie­dad no han cam­bia­do tan­to, pe­ro hay al­go que yo no com­par­to con mi per­so­na­je: la idea de que la so­lu­ción pa­sa ne­ce­sa­ria­men­te por la vio­len­cia. El cam­bio tie­ne que ve­nir a tra­vés del amor. De lo con­tra­rio, no es un cam­bio vá­li­do".

PA­DRE E HI­JO La som­bra de la ley reúne al jo­ven ac­tor con Pa­co Tous, só­lo unos po­cos me­ses des­pués de que am­bos se ha­yan he­cho fa­mo­sos en to­do el mun­do gra­cias a La ca­sa de pa­pel.

Te­nien­do en cuen­ta que aquí Tous vuel­ve a in­ter­pre­tar a una fi­gu­ra pa­ter­nal pa­ra su per­so­na­je… ¿for­ma to­do es­to par­te de un plan o es que, sim­ple­men­te, se sien­te pro­te­gi­do ba­jo sus alas? "¡Sim­ple­men­te su­ce­dió así!", ríe Lo­ren­te. "No es al­go bus­ca­do, pe­ro lo que sí es cier­to es que am­bos sen­ti­mos que ha­bía al­go flo­tan­do en la sa­la de en­sa­yos don­de nos co­no­ci­mos. No sé ex­pli­car­te muy bien qué era, pe­ro sí te pue­do de­cir que los dos no­ta­mos lo fá­cil que re­sul­tó to­do en­tre no­so­tros. Fue em­pe­zar a pa­sar la pri­me­ra se­cuen­cia que hi­ci­mos jun­tos y crear­se una co­ne­xión muy bo­ni­ta. Lo en­ten­día­mos to­do. Además, él en el ro­da­je me ha cui­da­do y me ha en­se­ña­do tan­to… Le es­toy muy agra­de­ci­do".

No es la úni­ca en­se­ñan­za que se ha lle­va­do de sus tiem­pos co­mo atra­ca­dor en la Fá­bri­ca de la Mo­ne­da: "El éxi­to de La ca­sa de pa­pel me ha des­cu­bier­to la re­per­cu­sión tre­men­da que pue­de te­ner mi tra­ba­jo. Las co­sas no se aca­ban el úl­ti­mo día de ro­da­je, sino que el pro­ce­so in­clu­ye la pro­mo­ción, las en­tre­vis­tas, los tuits que sur­gen de la na­da y de re­pen­te reac­ti­van to­do… Creo que esa ex­pe­rien­cia ma­ra­vi­llo­sa con la se­rie me ha pre­pa­ra­do pa­ra afron­tar fa­ce­tas de la pro­fe­sión que me eran aje­nas, pe­ro que aho­ra do­mino". Me­nos mal, por­que su pa­pel en Éli­te, el nue­vo bom­ba­zo de Net­flix, ca­si ha coin­ci­di­do en el tiem­po con el es­treno en ci­nes de La som­bra de la ley. ¿Al­gu­na re­ce­ta pa­ra so­bre­lle­var ese ni­vel de ex­po­si­ción? "Cen­trar­me en lo que ha­go, que es lo que me gus­ta y lo que siem­pre qui­se ha­cer. Des­de pe­que­ño te­nía cla­ro que lo mío era el ar­te, pe­ro aho­ra es­toy dán­do­me cuen­ta de que ac­tuar me des­cu­bre co­sas de mí mis­mo que no co­no­cía. Ésa es, por aho­ra, la ma­yor re­com­pen­sa".

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