Ta­ma­ra Fal­có en 24 ho­ras

Harper's Bazaar (Spain) - - SUMARRIO -

7.00 H . Des­cubr í que lo me­jor pa­ra mí era no ce­rrar las per­sia­nas de mi ha­bi­ta­ción, así que me le­van­to con la luz del día. Soy su­per­re­mo­lo­na y no me gus­ta des­per­tar­me con la alar­ma.Ten­go dos pe­rri­tas, Ja­cin­ta y Va­ni­la. La pe­que­ña duer­me con­mi­go y las dos so­mos igual de pe­re­zo­sas. En cuan­to sal­go de la ca­ma se po­ne las pi­las y es en­ton­ces cuan­do las sa­co al jar­dín de la ca­sa de mi ma­dre, don­de vi­vo des­de ha­ce un tiem­po. 8.00 H. Al tra­ba­jar en ca­sa ten­go la ten­ta­ción de no arre­glar­me y po­ner­me ro­pa am­plia, que ade­más, se­gún mi ma­dre, es bueno pa­ra la ce­lu­li­tis por­que to­do lo que aprie­ta es con­tra­pro­du­cen­te. Pe­ro al fnal ca­si siem­pre me ade­cen­to un po­co. No tar­do na­da, la ver­dad, soy muy rá­pi­da por­que no me ma­qui­llo mu­cho. Me gus­ta el look na­tu­ral. Lo que más tiem­po me lle­va es ri­zar­me las pes­ta­ñas, por­que las ten­go muy rec­tas, ti­po asiá­ti­ca. Nor­mal­men­te me de­jan la ca­fe­te­ra lis­ta y lo pri­me­ro que ha­go es pre­pa­rar­me el ca­fé, sin el cual no soy per­so­na, y desa­yuno al­gún hi­dra­to, co­mo unas tos­ta­das, por ejem­plo.An­tes, eso sí, sue­lo to­mar agua tem­pla­da con li­món. Me he af­cio­na­do des­de que en el Sha [Sha Wellness Clinic en Ali­can­te] me di­je­ron que era bue­ní­si­mo pa­ra equi­li­brar ya que no es áci­do, sino al­ca­lino, y ha­ce que el ca­fé no me sien­te tan mal. 9.00 H. Des­pués me vuel­vo a mi cuar­to y me pon­go con el or­de­na­dor a tra­ba­jar en la pró­xi­ma co­lec­ción de la mar­ca que aca­bo de lan­zar,TFP. Me pue­do pa­sar ho­ras es­tu­dian­do di­fe­ren­tes ti­pos de te­ji­dos y es­tam­pa­dos. Es mi par­te fa­vo­ri­ta de to­do el pro­ce­so. La mo­da, de una for­ma u otra, siem­pre ha es­ta­do pre­sen­te en mi vi­da. Es­tu­dié mo­da en Mi­lán en el Is­ti­tu­to Ma­ran­go­ni y se­gui­da­men­te lan­cé el pro­yec­to de The 2nd Skin Co. con unos so­cios. Des­pués de unos años de des­co­ne­xión, creo que ya era ho­ra de vol­ver. Di­se­ñar es lo que real­men­te me gus­ta y me ha­ce fe­liz. Es aho­ra cuan­do vuel­vo a dis­fru­tar y a es­tar ilu­sio­na­da con al­go. Ac­tual­men­te to­do mi tiem­po se lo es­toy de­di­can­do a es­ta mar­ca, con la que pre­ten­do ofre­cer a las mu­je­res no so­lo pren­das có­mo­das y re­la­ja­das, sino tam­bién bo­ni­tas, con las que sen­tir­se gua­pa y atrac­ti­va. 12.00 H. A me­dia ma­ña­na sue­lo ha­cer un break y sa­car a mis pe­rri­tas. To­mo al­go sa­la­do y si­go tra­ba­jan­do. An­tes te­nía la of­ci­na en la zo­na de mi her­ma­na Ana, pe­ro de re­pen­te ha de­ci­di­do que cuan­do es­tá en Ma­drid se que­da aquí, y me ha echa­do ella a mí. Aho­ra la ten­go en otro la­do de la ca­sa. De to­das for­mas, hay suf­cien­te es­pa­cio pa­ra las dos. Es­tas ho­ras las sue­lo de­di­car a ha­cer lla­ma­das te­le­fó­ni­cas y al­go de relaciones pú­bli­cas. Es la par­te que me­nos me gus­ta, la de ges­tio­nar­lo to­do, pe­ro es tan ne­ce­sa­ria co­mo la crea­ti­va. Es­ta vez he de­ci­di­do lan­zar la mar­ca sin so­cios y es to­do un re­to por­que hay mu­chas va­ria­bles y asun­tos que de­bo aten­der, no so­lo el di­se­ño. Una de las par­tes más po­si­ti­vas de es­tar so­la en es­to es que cuan­do pe­rras, Ja­cin­ta y Va­ni­la ho­ras de ejer­ci­cio al día

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