«Eterna ju­ven­tud» y vida sa­lu­da­ble

Integral - - Curiosidades - * Johan Wol­fang Goet­he (1749- 1832), poe­ta y es­cri­tor ale­mán, es el au­tor de la que se con­si­de­ra me­jor ver­sión de es­te mi­to.

FAUS­TO Y EL MI­TO*

Di­cen que, cuan­do el Dr. Faus­to pac­tó con el dia­blo Me­fis­to, no eli­gió la ven­ta de su al­ma a cam­bio de lo­grar la sa­bi­du­ría, sino que exi­gió en pri­mer lu­gar vol­ver nue­va­men­te a la ju­ven­tud. Y Me­fis­to lo con­du­jo al an­tro de una he­chi­ce­ría. Al ver Faus­to so­bre el fue­go el cal­de­ro en el que her­vía la po­ción má­gi­ca, se le pa­ra­li­zó el co­ra­zón. Así que le di­jo a Me­fis­to: Faus­to: Es­ta he­chi­ce­ría de­men­cial me da náu­seas. ¿ Me ase­gu­ras que re­ju­ve­ne­ce­ré con es­tos sor­ti­le­gios? ¿ Ne­ce­si­to ver­da­de­ra­men­te la ayu­da de es­ta vie­ja he­chi­ce­ra? ¿Es cier­to que es­ta po­ción in­fer­nal me va a re­ju­ve­ne­cer 30 años? ¡ Po­bre de mí si no tie­nes na­da me­jor que ofre­cer­me! Ya me aban­do­na la esperanza. ¿ No ha des­cu­bier­to la Na­tu­ra­le­za, o al­gún no­ble es­pí­ri­tu, al­gún re­me­dio a la ve­jez? Me­fis­to ( sar­cás­ti­co): Mi po­bre ami­go, ¡qué bien re­co­noz­co en es­to tu pa­la­bra in­te­li­gen­te..! ¡Pa­ra re­ju­ve­ne­cer exis­te, en efec­to, un re­me­dio na­tu­ral! F: ¡ Quie­ro co­no­cer­lo! M: ¡ Per­fec­to! Ese re­me­dio se ob­tie­ne sin ayu­da de nin­gún mé­di­co ni he­chi­ce­ría. ¡An­da a vi­vir al cam­po, ca­va, ro­tu­ra tu cam­po, lle­va una vida sen­ci­lla, sin aban­do­nar el círcu­lo res­trin­gi­do de tu do­mi­nio! ¡Aliméntate con gui­sos sim­ples y po­co co­ci­na­dos; vi­ve co­mo tu ga­na­do y en su com­pa­ñía, y no te es­ti­mes de­ma­sia­do al­ti­vo pa­ra abo­nar tú mis­mo tu sue­lo. ¡Ése es el me­jor re­me­dio de re­ju­ve­ne­cer a los 80 años! F: Pe­ro no es­toy acos­tum­bra­do a ello... M: Por eso ne­ce­si­tas la he­chi­ce­ría (la me­di­ci­na).

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