Nue­vos pla­nes para el clien­te prin­ci­pal

La Vanguardia (1ª edición) - - TENDENCIAS - A. M.

Los ciu­da­da­nos re­ci­ben con­ti­nuos men­sa­jes, a ve­ces con­tra­dic­to­rios, so­bre có­mo usar co­rrec­ta­men­te los ser­vi­cios sa­ni­ta­rios. Lo más re­cien­te, el cur­so in­ten­si­vo so­bre cla­si­fi­ca­ción de gra­ve­dad de los di­fe­ren­tes de sa­lud para ser un buen pa­cien­te y no co­lap­sar los va­lio­sos ser­vi­cios sa­ni­ta­rios. Así los ciu­da­da­nos apren­den que, ade­más de las ur­gen­cias del hos­pi­tal, hay ur­gen­cias en el CAP y, si no, en el CUAP, un ser­vi­cio con al­go de lo que da el hos­pi­tal pe­ro sin el hos­pi­tal, para re­sol­ver en prin­ci­pio el 80% de lo que pa­sa. No siem­pre es fá­cil acer­tar, pe­ro la co­sa se com­pli­ca cuan­do la fie­bre, el aho­go o el do­lor apa­re­ce en una per­so­na con va­rios diag­nós­ti­cos a cues­tas y mu­chos años. El hos­pi­tal da mie­do, por­que se po­nen peor: es­tar en una es­tre­cha ca­mi­lla ho­ras o días, sin po­der des­can­sar, sin in­ti­mi­dad, des­orien­ta­dos, a la es­pe­ra de ¿una ca­ma? En Sant Pau opi­nan que to­do el que lo ne­ce­si­te de­be ir a ur­gen­cias, que son ellos los que han de adap­tar su ser­vi­cio a las ne­ce­si­da­des de ese gran gru­po hu­mano, y que ha­cer­lo bien no fo­men­ta que in­gre­sen, al con­tra­rio. En Sant Ra­fael cum­plen un año de hos­pi­tal de día para aten­der sin in­gre­sar a sus pa­cien­tes frá­gi­les. Los hos­pi­ta­les se po­nen las pi­las con su ac­tual prin­ci­pal clien­te. /

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