Co­sas que ha­cer con un mó­vil

Los ‘smartp­ho­nes’ y las ta­ble­tas abren nue­vos es­pa­cios en la au­dien­cia on li­ne

La Vanguardia - Dinero - - TECNOLOGÍA - Norberto Ga­lle­go

Só­lo fal­ta una se­ma­na pa­ra que co­mien­ce en Bar­ce­lo­na el Mo­bi­le World Con­gress, y tan­to o más que de gad­gets, se ha­bla­rá de ten­den­cias eco­nó­mi­cas y so­cio­ló­gi­cas, por­que el mo­de­lo de ne­go­cio so­bre el que se ha cons­trui­do es­ta in­dus­tria es­tá mu­tan­do. La con­sul­to­ra Gart­ner aca­ba de pu­bli­car sus ci­fras so­bre el 2011, año en el que las ven­tas mun­dia­les de smartp­ho­nes cre­cie­ron un 58%, ab­sor­bien­do una cuar­ta par­te del mer­ca­do de mó­vi­les, que en to­tal cre­ció un 11%.

Pro­li­fe­ran los es­tu­dios que ex­plo­ran esas ten­den­cias. Uno de ellos ha si­do ela­bo­ra­do por co­ms­co­re, fir­ma es­pe­cia­li­za­da en la me­di­ción de au­dien­cias, con el fin de ana­li­zar la ac­ti­tud de los con­su­mi­do­res y los usos que ha­cen de es­tos dis­po­si­ti­vos. En una pri­me­ra va­lo­ra­ción, afir­ma que el des­cen­so de los cos­tes del hard­wa­re, jun­to con la sub­ven­ción de ter­mi­na­les y las ta­ri­fas pla­nas, han con­tri­bui­do a que los smartp­ho­nes des­pla­cen par­cial­men­te a los or­de­na­do­res co­mo so­por­te de na­ve­ga­ción por in­ter­net, trá­fi­co que se mi­de en pá­gi­nas vis­tas.

La en­cues­ta pregunta a 22.000 usua­rios en cin­co paí­ses –Ale­ma­nia, el Reino Uni­do, Fran­cia, Ita­lia y España– por los fac­to­res que in­flu­yen en su de­ci­sión de com­prar un smartp­ho­ne, y el más ci­ta­do no es la mar­ca, sino la ca­li­dad de la red, se­gui­do del pre­cio que pa­gar por el ser­vi­cio men­sual. De lo que se pue­de de­du­cir que, pa­ra el con­su­mi­dor, un smartp­ho­ne es in­se­pa­ra­ble de un eco­sis­te­ma en el que los ope­ra­do­res tie­nen mu­cho que de­cir.

Otra con­clu­sión in­di­ca que pa­ra un nú­me­ro cre­cien­te de usua­rios no es su­fi­cien­te tener un smartp­ho­ne: “Los que bus­can una ex­pe­rien­cia mul­ti­me­dia más so­fis­ti­ca­da la en­cuen­tran en las ta­ble­tas”. En el quin­te­to de paí­ses ana­li­za­do, un 6,6% de los pro­pie­ta­rios de un mó­vil avan­za­do po­see tam­bién una ta­ble­ta; España da la no­ta con la pe­ne­tra­ción más al­ta, el 8,8% (unos tres mi­llo­nes), mien­tras que Ale­ma­nia se que­da a la co­la del gru­po, con un 5,4%.

El tamaño de la ba­se de usua­rios no es lo úni­co que ob­ser­var. Si la cuo­ta de mer­ca­do de ca­da pla­ta­for­ma se de­fi­ne por la in­ten­si­dad de na­ve­ga­ción web, la de Ap­ple se lle­va la pal­ma, con un 62% del trá­fi­co no ge­ne­ra­do por or­de­na­do­res –es sig­ni­fi­ca­ti­vo que el ipad con­tri­bu­ya en igual me­di­da que el ipho­ne–, se­gui­do por An­droid con un 22% y por Blac­kberry con un 8%; el res­to, pa­ra No­kia y Mi­cro­soft.

Aque­llos que pro­nos­ti­can la muer­te del PC de­be­rían aten­der a las pro­por­cio­nes. El 95,1% del trá­fi­co de pá­gi­nas web se ge­ne­ra des­de or­de­na­do­res –sean do­més­ti­cos o cor­po­ra­ti­vos– y a los dis­po­si­ti­vos mó­vi­les les co­rres­pon­de to­da­vía un mo­des­to 4,9%. En España, la dis­pa­ri­dad es un po­co ma­yor: 95,7% con­tra 4,2%.

El es­tu­dio de co­ms­co­re pre­ten­de iden­ti­fi­car los ras­gos do­mi­nan­tes de la au­dien­cia de in­ter­net mó­vil. El 76% de los pro­pie­ta­rios de un smartp­ho­ne son usua­rios de me­dios on li­ne, lo que sig­ni­fi­ca que uti­li­zan el dis­po­si­ti­vo pa­ra na­ve­gar, ac­ce­der a apli­ca­cio­nes y des­car­gar con­te­ni­dos; lo úni­co ex­tra­ño es que el 24% no lo ha­ga. Pe­ro lla­ma la aten­ción el cre­ci­mien­to de la au­dien­cia en los úl­ti­mos do­ce me­ses: un 62% de me­dia. Pue­de atri­buir­se a que las ta­ri­fas pla­nas de da­tos han in­cen­ti­va­do un ma­yor con­su­mo.

Es un tó­pi­co que las re­des so­cia­les ocu­pan bue­na par­te del tiem­po de los usua­rios de mó­vi-

El co­mer­cio elec­tró­ni­co es un fe­nó­meno as­cen­den­te en­tre los usua­rios de ‘smartp­ho­nes’

les. El nú­me­ro de los que ac­ce­den a pá­gi­nas co­mo Facebook, Lin­ke­din o Twit­ter (y en España a Tuen­ti) ha cre­ci­do un 46% en el 2011, has­ta su­pe­rar los 58 mi­llo­nes de in­di­vi­duos, que equi­va­len al 26% de los in­ter­nau­tas ac­ti­vos en los cin­co paí­ses ana­li­za­dos.

El co­mer­cio elec­tró­ni­co es un fe­nó­meno as­cen­den­te en­tre los usua­rios de smartp­ho­nes, con más de 13,6 mi­llo­nes de in­di­vi­duos que vi­si­ta­ron la web de al­gún mi­no­ris­ta. En España, el cre­ci­mien­to ha si­do del 88% en un año, y es­to –di­ce co­ms­co­re– es una opor­tu­ni­dad pa­ra que el co­mer­cio mi­no­ris­ta pon­ga sus mer­can­cías a dis­po­si­ción de los con­su­mi­do­res co­nec­ta­dos. Un 22% de es­tos to­man fotos de pro­duc­tos cuan­do vi­si­tan una tien­da, el 15% las en­vían a su fa­mi­lia o amigos, y el 10% usan el mó­vil co­mo lec­tor de có­di­gos QR (ba­rras en dos di­men­sio­nes). El boom de in­ter­net mó­vil em­pie­za aho­ra.

Mó­vil En los cin­co gran­des mer­ca­dos eu­ro­peos, un 42% de la po­bla­ción era pro­pie­ta­rio de un smartp­ho­ne en oc­tu­bre del 2011, 13 pun­tos más en un año. Y si es sor­pren­den­te que España sea el miem­bro del quin­te­to con la ta­sa más al­ta (48,8%), más sor­pren­de­rá sa­ber que en Ale­ma­nia esa pro­por­ción es del 34,2%.

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