El empleo vol­ve­rá muy des­pa­cio

La he­ri­da de los 8,4 mi­llo­nes de pues­tos de tra­ba­jo per­di­dos des­de el 2008 tar­da­rá en cu­rar

La Vanguardia - Dinero - - EN PORTADA - Manuel Es­ta­pé Tous

Si bien a cor­to pla­zo me­jo­ran las pers­pec­ti­vas y el di­na­mis­mo del mer­ca­do la­bo­ral en Es­ta­dos Uni­dos, acer­cán­do­se y su­peran­do la co­ta de unos 125.000 em­pleos men­sua­les crea­dos –equi­va­len­te al cre­ci­mien­to de la po­bla­ción ac­ti­va–, el ta­jo de 8,4 mi­llo­nes de em­pleos per­di­dos du­ran­te la gran re­ce­sión del 2008-09 tar­da­rá en ci­ca­tri­zar. Se­gún la ins­ti­tu­ción (pú­bli­ca) con me­jor repu­tación de ri­gor, la Ofi­ci­na Pre­su­pues­ta­ria del Con­gre­so, Es­ta­dos Uni­dos no vol­ve­rá a una si­tua­ción de pleno empleo (5,3%), al te­cho lo­gra­do en el 2007, has­ta... el 2016. Un lar­go ca­mino cues­ta arri­ba y con el vien­to en con­tra.

El país ya tie­ne ex­pe­rien­cia, des­de la gra­ve re­ce­sión de 1982-83, ca­da re­cu­pe­ra­ción ha si­do... sin empleo, tres jo­bless re­co­ve­ries que su­gie­ren que nos en­con­tra­mos an­te cam­bios en el mer­ca­do de tra­ba­jo más es­truc­tu­ra­les que co­yun­tu­ra­les. Por­que, no hay que ol­vi­dar­lo, EE.UU. ha si­do una fa­bu­lo­sa má­qui­na de crea­ción de empleo ca­paz de ab­sor­ber la tre­men­da ola de los baby boo­mers, los na­ci­dos a par­tir de 1946, al­go más de 70 mi­llo­nes que de­be­rían ha­ber em­pe­za­do a ju­bi­lar­se en­tre el 2006 y el 2011 (en­tre los 60 y los 65 años) y has­ta el 2050. Así, su po­bla­ción ac­ti­va ha cre­ci­do des­de 80 mi­llo­nes en 1970 a 154 mi­llo­nes (con­tan­do a ca­tor­ce mi­llo­nes de pa­ra­dos) en el 2011.

Whe­re did the jobs go and how do we get them back es el li­bro que Scott Bittle y Jean John­son han de­di­ca­do a di­se­car la “cri­sis del empleo en Es­ta­dos Uni­dos”. La pér­di­da de 8,4 mi­llo­nes de em­pleos de fi­na­les del 2007 a prin­ci­pios del 2010 res­pon­de a des­pi­dos ma­si­vos en el sec­tor pri­va­do y tam­bién en los es­ta­dos –todos ex­cep­to uno, obli­ga­dos cons­ti­tu­cio­nal­men­te a equi­li­brar sus pre­su­pues­tos y a re­du­cir gas­tos en pro­por­ción al des­cen­so de los in­gre­sos (por si al­guien en Frankfurt, Ber­lín o Ma­drid to­ma­se no­ta)–. El trau­ma ha re­su­ci­ta­do los peo­res re­cuer­dos de la gran re­ce­sión (1929-1939), que son al in­cons­cien­te co­lec­ti­vo es­ta­dou­ni­den­se co­mo la hi­per­in­fla­ción ale­ma­na des­pués de la Pri­me­ra Gue­rra Mun­dial (de­bi­do a la im­po­si­ción de unas re­pa­ra­cio­nes de gue­rra im­pa­ga­bles).

El trau­ma es­ta­dou­ni­den­se del des­em­pleo que lle­gó al 25% en 1933 ex­pli­ca el man­da­to dual de la Re­ser­va Fe­de­ral que la obli­ga a pre­ser­var “el má­xi­mo ni­vel de empleo, pre­cios es­ta­bles y unos ti­pos de in­te­rés a lar­go pla­zo mo­de­ra­dos”, sien­do es­ta úl­ti- ma una con­se­cuen­cia de una in­fla­ción ba­ja. Y, por cues­tio­nes cro­no­ló­gi­cas, la sua­ve re­ce­sión del 2000-01, la economía no ha crea­do ni un empleo ne­to des­de el inicio de la dé­ca­da has­ta el 2010. Es­ta pri­me­ra dé­ca­da del ter­cer mi­le­nio tie­ne mi­ga, por­que Es­ta­dos Uni­dos, co­mo un país del Me­di­te­rrá­neo cual­quie­ra, ha re­gis­tra­do una cons­tan­te ero­sión en la crea­ción de empleo por el sec­tor pri­va­do mien­tras el sec­tor pú­bli­co en­gor­da­ba ali­men­ta­do por unos in­gre­sos li­ga­dos al boom in­mo­bi­lia­rio (cual­quier pa­re­ci­do con nues­tros ayun­ta­mien­tos y co­mu­ni­da­des au­tó­no­mas no es una coin­ci­den­cia).

Pa­ra los (to­da­vía) en­tu­sias­tas de la unión mo­ne­ta­ria, el aná­li­sis del mer­ca­do la­bo­ral es­ta­dou­ni­den­se des­ve­la unas di­ver­gen­cias tre­men­das en­tre Da­ko­ta del Nor­te –con una ta­sa de pa­ro del 3,7%, por una me­dia na­cio­nal del 9% en abril del 2011– y Ca­li­for­nia, Flo­ri­da, Mi­si­si­pi y Rho­de Is­land, que su­ma­ban el 10% o más, con má­xi­mos en Ne­va­da (13,6%) y Puer­to Ri­co (16,1%). Y la ra­za se­gre­ga: un 25% de pa­ro pa­ra los jó­ve­nes blan­cos sin es­tu­dios fren­te a un 48,5% pa­ra los de ori­gen afri­cano.

La ci­ca­triz so­cial de la gran re­ce­sión se­rá pro­fun­da por­que el pe­rio­do de du­ra­ción del des­em­pleo se alar­ga y con él la pér­di­da de au­to­es­ti­ma, ha­bi­li­da­des pro- fe­sio­na­les y con­tac­tos so­cia­les. Por otra par­te, nu­me­ro­sos es­tu­dios de­mues­tran que quie­nes ac­ce­den a un empleo en es­tos tiem­pos lo ha­cen con sa­la­rios en­tre un 10% o un 20% in­fe­rio­res a sus co­le­gas em­plea­dos y, ade-

El in­gre­so anual me­dio es de 44.410 dó­la­res, unos 33.350 eu­ros, 21,35 dó­la­res la ho­ra (16,03 eu­ros)

más, con me­nos co­ber­tu­ra so­cial.

¿Y los sa­la­rios? El in­gre­so anual me­dio es de 44.410 dó­la­res (33.349 eu­ros), 21,35 la ho­ra (16,03 eu­ros). Y hay más em­pleos con ba­jos sa­la­rios que con al­tos. Los 45.000 ci­ru­ja­nos cen­sa­dos co­bran 108 dó­la­res la ho­ra (81,10 eu­ros), mien­tras que los 13.250 eco­no­mis­tas se con­for­man con 47 dó­la­res. El re­to es que los em­pleos con fu­tu­ro es­tán muy po­la­ri­za­dos, o muy bien pa­ga­dos o muy mal, en los ser­vi­cios, la aten­ción a las per­so­nas, aten­ción te­le­fó­ni­ca, ca­je­ras, res­tau­ra­ción...

JE­REMY BA­LES / BLOOM­BERG

Se pre­vé que Es­ta­dos Uni­dos no vol­ve­rá a una si­tua­ción de pleno empleo (5,3%), al te­cho lo­gra­do en el 2007, has­ta el año 2016

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