El fu­tu­ro vis­to por op­ti­mis­tas y pe­si­mis­tas

La eco­no­mía es­pa­ño­la man­ten­drá su po­ten­cial de cre­ci­mien­to go­bier­ne quien go­bier­ne

La Vanguardia - Dinero - - PORTADA - MA­RIANO GUINDAL

La eco­no­mía es­pa­ño­la ha ace­le­ra­do su ve­lo­ci­dad y man­ten­drá su po­ten­cial de cre­ci­mien­to go­bier­ne quien go­bier­ne.

De la mis­ma ma­ne­ra que los eco­no­mis­tas no de­tec­ta­ron la fuer­za con la que ve­nía la re­ce­sión, tam­po­co es­tán mi­dien­do el vi­gor del cre­ci­mien­to: “Es tan fuer­te que no lo pue­de evi­tar ni el Go­bierno”, di­ce el pre­si­den­te del Ins­ti­tu­to de Es­tu­dios Eco­nó­mi­cos (IEE), Jo­sé Luis Feí­to. To­dos los da­tos ade­lan­ta­dos in­di­can que ya es­ta­mos cre­cien­do a ta­sas cer­ca­na al 2,5% y que lo se­gui­rá ha­cien­do en los dos pró­xi­mos años, go­bier­ne quien go­bier­ne.

En los dos úl­ti­mos tri­mes­tres se ha apre­cia­do con cla­ri­dad que se ha re­cu­pe­ra­do el con­su­mo in­terno, que las ex­por­ta­cio­nes si­guen a buen rit­mo y que hay más em­pre­sas crean­do em­pleo que des­tru­yén­do­lo. To­dos los in­di­ca­do­res apun­tan al cre­ci­mien­to. No es un mé­ri­to del Go­bierno cen­tral, sino de to­da la so­cie­dad y, so­bre to­do, de la co­yun­tu­ra in­ter­na­cio­nal. El des­plo­me del pre­cio del pe­tró­leo, uni­do al des­cen­so del pre­cio del di­ne­ro y a la de­va­lua­ción del eu­ro, con­fi­gu­ra un es­ce­na­rio im­ba­ti­ble. Si ade­más se aña­de la in­yec­ción de li­qui­dez apro­ba­da por el BCE, y una in­fla­ción ne­ga­ti­va con­se­cuen­cia de la caí­da de los pre­cios de las ma­te­rias pri­mas –des­in­fla­ción de la bue­na, como di­ce De Guin­dos–, es­ta­mos an­te una opor­tu­ni­dad úni- ca pa­ra re­cu­pe­rar gran par­te de la ri­que­za per­di­da.

A pe­sar de ello hay un am­plio sec­tor de la so­cie­dad que per­sis­te en el pe­si­mis­mo, bien por­que la re­cu­pe­ra­ción aún no les ha lle­ga­do o bien por­que creen que les ven­dría me­jor un go­bierno de iz­quier­das que ter­mi­ne con la aus­te­ri­dad y pon­ga én­fa­sis en el re­par­to de la ri­que­za.

Sin em­bar­go, un sim­ple vis­ta­zo a la grá­fi­ca que re­pre­sen­ta la evo­lu­ción del PIB des­de el 2008 es su­fi­cien­te pa­ra dar­se cuen­ta que es­ta­mos sa­lien­do de la do­ble re­ce­sión (W) en la que ha­bía­mos caí­do. El viento de co­la gra­cias a la ba­ja­da del cru­do neu­tra­li­za de so­bra al que nos da de ca­ra como con­se­cuen­cia de la re­duc­ción del dé­fi­cit pú­bli­co en cer­ca de 15.000 mi­llo­nes de eu­ros.

La si­tua­ción se ase­me­ja a la de un co­che que cir­cu­la a gran ve­lo­ci­dad y al que se le rom­pen los fre­nos cuan­do es­tá en lo más al­to de una pen­dien­te. Des­cien­de a to­da ve­lo­ci­dad por la cues­ta que bor­dea un pre­ci­pi­cio; los pa­sa­je­ros sien­ten te­rror-pá­ni­co; los pe­si­mis­tas di­cen que es el fin... El con­duc­tor con­si­gue ha­cer­se con el con­trol; po­ne en pun­to muer­to el vehícu­lo y co­mien­za a avan­zar muy pau­sa­da­men­te. Los pe­si­mis­tas di­cen que es­ta­mos peor que an­tes por­que he­mos per­di­do te­rreno des­de el pun­to en que se ini­ció el des­cen­so. El con­duc­tor con­ti­núa ace­le­ran­do len­ta­men­te, los ocu­pan­tes co­mien­zan a tran­qui­li­zar­se; pe­ro los pe­si­mis­tas di­cen que el pe­li­gro aún no ha pa­sa­do y que a esa ve­lo­ci­dad nun­ca sal­dre­mos del ho­yo. El con­duc­tor man­tie­ne la cal­ma y me­te muy des­pa­cio la ter­ce­ra mar­cha; los pe­si­mis­tas pi­den cam­biar de con­duc­tor y de co­che. El con­duc­tor no ha­ce ca­so de las crí­ti­cas y me­te la cuar­ta; los pe­si­mis­tas crean la alar­ma por los mu­chos pe­li­gros que aún que­dan en el ca­mino. El con­duc­tor si­gue a la su­yo y me­te la di­rec­ta, pi­sa el ace­le­ra­dor y lo­gra al­can­zar la ve­lo­ci­dad de cru­ce­ro; los pe­si­mis­tas aler­tan que nos que­da­re­mos sin ga­so­li­na... pe­ro los pa­sa­je­ros res­pi­ran hon­do... se han sal­va­do.

En es­te sí­mil, como es ló­gi­co, el co­che ha que­da­do muy de­te­rio­ra­do por los gol­pes re­ci­bi­dos y es ne­ce­sa­rio lle­var­lo al ta­ller; los pa­sa­je­ros bus­can otro vehícu­lo que les lle­ve de una ma­ne­ra más có­mo­da. Es de­cir, cam­bian de go­bierno y de par­ti­do. Es­to es lo que he­mos vis­to has­ta aho­ra. Cuan­do es­ta­lló la bur­bu­ja, los españoles se mo­vie­ron a la de­re­cha pa­ra evi­tar la cri­sis, aho­ra co­rren ha­cia la iz­quier­da pa­ra evi­tar la aus­te­ri­dad. No lo con­si­guie­ron en nin­guno de los dos ca­sos. La cri­sis lle­gó con Za­pa­te­ro y con Ra­joy, de la mis­ma for­ma que la aus­te­ri­dad se man­ten­drá, tan­to si go­bier­na el PP como si lo ha­ce Po­de­mos en so­li­ta­rio o en com­pa­ñía del PSOE. Por­que pa­se lo que pa­se, los españoles te­ne­mos que pa­gar el bi­llón de eu­ros que pe­di­mos pres­ta­dos en los años de vino y ro­sas.

Pa­ra los pe­si­mis­tas la re­cu­pe­ra­ción es dé­bil; y los op­ti­mis­tas res­pon­den que pa­sar de -1,2% al +1,4% su­po­ne un di­fe­ren­cial del 2,6%. Los pe­si­mis­tas ar­gu­men­tan que la de­man­da se sos­tie­ne so­bre unas ren­tas sa­la­ria­les de­pri­mi­das; los or­to­do­xos re­cuer­dan que la caí­da de pre­cios su­ma­da a la ba­ja­da de im­pues­tos es­tá per­mi­tien­do re­cu­pe­rar el po­der de com­pra per­di­do. Des­de la opo­si­ción se di­ce que el em­pleo no se re­cu­pe­ra de for­ma sa­tis­fac­to­ria, pe­ro se han crea­do 430.000 em­pleos en el 2014 y se es­pe­ra aña­dir otros 600.000 más es­te ejer­ci­cio, un mi­llón de em­pleos en dos años. Des­de la iz­quier­da se ase­gu­ra que per­sis­te la ame­na­za de la de­fla­ción (el IPC de enero ca­yó el 1,7%). De Guin­dos ar­gu­men­ta que los pre­cios de las ma­te­rias pri­mas han caí­do un 41% y es­pe­cial­men­te el pre­cio del cru­do.

Pa­ra los pri­me­ros es ne­ce­sa­rio un cam­bio fir­me de po­lí­ti­ca eco­nó­mi­ca. Mien­tras que pa­ra los se­gun­dos hay que per­sis­tir en el ca­mino de la aus­te­ri­dad y de las re­for­mas. Pe­ro, en cual­quier ca­so, con­vie­ne re­cor­dar lo que les di­jo Emi­lio Bo­tín a sus co­la­bo­ra­do­res an­tes de fa­lle­cer: “¿El pe­si­mis­mo les ha ser­vi­do al­gu­na vez pa­ra al­go?”.

KAI FÖRSTERLING/EFE

La plan­ta de Al­mus­sa­fes (Valencia) de Ford Es­pa­ña au­men­ta­rá su pro­duc­ción en 2015 en un 40 % res­pec­to al año an­te­rior, has­ta al­can­zar los 400.000 vehícu­los

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