Eva Pe­rón

La Vanguardia - ES - - EN FORMA -

Se­gún la re­vis­ta The Lan­cet, la pri­me­ra da­ma ar­gen­ti­na (así co­mo el res­to del país) ig­no­ra­ba que su his­te­rec­to­mía rea­li­za­da en 1951 en se­cre­to por un oncólogo es­ta­dou­ni­den­se, Geor­ge Pack, se de­bió al cán­cer. Eva Pe­rón mu­rió sin co­no­cer su diag­nós­ti­co, ni quien era el mé­di­co que la ope­ró. La fa­mi­lia Pe­rón no qui­so afec­tar a la es­po­sa del pre­si­den­te con una car­ga aña­di­da. Ade­más, se te­mía que la no­ti­cia hu­bie­ra po­di­do per­ju­di­car el ré­gi­men. Se­gún otra ver­sión en La Na­ción, ocul­tar la en­fer­me­dad fue una elec­ción ca­si obli­ga­da, por­que, se­gún los mé­di­cos, “Eva Pe­rón era una mu­jer tem­pe­ra­men­tal y no es­ta­ba pre­dis­pues­ta a ha­cer con­tro­les mé­di­cos con la per­se­ve­ran­cia de las se­ño­ras de hoy”.

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