CO­CI­NA DE TÁ­PER (2)

Tam­bién en in­vierno, la fiam­bre­ra es una op­ción que te­ner en cuen­ta pa­ra co­mer sano y li­ge­ro y que se co­ci­na con el mí­ni­mo es­fuer­zo

La Vanguardia - ES - - EN FORMA -

El tá­per tie­ne mu­chas ven­ta­jas. Una de ellas es que te ga­ran­ti­za po­der dis­fru­tar de una co­ci­na sa­na y equi­li­bra­da. Y, ade­más, con la suer­te de adap­tar la tra­di­ción cu­li­na­ria me­di­te­rrá­nea al gus­to de ca­da uno. Con la co­ci­na de tá­per tam­bién aho­rra­mos di­ne­ro y ga­na­mos en sa­lud ya que co­mer fue­ra de ca­sa, a me­nu­do a ba­se de me­nús de ba­jo cos­te, no siem­pre es re­co­men­da­ble por­que es fá­cil en­con­tra­se con pla­tos com­bi­na­dos rá­pi­dos que abu­san de los fritos y las gra­sas. Lo pri­me­ro es pla­ni­fi­car la se­ma­na. A la ho­ra de com­prar, hay dos lis­tas obli­ga­das. Una con­sis­te en la de pro­duc­tos bá­si­cos, que in­clu­yen to­dos aque­llos que se sue­len al­ma­ce­nar en los ar­ma­rios co­mo pas­ta o con­ser­vas. La se­gun­da co­rres­pon­de a los pro­duc­tos fres­cos y de tem­po­ra­da.

HAY ALI­MEN­TOS QUE SA­BEN ME­JOR PA­SA­DAS UNAS HO­RAS SIEM­PRE HAY QUE EN­VA­SAR LAS SAL­SAS APAR­TE PA­RA AÑA­DIR­LAS AL FI­NAL

Pa­ra sa­car má­xi­mo pro­ve­cho de la com­pra es ne­ce­sa­rio pre­pa­rar con an­te­la­ción los me­nús de la se­ma­na. Pro­po­ne­mos tres fór­mu­las con cua­tro pla­tos ca­da una pa­ra lle­var al tra­ba­jo, en las que he­mos pro­cu­ra­do ofre­cer una com­bi­na-

ción que sea va­ria­da, di­fe­ren­te, vis­to­sa, sa­bro­sa, equi­li­bra­da, sa­na y bien pre­sen­ta­da.

Las po­si­bi­li­da­des son mu­chas. Em­pe­zan­do por los aperitivos, que con­tri­bu­yen a que una co­mi­da arran­que bien. Des­de unas bro­che­tas de en­cur­ti­dos con an­choa, unos bu­ñue­los o las fan­tás­ti­cas cro­que­tas de to­da la vi­da, un pu­ré de acei­tu­nas con unas tos­ta­das, unos da­dos de que­so ali­ña­dos con fi­nas hier­bas, has­ta unos ta­cos de tor­ti­lla. Las en­sa­la­das frías, co­mo el em­pe­drat de le­gum­bres y bacalao o las en­sa­la­das de arroz, pas­ta o pa­ta­ta, no pue­den fal­tar, así co­mo los cal­dos y so­pas que se agra­de­cen mu­cho en es­ta épo­ca de frío y dan ener­gía. Ade­más, tan­to una so­pa co­mo un con­so­mé se pue­den trans­por­tar per­fec­ta­men­te en bo­tes de cris­tal con go­ma (siem­pre que se en­fríen los cal­dos bien an­tes de po­ner­los en el ta­rro pa­ra que no fer­men­ten), mien­tras que en el ca­so de lle­var pas­ta es im­por­tan­te de­jar­la al den­te en la coc­ción.

Las cre­mas frías y ca­lien­tes son bue­ní­si­mas y muy nu­tri­ti­vas, des­de la cre­ma de ver­du­ras (es tan fá­cil co­mo ha­cer­la apro­ve­chan­do las di­fe­ren­tes ver­du­ras que hay en la ne­ve­ra), la cre­ma de ca­la­ba­za (pen­san­do en la tem­po­ra­da), la clá­si­ca vichyssoise a ba­se de pue­rro y ce­bo­lla, la cre­ma de setas o champiñones has­ta las frías ti­po gaz­pa­cho, sal­mo­re­jo o una sim­ple cre­ma de me­lón. La guar­ni­ción de ca­da cre­ma, ya sea bei­con cru­jien­te, vi­ru­tas de ja­món o cros­to­nes de pan, irá apar­te y se mez­cla­rá en el mo­men­to de con­su­mir.

Las ver­du­ras, ya sean cru­das o co­ci­na­das, co­mo las al­ca­cho­fas, los es­pá­rra­gos ver­des, las co­les de Bru­se­las o unos to­ma­tes al horno, y siem­pre ali­ña- das al mo­men­to, son idea­les. Las pas­tas, co­mo los ma­ca­rro­nes, es­pa­gue­tis, la­sa­ña, et­cé­te­ra, co­ci­na­das al den­te y con que­so ra­lla­do, son pla­tos muy com­ple­tos. Los arro­ces, ya sea un arroz blan­co co­mo guar­ni­ción co­mo una pae­lla va­len­cia­na, son re­ce­tas fá­ci­les de ela­bo­rar y, si se cam­bia el arroz nor­mal por el bas­ma­ti, se con­si­gue que aguan­te me­jor la coc­ción y no se pa­sa el grano. En cuan­to a las car­nes, no­so­tros pro­po­ne­mos los gui­sos. Son fá­ci­les de trans­por­tar, de ca­len­tar y de un día pa­ra otro ga­nan sa­bor. ¿Al­gún ejem­plo? Po­llo, cor­de­ro, fri­can­dó de ter­ne­ra o roast­beef de ter­ne­ra son los que me­jor en­ca­jan en es­ta pro­pues­ta. Los hue­vos son uno de los ali­men­tos más com­ple­tos que exis­te. Con­tie­nen vi­ta­mi­nas A,B,D, yE, son muy fá­ci­les de pre­pa­rar y se pue­den ha­cer de mu­chas ma­ne­ras: en tor­ti­lla, re­vuel­tos, co­ci­dos,

pa­sa­dos por agua, con be­cha­mel o lo que nos ofrez­ca nues­tra ima­gi­na­ción. Los pes­ca­dos y ma­ris­cos se pue­den cocinar en es­ca­be­che o en for­ma de gui­sos, co­mo la sepia con pa­ta­tas y san­fai­na de ver­du­ras. Un pes­ca­do al horno con pa­ta­tas o un ma­ris­co sim­ple­men­te her­vi­do con mu­cha sal y bien en­fria­do son pla­tos que sin du­da nos ha­cen más fe­li­ces, y más sa­bien­do que el mé­ri­to es de uno. Los bo­ca­di­llos son una bue­na al­ter­na­ti­va a la co­mi­da rá­pi­da. Son hi­dra­tos de car­bono, con lo cual apor­tan ener­gía, y un sánd­wich bien he­cho de vez en cuan­do es bueno. Un bo­ca­di­llo com­ple­to es aquel que tie­ne gra­sa, pro­teí­nas y ve­ge­ta­les. El pan, a po­der ser in­te­gral, apor­ta­rá más fi­bras y pro­teí­nas. Los pos­tres no pue­den fal­tar pa­ra aca­bar, ya sea fru­ta na­tu­ral, cre­mas o fla­nes, fru­tas en al­mí­bar o en vino tin­to y, có­mo no, el cho­co­la­te .

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