CON LA CA­SA A CUES­TAS

Via­jar en au­to­ca­ra­va­na es una op­ción que ga­na adep­tos. Más que una for­ma de pa­sar las va­ca­cio­nes, es un es­ti­lo de vida

La Vanguardia - ES - - SÍ PUEDES -

Mario tie­ne dos hi­jos pe­que­ños. Le gus­tan las va­ca­cio­nes ac­ti­vas. Bus­ca­ba una op­ción que fue­ra al mis­mo tiem­po có­mo­da y fá­cil de ges­tio­nar. Así que ha de­ci­di­do com­prar­se un au­to­ca­ra­va­na. En reali­dad es un apa­sio­na­do de la náu­ti­ca, y con­si­de­ra que es un po­co co­mo su­bir­se a un ve­le­ro, pe­ro con rue­das: uno se mue­ve de un si­tio a otro en máxima li­ber­tad, con la ven­ta­ja, ade­más, de que se pue­de via­jar por el in­te­rior. Es su pri­me­ra vez y es­tá muy ilu­sio­na­do. “Es la me­jor ma­ne­ra de pa­sar el fin de se­ma­na, so­bre to­do cuan­do tie­nes a los pe­que­ños. Va­mos a es­tar en con­tac­to con la na­tu­ra­le­za y des­pla­zar­nos en li­ber­tad”. Co­mo él, hay mi­les de prac­ti­can­tes que han es­co­gi­do es­ta fór­mu­la pa­ra pa­sar el tiem­po li­bre. Es­pa­ña es el país eu­ro­peo don­de más cre­ce es­ta afi­ción. Si us­ted, co­mo Mario, nun­ca se ha acer­ca­do a es­te mun­do y no tie­ne ex­pe­rien­cia pre­via, tal vez se ani­me. ¿A quién va di­ri­gi­do? Los miem­bros del sec­tor di­cen que a to­dos. Pe­ro des­ta­can dos gru­pos: fa­mi­lias con ni­ños pe­que­ños y ju­bi­la­dos. Se­gún el Li­bro blan­co del ca­ra­va­ning, hay cer­ca de 30.000 au­to­ca­ra­va­nas que cir­cu­lan en Es­pa­ña (¡en Ale­ma­nia 445.000!). De acuer­do con la en­cues­ta de la Aso­cia­ción Es­pa­ño­la de la In­dus­tria y Co­mer­cio del Ca­ra­va­ning (Asei­car), la edad me­dia de los pro­pie­ta­rios es de 49,6 años. El gru­po más nu­me­ro­so es de en­tre 45 y 60 años, es de­cir “adul­tos ac­ti­vos en la eta­pa más pro­duc­ti­va de su vida la­bo­ral”. De­bi­do al cos­te ini­cial de la in­ver­sión, es­ta al­ter­na­ti­va es po­pu­lar en el pú­bli­co ma­du­ro, aun­que los vehícu­los de se­gun­da mano es­tán ga­nan­do te­rreno. Tal co­mo co­men­ta un pro­fe­sio­nal del sec­tor, “es ideal pa­ra to­das aque­llas per­so­nas in­quie­tas, que apre­cien el tu­ris­mo cul­tu­ral más allá del sol y pla­ya y a quie­nes le gus­ta des­pla­zar­se con cier­ta fre­cuen­cia, se­gún el mo­de­lo del stop and go. No son va­ca­cio­nes pa­ra se­den­ta­rios”. Es más: son va­ca­cio­nes... pa­ra quien las tie­ne: por­que se pre­ci­san va­rios días pa­ra re­co­rrer lar­gas dis­tan­cias. ¿Qué mo­de­lo com­prar? Hay tres dis­tin­tos ti­pos. La ca­pu­chi­na re­pre­sen­ta ca­si a la mi­tad del to­tal de las que se ven­den en Es­pa­ña. Son fá­ci­les de dis­tin­guir por la pre­sen­cia vo­lu­mi­no­sa de una pes­ta­ña, por así lla­mar­la, en­ci­ma de la ca­bi­na de con­duc­ción, don­de se al­ber­ga una ca­ma do­ble. De­bi­do a su ta­ma­ño, son un po­co ines­ta­bles en ca­so de fuer­te vien­to. Son tam­bién las más ba­ra­tas y las más re­co­men­da­bles si se via­ja con ami­gos o con ni­ños, por­que es­tos úl­ti­mos tie­nen más zo­nas pa­ra po­der dis­fru­tar de sus ju­gue­tes. En la se­gun­da ca­te­go­ría, la de las au­to­ca­ra­va­nas per­fi­la­das, es­ta pes­ta­ña es más dis­cre­ta, la al­tu­ra es más ba­ja y, en lu­gar de una ca­ma, el es­pa­cio se des­ti­na ar­ma­rios. Es ideal pa­ra dos o cua­tro per­so­nas. Su per­fil ae­ro­di­ná­mi­co es al­go me­jor. Por lo ge­ne­ral, la au­to­ca­ra­va­na se cons­tru­ye so­bre una fur­go­ne­ta, co­mo si la ca­bi­na se en­gan­cha­ra a es­ta úl­ti­ma. En cam­bio, en el mo­de­lo de las in­te­gra­les –la ter­ce­ra ti­po­lo­gía–, co­mo su nom­bre in­di­ca, la ca­bi­na aca­ba in­te­gra­da den­tro del vehícu­lo. Es­to ex­pli­ca por qué son las más ca­ras, más es­ta­bles y las que apro­ve­chan me­jor el es­pa­cio dis­po­ni­ble. To­das las au­to­ca­ra­va­nas tie­nen un ta­ma­ño si­mi­lar: en­tre 6 y 7 me­tros de lon­gi­tud, cer­ca de 3 me­tros de an­cho y un pe­so cer­cano a los 3.000 ki­los. Aun­que al­gu­nos mo­de­los ten­gan ca­pa­ci­dad superior, lo ideal pa­ra ir có­mo­dos es no su­pe­rar las cua­tro per­so­nas. La per­fi­la­da y so­bre to­do la in­te­gra­da per­mi­ten una me­jor co­mu­ni­ca­ción en­tre el con­duc­tor y los pa­sa­je­ros.

¿Cuá­les son sus vir­tu­des? A pri­me­ra vis­ta, es­te ti­po de va­ca­cio­nes tie­ne mu­chas. Di­cen los que han pro­ba­do la ex­pe­rien­cia que es no es co­mo te­ner una ca­sa con rue­das, sino co­mo te­ner una ca­sa, pe­ro ro­dea­da siem­pre de un jar­dín. De en­tra­da, hay que se­ña­lar que el au­to­ca­ra­va­nis­ta no es una per­so­na a la que le gus­te que­dar­se mu­cho tiem­po quie­to en un mis­mo si­tio. Pue­de des­can­sar un tiem­po en un cam­ping, pe­ro lo ha­bi­tual es ha­cer ru­ta ca­da día y no es­ta­ble­cer­se en un lu­gar co­mo si el vehícu­lo fue­ra una se­gun­da re­si­den­cia. En es­te sen­ti­do, la au­to­ca­ra­va­na es ideal: no se pa­gan bi­lle­tes de avión ni ta­ri­fas de ho­tel y se es­tá siem­pre en mo­vi­mien­to. Se duer­me en un en­torno fa­mi­liar, en tu pro­pia ca­ma, tu la­va­bo. Se com­bi­na el via­je con dis­tin­tas ac­ti­vi­da­des (se pue­den lle­var bi­cis, por ejem­plo). Uno pue­de dor­mir en cual­quier lu­gar, in­clu­so en tem­po­ra­da al­ta. Se­gún dón­de se apar­que, se es­ta­rá en con­tac­to con la na­tu­ra­le­za. Ade­más, uno no es­tá vin­cu­la­do a ho­ra­rios y pue­de co­ci­nar la co­mi­da que pre­fie­ra. Es fá­cil ha­cer co­mu­ni­dad: en los cam­pings se sue­le co­no­cer a mu­cha gen­te. Por úl­ti­mo, si tie­ne una, uno po­drá lle­var su mas­co­ta sin pe­dir per­mi­sos a na­die. ¿Cuá­les son sus pe­gas? El es­pa­cio es di­mi­nu­to. Si uno es­tá acos­tum­bra­do a dis­fru­tar de co­mo­di­da­des y me­tros cua­dra­dos, en­ton­ces me­jor que se al­qui­le un apar­ta­men­to en la pla­ya. Y pien­se que via­jar en au­to­ca­ra­va­na sig­ni­fi­ca, ca­si siem­pre, con­du­cir (dos de ca­da tres pro­pie­ta­rios de au­to­ca­ra­va­nas re­co­rren más de 10.000 ki­ló­me­tros al año y via­jan un pro­me­dio de 200 días). Y no se pue­de co­rrer a gran ve­lo­ci­dad: en au­to­pis­ta 100 km/h; en ca­rre­te­ras con­ven­cio­na­les, 90 km/h. Se pre­ci­sa el mis­mo car­net de au­to­mó­vil, aun­que de­bi­do a las di­men­sio­nes del vehícu­lo se ne­ce­si­ta­rá un cier­to pe­río­do de adap­ta­ción pa­ra acos­tum­brar­se al im­pac­to ae­ro­di­ná­mi­co (que es no­ta­ble), la re­du­ci­da vi­si­bi­li­dad en ma­nio­bra y fre­nar con el mo­tor en las cues­tas. Por úl­ti­mo, si lo su­yo es en­trar en las ca­lle­jue­las del cas­co an­ti­guo en un pue­blo con un vehícu­lo ro­da­do, en­ton­ces me­jor que lo ha­ga con una mo­to, por­que la au­to­ca­ra­va­na no es idó­nea pa­ra me­ter­se ba­jo por­ches de ciu­da­des me­die­va­les… ¿Es obli­ga­to­rio dor­mir en un cam­ping? No. Lo que sí es obli­ga­to­rio es va­ciar los de­pó­si­tos de aguas ne­gras (las del la­va­bo) y gri­ses (las de la du­cha y del fre­ga­de­ro) en las áreas au­to­ri­za­das (es­ta­cio­nes de ser­vi­cios o es­pa­cios si­mi­la­res). Por­que una co­sa es es­ta­cio­nar, la otra, téc­ni­ca­men­te, es acam­par. Es­to úl­ti­mo sig­ni­fi­ca pa­sar la no­che y, por ejem­plo, des­ple­gar mo­bi­lia­rio de ex­te­rior: si­llas, me­sas, tol­do. En es­te ca­so, sí que ha­bría que ir a un cam­ping o una zo­na ha­bi­li­ta­da, don­de ade­más uno po­drá la­var la ro­pa, so­cia­li­zar y, so­bre to­do, en­chu­far con un ca­ble a 220V las ba­te­rías de la au­to­ca­ra­va­na (de otras ma­ne­ras los ser­vi­cios eléc­tri­cos del vehícu­lo só­lo fun­cio­nan con 12 vol­tios). Apar­car en la ca­lle no es­tá su­je­to a nin­gu­na prohi­bi­ción es­pe­cial, sal­vo las or­di­na­rias y siem­pre que el vehícu­lo no mo­les­te la cir­cu­la­ción ur­ba­na. Tén­ga­se en cuen­ta que en ciu­da­des muy tu­rís­ti­cas, co­mo Pa­rís, las au­to­ca­ra­va­nas no pue­den es­ta­cio­nar en el nú­cleo ur­bano sino en áreas acor­da­das. En­tre los afi­cio­na­dos exis­te una es­pe­cie de lis­ta ne­gra de lu­ga­res po­co ami­ga­bles con es­tos vehícu­los. Hay que re­co­no­cer que Es­pa­ña no es el país ideal pa­ra el au­to­ca­ra­va­nis­ta: hay po­cos es­pa­cios acon­di­cio­na­dos. Un de­ta­lle lla­ma­ti­vo: en Bar­ce­lo­na hay me­nos áreas de per­noc­tas que en una ciu­dad co­mo Pa­len­cia. ¿Es una bue­na op­ción pa­ra ir con ni­ños? De­fi­ni­ti­va­men­te, sí. A los pe­que­ños les en­can­ta dor­mir en las li­te­ras su­pe­rio­res (por ejem­plo, en el mo­de­lo ca­pu­chi­na) y dis­fru­tar de sus es­pa­cios. Hay que con­si­de­rar que los pe­que­ños, du­ran­te el des­pla­za­mien­to, de­ben lle­var el cin­tu­rón abro­cha­do y no pue­den co­rrer li­bre­men­te por el vehícu­lo en mo­vi­mien­to. De ahí que sea re­co­men­da­ble pro­por­cio­nar­les al­gu­na for­ma de en­tre­te­ni­mien­to pa­ra que no se abu­rran: ví­deo, DVD, jue­gos de me­sa, car­tas… Ah, si se via­ja con be­bés, re­cuer­den que de­bi­do a la ali­men­ta­ción del sis­te­ma eléc­tri­co no se po­drá ha­cer fun­cio­nar el mi­cro­on­das (de­pen­de­rá del mo­de­lo y, en to­do ca­so, ha­brá que es­tar co­nec­ta­dos a un ca­ble eléc­tri­co ex­terno). ¿Qué hay que pre­pa­rar an­tes de co­men­zar la ru­ta? Es­pa­ña es uno de los paí­ses en los que es­ta afi­ción ha lle­ga­do más tar­de, si se com­pa­ra con Ale­ma­nia, Fran­cia o Ita­lia. Así que no hay mu­cha se­ña­li­za­ción. Es re­co­men­da­ble lle­var con­si­go unas guías pa­ra que el con­duc­tor se orien­te (en Es­pa­ña hay unas 240 áreas de es­ta­cio­na­mien­to y 70 áreas de ser­vi­cio es­pe­cí­fi­cas). Una lis­ta de los cam­pings tam­bién aca­ba­rá sien­do útil. Pre­ver siem­pre una bom­bo­na de gas de re­pues­to (pa­ra la co­ci­na y la du­cha), así co­mo co­mi­da en­la­ta­da o de fá­cil con­ser­va­ción pa­ra sa­lir de los apu­ros. No hay que ol­vi­dar co­sas de sen­ti­do co­mún: ca­ja de he­rra­mien­tas, lin­ter­nas, et­cé­te­ra. An­tes de po­ner­se en mar­cha, de com­pro­bar que to­dos los ca­jo­nes es­tén ce­rra­dos, así co­mo los por­to­nes de los co­fres, las cla­ra­bo­yas en su po­si­ción y evi­tar que al­gún ob­je­to pue­da lle­gar a caer­se du­ran­te el tra­yec­to. No ol­vi­den lle­nar los de­pó­si­tos de agua y el WC quí­mi­co con el lí­qui­do co­rres­pon­dien­te. ¿Cuán­to cues­ta? Una au­to­ca­ra­va­na nue­va pue­de sa­lir fá­cil­men­te por 40.000 eu­ros, mien­tras que las de ga­ma al­ta, tres ve­ces más, di­cen des­de la em­pre­sa de al­qui­ler Cal Camper. Pe­ro ojo: los au­to­ca­ra­va­nis­tas no ha­cen ex­ce­si­vos cálcu­los eco­nó­mi­cos y el cri­te­rio del pre­cio, si bien es re­le­van­te, no es fun­da­men­tal. Quien bus­ca es­te me­dio de trans­por­te as­pi­ra a una ti­po­lo­gía de via­je, por en­ci­ma de cual­quier otro ti­po de con­si­de­ra­ción. A efec­tos prác­ti­cos, son po­cos los que eli­gen es­te mo­de­lo de va­ca­cio­nes sim­ple­men­te tras com­pa­rar cuán­to sal­dría una es­tan­cia en un ho­tel. Es una de­ci­sión de com­pra ca­si vo­ca­cio­nal. Por su­pues­to, hay que su­mar los gas­tos de man­te­ni­mien­to, que son si­mi­la­res a los de un co­che. Hay que aña­dir un se­gu­ro (400 eu­ros), las re­vi­sio­nes ca­da 5.000 ki­ló­me­tros (300 eu­ros) y un im­pues­to mu­ni­ci­pal (60 eu­ros o más). Co­mo ca­da vehícu­lo, ten­drá que pa­sar la ITV (ca­da año, des­pués de los 10 años) y, con to­da pro­ba­bi­li­dad, ha­brá que al­qui­lar un ga­ra­je pa­ra de­jar­lo es­ta­cio­na­do cuan­do no se usa (pue­de ron­dar los 100 eu­ros). En re­su­men, ha­brá que pre­ver cer­ca de 1.000 eu­ros al año. To­do es­to sin cal­cu­lar el com­bus­ti­ble. En pro­me­dio con­su­men po­co más de 10 li­tro ca­da 100 ki­ló­me­tros. En va­ca­cio­nes, hay que cal­cu­lar un gas­to me­dio de 100 eu­ros por día (in­clu­yen­do pea­jes), a re­par­tir en­tre sus ocu­pan­tes. Si se op­ta por com­prar un vehícu­lo nue­vo, la bue­na no­ti­cia es que la au­to­ca­ra­va­na se de­va­lúa más len­ta­men­te que un co­che (se usa me­nos y los mo­to­res es­tán pen­sa­dos pa­ra aguan­tar mu­chos ki­ló­me­tros). En cuan­to al al­qui­ler, una se­ma­na en tem­po­ra­da al­ta se si­túa al­re­de­dor de los 1.200 eu­ros. Pe­ro en tem­po­ra­da ba­ja los pre­cios pue­den caer has­ta 30 eu­ros por día. Un úl­ti­mo apunte: la au­to­ca­ra­va­na hay que mo­ver­la de vez en cuan­do. De­bi­do a su sis­te­ma de ba­te­rías, es me­jor arran­car­la de for­ma pe­rió­di­ca pa­ra ga­ran­ti­zar su per­fec­to fun­cio­na­mien­to. Igual que a sus con­duc­to­res, tam­po­co a ella le gus­ta que­dar­se apar­ca­da mu­cho tiem­po en el mis­mo lu­gar…

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