QUE NO PA­RE LA MÚSICA

La Vanguardia - ES - - ED - CRIS­TI­NA SEN

Sus com­pa­ñe­ros de la co­ral que pre­si­de en el Eixample bar­ce­lo­nés quie­ren con­ta­giar­se de su for­ma de ver la vida. Por­que es­te se­ñor de 82 años se ju­bi­ló de to­do cuan­do le to­có, pa­ra vol­ver a ha­cer de to­do de nue­vo de­jan­do atrás los tó­pi­cos so­bre la ve­jez. Lo úni­co que hoy la­men­ta es que los días no ten­gan más ho­ras. Oriol Ca­nals tra­ba­jó to­da su vida la­bo­ral co­mo ad­mi­nis­tra­ti­vo en un la­bo­ra­to­rio far­ma­céu­ti­co. Su in­te­rés por co­no­cer a fon­do la len­gua ca­ta­la­na le lle­vó a es­tu­diar­la fue­ra del ho­ra­rio de tra­ba­jo has­ta ob­te­ner el tí­tu­lo de pro­fe­sor. Con el fin de la dic­ta­du­ra y la de­man­da de do­cen­tes, su vida la­bo­ral se du­pli­có: ad­mi­nis­tra­ti­vo de día, pro­fe­sor de no­che. Has­ta que la ju­bi­la­ción le obli­gó a col­gar es­tas bo­tas, y cal­zar­se otras. En la pa­rro­quia de Sant Jo­sep Oriol se hi­zo vo­lun­ta­rio pa­ra en­se­ñar ca­ta­lán y fue allá don­de en 1993 le in­vi­ta- ron a en­trar en la co­ral. Su mu­jer ha­bía can­tan­do en al­gún gru­po y él en la du­cha, pe­ro co­mo le gus­ta la música di­jo que sí. Hoy no só­lo can­ta, sino que se ha apun­ta­do a cla­ses pa­ra leer bien las par­ti­tu­ras y por­que su in­te­rés por la cul­tu­ra ex­pli­ca su pro­fun­da co­ne­xión con la vida. Le apa­sio­na el tea­tro, el ci­ne, la li­te­ra­tu­ra, lee el dia­rio de ca­bo a ra­bo. Y es­te se­ñor que nun­ca se ha pe­lea­do con na­die y que nun­ca se ha abu­rri­do di­ce con cor­dia­li­dad que se co­no­ce to­dos los tru­cos de los cru­ci­gra­mas de Mà­rius Se­rra. ¿Qué hay por en­ci­ma del sol? El la.

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