CÓ­DI­GO DE LOS OB­SER­VA­DO­RES

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La So­cie­dad Es­pa­ño­la de Or­ni­to­lo­gía (SEO/Bir­dLi­fe) ha ela­bo­ra­do un có­di­go éti­co pa­ra los ob­ser­va­do­res de aves con el fin de evi­tar cual­quier da­ño a la na­tu­ra­le­za en ge­ne­ral y a las aves en par­ti­cu­lar al desa­rro­llar es­ta afi­ción. Lo ha sin­te­ti­za­do en diez pun­tos:

El bie­nes­tar de las aves de­be ser lo pri­me­ro. No ha­cer na­da que pue­da per­ju­di­car­las.

El há­bi­tat de­be de ser pro­te­gi­do. Al me­nos hay que de­jar la zo­na tal cual es­ta­ba an­tes de vi­si­tar­la.

No al­te­rar el com­por­ta­mien­to de las aves. La to­le­ran­cia de las aves a las mo­les­tias de los hu­ma­nos es di­fe­ren­te se­gún la es­pe­cie de que se tra­te y de la épo­ca del año. El mo­men­to más de­li­ca­do es en épo­ca de cría... se po­dría pro­vo­car el aban­dono del ni­do.

Cui­da­do con las aves en pe­li­gro de ex­tin­ción. Si se iden­ti­fi­ca una es­pe­cie en pe­li­gro crian­do, ha­bría que in­for­mar a SEO/Bir­dLi­fe lo más rá­pi­da­men­te po­si­ble. Es la me­jor for­ma de pro­te­ger­la y con­ser­var­la, evi­tan­do dar a co­no­cer la lo­ca­li­za­ción exac­ta en otros círcu­los.

No mo­les­tar a las es­pe­cies de­fi­ni­das en la lis­ta de la SEO co­mo ra­ras. Si se lo­ca­li­za al­gu­na, hay que ha­cer­lo sa­ber a SEO/Bir­dLi­fe pa­ra que sea eva­lua­da por su co­mi­té de ra­re­zas. Se re­co­mien­da no co­men­tar­lo a to­do el mun­do; la afluen­cia des­me­su­ra­da de ob­ser­va­do­res pue­de oca­sio­nar mo­les­tias.

Res­pe­tar la nor­ma­ti­va so­bre la pro­tec­ción de las aves. Es­tas es­tán pro­te­gi­das por la ley 42/2007 del Pa­tri­mo­nio Na­tu­ral y la Bio­di­ver­si­dad. Es­te es el re­sul­ta­do de va­rias ge­ne­ra­cio­nes de ob­ser­va­do­res de aves, cien­tí­fi­cos o afi­cio­na­dos.

Res­pe­tar los de­re­chos de los pro­pie­ta­rios de las fin­cas. No en­trar en las fin­cas sin per­mi­so pre­vio y no sa­lir­se de los re­co­rri­dos per­mi­ti­dos es esen­cial pa­ra la con­ser­va­ción de las es­pe­cies.

Res­pe­tar los de­re­chos de las per­so­nas de la zo­na de ob­ser­va­ción. Cuan­do se coin­ci­da con otros ob­ser­va­do­res, re­cor­dar que ellos tie­nen los mis­mos de­re­chos a dis­fru­tar del en­torno na­tu­ral y de su avi­fau­na.

Com­par­tir las ano­ta­cio­nes rea­li­za­das con otros ob­ser­va­do­res lo­ca­les. Mu­chos de los co­no­ci­mien­tos so­bre las es­pe­cies son el re­sul­ta­do de la su­ma de las ci­tas com­par­ti­das por mu­chos ob­ser­va­do­res de aves.

Com­por­tar­se con el mis­mo res­pe­to co­mo le gus­ta­ría que otros se com­por­ta­ran. Es la ma­ne­ra de con­ver­tir­se en em­ba­ja­dor de la con­ser­va­ción de las aves y de sus há­bi­tats.

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