ELEC­CIÓN DEL PRE­SI­DEN­TE

La Vanguardia - ES - - BOULEVARD -

Cuen­tan que en un país de­bían ele­gir nue­vo pre­si­den­te y ca­da al­dea pro­pu­so un can­di­da­to. La del pue­ble­ci­to más pe­que­ño era Aldaia, jo­ven en quien to­dos con­fia­ban por su ca­pa­ci­dad de es­cu­char, buen cri­te­rio y ho­nes­ti­dad. En la ca­pi­tal, el Con­se­jo de Sa­bios re­ci­bió a los can­di­da­tos y les pro­pu­so una prue­ba. Ca­da uno ten­dría una bol­sa de se­mi­llas pa­ra que las plan­ta­ran. Du­ran­te diez me­ses cui­da­rían la plan­ta que bro­ta­se y, cum­pli­do el pla­zo, la pre­sen­ta­rían. Quien apa­re­cie­ra con la flor más her­mo­sa se­ría el nue­vo pre­si­den­te. Aldaia plan­tó con mu­cho mi­mo las se­mi­llas. Es­co­gió un sue­lo fér­til, re­gó ca­da día la plan­ta con agua de llu­via y de­di­có mu­chas ho­ras a ha­blar y a es­cu­char a la plan­ta. La se­mi­lla no bro­tó. Al ca­bo de 10 me­ses, la jo­ven Aldaia re­gre­só a la ca­pi­tal con su ma­ce­ta va­cía. En el pa­la­cio, el res­to de ele­gi­dos mos­tra­ron unas plan­tas con flo­res pre­cio­sas. Cuan­do el ma­yor de los sa­bios pa­só a su la­do, la mi­ró y di­jo: –Ya te­ne­mos pre­si­den­te. Pa­ra aque­llos a los que os sor­pren­da la de­ci­sión os di­re­mos que las se­mi­llas que ha­ce ca­si un año os en­tre­ga­mos eran se­mi­llas se­cas, que en nin­gún ca­so po­dían flo­re­cer. To­dos vo­so­tros, me­nos es­ta jo­ven, ha­béis tra­ta­do de en­ga­ñar­nos pa­ra ocul­tar el fra­ca­so. Só­lo ella ha te­ni­do la va­len­tía de ser ho­nes­ta. A to­dos vo­so­tros, os re­cuer­do que la edad no es sín­to­ma de sa­bi­du­ría. Aldaia se­rá la presidenta más jo­ven de nues­tra his­to­ria, y ha de­mos­tra­do ser tam­bién la más ma­du­ra.

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