Pun­túa has­ta el que pier­de

La Vanguardia - ES - - ES FUTURO -

Hay es­cue­las de fút­bol en las que pun­túa to­do el mun­do, has­ta el que pier­de. En es­tas mis­mas es­cue­las, muy eu­ro­peas por cier­to, la cla­si­fi­ca­ción no va­ría en to­do el año, por­que los equi­pos apa­re­cen por or­den al­fa­bé­ti­co. Pa­ra sa­ber quien va lí­der y quien va co­lis­ta hay que es­cu­dri­ñar en la co­lum­na de la de­re­cha, don­de apa­re­cen los pun­tos lo­gra­dos. Pa­ra sa­ber ga­nar hay que sa­ber per­der, di­cen en es­tas es­cue­las. Es uno de los mu­chos va­lo­res que se pue­den apren­der en el de­por­te, y tam­bién en el fút­bol, don­de la dis­ci­pli­na y el tra­ba­jo en equi­po son fun­da­men­ta­les pa­ra co­se­char buenos re­sul­ta­dos. Or­den, hi­gie­ne, con­cen­tra­ción, res­pe­to, es­fuer­zo o sa­cri­fi­cio son otros de los va­lo­res que ro­dean al mun­do del ba­lom­pié. No son po­cos, aun­que hay otros mu­chos que en­se­ñan los ni­ños a los pa­dres que acu­den a ani­mar­los ca­da fin de se­ma­na, re­la­cio­na­dos con la ur­ba­ni­dad y los buenos mo­da­les. Hoy, les di­cen, no te me­tas ni con el ár­bi­tro ni con el en­tre­na­dor, ni con­mi­go. No quie­ren son­ro­jar­se por cul­pa de su pa­dre. Por­que son mu­chos quie­nes co­no­cen ejem­plos de pa­dres que han si­do amo­nes­ta­dos por los en­tre­na­do­res por me­ter­se con el jue­go de sus pro­pios hi­jos. To­da una lec­ción en la es­cue­la del fút­bol.

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