Cues­tión de hor­mo­nas

La Vanguardia - ES - - EN FAMILIA -

La úni­ca di­fe­ren­cia real en­tre hom­bres y mu­je­res, di­cen los ex­per­tos, es que a ellas les ho­rro­ri­za la ru­ti­na y quie­ren va­rie­dad en las re­la­cio­nes se­xua­les y los hom­bres, no tan­to. A par­tir de ahí: ¿rá­pi­do o len­to? Pues de­pen­de del mo­men­to, por­que pa­ra una mu­jer lo im­por­tan­te es el sur­ti­do: ni siem­pre pau­sa­do ni siem­pre ex­prés. “En una mu­jer in­flu­ye mu­cho el mo­men­to hor­mo­nal que vi­va, el mo­men­to del pe­rio­do en que se en­cuen­tre. Des­pués de la re­gla hay un com­por­ta­mien­to más mas­cu­lino, no hay un efec­to di­rec­to de las hor­mo­nas. Por lo tan­to, el aquí te pi

llo, aquí te ma­to ya le va bien. Tam­bién hay mu­je­res que es­tán más frías, por­que no se han dis­pa­ra­do las hor­mo­nas. Du­ran­te la ovu­la­ción hay más de­seo, aun­que en nues­tra cul­tu­ra el de­seo se­xual de la mu­jer no es­tá bien vis­to y se ha fre­na­do. A par­tir de la ovu­la­ción em­pie­za el pro­ce­so hor­mo­nal y hay mu­je­res que se sien­ten más sen­si­bles, otra más ra­bio­sas. Aquí sí se ma­ni­fes­ta­ría la ne­ce­si­dad de en­tre­gar­se a la prác­ti­ca de un se­xo más len­to”, des­cri­be la

psi­có­lo­ga Mi­reia Dar­der. Pa­ra la au­to­ra de Na­ci­das pa­ra el pla­cer. Ins­tin­to y se­xua­li­dad

en la mu­jer (Rig­den) lo más im­por­tan­te es que “la mu­jer ten­ga esa con­cien­cia de sí mis­ma co­mo cí­cli­ca, que se co­noz­ca, que no se exi­ja siem­pre lo mis­mo en el mis­mo mo­men­to. Eso se­ría lo más im­por­tan­te. En un hom­bre, aun­que es cier­to que tie­nen una cier­ta va­ria­bi­li­dad, no es tan acen­tua­da ni tan fuer­te, por­que no es­tá so­me­ti­do a pro­ce­sos hor­mo­na­les co­mo los que ex­pe­ri­men­tan las mu­je­res”.

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