No ap­tas para de­pen­dien­tes emo­cio­na­les

La Vanguardia - ES - - EN FAMILIA -

Las re­la­cio­nes a dis­tan­cia no son fá­ci­les. “So­bre to­do en el ca­so de las personas de­pen­dien­tes emo­cio­nal­men­te –apun­ta Jorge Cas­te­lló–, que ne­ce­si­tan con de­ses­pe­ra­ción es­tar con al­guien. Sien­ten que sin su pa­re­ja no son na­die. Co­no­cen a al­guien en una pá­gi­na web de con­tac­tos o una no­che y creen que no pue­den vi­vir sin él o sin ella. Idea­li­zan mu­cho al otro por­que tie­nen que lle­nar de­ses­pe­ra­da­men­te un va­cío, se quie­ren fu­sio­nar con la per­so­na, la ne­ce­si­tan para es­tar bien. Pe­ro si la re­la­ción es a dis­tan­cia les cues­ta mu­cho, se sien­ten muy so­los. Y esa frus­tra­ción les pue­de cau­sar mu­cho do­lor”. Pre­ci­sa­men­te, la di­fi­cul­tad para fu­sio­nar­se con el otro es una de las ven­ta­jas que ve Ma­ría a este ti­po de re­la­cio­nes. “Co­mo no pue­des de­jar­te lle­var por las ga­nas de es­tar siem­pre con la otra per­so­na, no tie­nes más re­me­dio que cons­truir tu pro­pia vi­da apar­te de ella. Yo pue­do es­tar sin ver a mi pa­re­ja tres meses. No pue­do po­ner to­do el sen­ti­do de mi vi­da en él. Por eso creo que es­tas re­la­cio­nes pue­den ser muy ma­du­ras, por­que im­pi­den la fu­sión. Tú tie­nes una vi­da y la com­par­tes con una per­so­na que tam­bién tie­ne una vi­da apar­te”.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.