Rit­mo pau­sa­do

La Vanguardia - ES - - EN FORMA -

Aun­que se pue­de lle­gar en co­che, una ma­ne­ra de dis­fru­tar de ver­dad de la paz de los acan­ti­la­dos de Cal­blan­que es acer­car­se por el sen­de­ro de la cos­ta que en­la­za con ca­la Reo­na, cer­ca del ca­bo de Pa­los. Ap­to para to­dos los pú­bli­cos, se re­co­rre en una ho­ra y me­dia, más o me­nos, pa­san­do por el ce­rro Ata­la­yón y las sa­li­nas de Ra­sall. La vis­ta de los ta­lu­des es co­lo­sal.

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