“DE NI­ÑO, EN EL HOS­PI­TAL, FUI FE­LIZ”

AL­BERT ES­PI­NO­SA, crea­dor de ‘Pul­se­ras rojas’ (An­te­na 3)

La Vanguardia - Vivir TV - - ENTREVISTA -

Pul­se­ras rojas, la se­rie que emo­cio­nó a Ste­ven Spiel­berg, se ha es­tre­na­do en An­te­na 3 con el mis­mo en­tu­sias­mo que en Ca­ta­lun­ya. Ha­bla­mos con el guio­nis­ta y pro­duc­tor eje­cu­ti­vo de es­ta fic­ción mé­di­ca, Al­bert Es­pi­no­sa, quien, co­mo los pro­ta­go­nis­tas de la se­rie, pa­só par­te de su in­fan­cia en un hos­pi­tal. Pul­se­ras rojas in­clu­so ga­nó el pre­mio al me­jor guión en los Seoul Dra­ma­tic Awards. ¿Es­pe­ra­ba tal re­co­no­ci­mien­to internacional? Com­pe­tía­mos con tí­tu­los de al­tí­si­ma ca­li­dad – Los pi­la­res de la tie­rra, The Wal­king Dead y Lut­her–, con lo cual fue un pre­mio ines­pe­ra­do. Tan ines­pe­ra­do que ni acu­dí a la ga­la de en­tre­ga de ga­lar­do­nes, en Seúl, por­que los co­rea­nos no te avi­san si has si­do pre­mia­do, y pe­gar­se 24 ho­ras de avión cuan­do, ade­más, pien­sas que no pue­des ga­nar… Tras su emi­sión en TV3, Pul­se­ras rojas se es­tre­nó, el 5 de di­ciem­bre de 2011, en TNT y, el pa­sa­do 9 de ju­lio, ya en abier­to, en An­te­na 3. ¿Es­pe­ra­ba que la se­rie se emi­tie­ra en to­da Es­pa­ña? No, fue to­da una sor­pre­sa. Es­ta se­rie es de aqué­llas que ha mar­ca­do his­to­ria: tras su éxi­to en TV3, tam­bién mar­ca bue­nos re­gis­tros en An­te­na 3... Pe­ro, ade­más, han ad­qui­ri­do los de­re­chos en otros paí­ses, co­mo Fin­lan­dia, Mé­xi­co o Co­rea. Cuan­do ideó la se­rie, ¿lle­gó a so­ñar que fue­ra tan exi­to­sa? ¡Qué va! Cuan­do la es­cri­bí, ha­ce unos dos años, no lle­gué a ima­gi­nar al­go así, por lo que es una fe­li­ci­dad com­ple­ta, pa­ra mí. Tu­ve la suer­te de que me de­ja­ron un año en­te­ro pa­ra crear la se­rie, y tam­bién que Fil­max res­pe­tó por com­ple­to la obra ori­gi­nal, que se ba­sa en la no­ve­la El mun­do ama­ri­llo. Creo que ésa es una de las cla­ves de la fic­ción, que lo que he es­cri­to es lo que ha sa­li­do en la pe­que­ña pan­ta­lla. Nos cons­ta que, en la elec­ción del di­rec­tor, in­clu­so con­tó su opinión. Sí, apos­té por Pau Frei­xas, con quien ya coin­ci­dí en la cin­ta Hé­roes. Él con­vir­tió los guio­nes de Pul­se­ras rojas en al­go vi­sual­men­te in­creí­ble. Real­men­te, es ca­si co­mo ver ci­ne, por­que Pau ha rea­li­za­do unos pla­nos muy ci­ne­ma­to­grá­fi­cos. Por cier­to, tam­bién in­ter­vi­ne en la se­lec­ción de los pro­ta­go­nis­tas. Ade­más, es­tu­ve en el ro­da­je. Me han da­do mu­cha li­ber­tad crea­ti­va, la ver­dad. Pa­ra quien no la co­noz­ca, ¿qué ras­gos pre­sen­ta la se­rie? Es una fic­ción mé­di­ca di­fe­ren­te. El cen­tro de la tra­ma son los ni­ños en­fer­mos. Los doc­to­res apa­re­cen el mis­mo tiem­po que los ve­rías en un hos­pi­tal, unos tres mi­nu­tos al día, y los que sí que tie­nen más pre­sen­cia son quie­nes acom­pa­ñan a esos chi­cos in­ter­nos: los fa­mi­lia­res, las en­fer­me­ras y en­fer­me­ros, los ce­la­do­res, los en­car­ga­dos de la lim­pie­za… Y su ex­pe­rien­cia de ni­ño en el hos­pi­tal ¿fue tan vi­ta­lis­ta? Bueno, la se­rie tam­bién se di­fe­ren­cia en el tono: la ter­nu­ra. A ve­ces te ha­ce reír y otras te ha­ce llo­rar. Y, real­men­te, mi ex­pe­rien­cia en el hos­pi­tal sí que fue vi­ta­lis­ta. A pe­sar de que se ba­se en mi ex­pe­rien­cia per­so­nal en la in­fan­cia, cuan­do pa­de­cí cán­cer y per­dí una pier­na y un pul­món, yo allí fui fe­liz. Y es eso lo que in­ten­té re­fle­jar, tan­to en el li­bro co­mo en la se­rie. Por cier­to, en to­da su obra coin­ci­de que siem­pre hay an­cia­nos que mar­can la vi­da de los más jó­ve­nes. ¿Tam­bién hay al­go de au­to­bio­grá­fi­co? Por su­pues­to. Me crié en un hos­pi­tal y, si apa­re­cen ma­yo­res sa­bios, es por­que a mí me cria­ron ma­yo­res sa­bios. Los an­cia­nos son los que más tiem­po pa­san en el hos­pi­tal, y son la voz de la ex­pe­rien­cia. La ban­da so­no­ra es cru­cial en es­ta fic­ción, ¿no cree? Así es. Y me pa­re­ce per­fec­ta la idea de sub­ti­tu­lar las can­cio­nes que tie­nen la le­tra en ca­ta­lán. Ade­más, An­te­na 3 (co­mo ya hi­zo TNT) ofre­ce la emi­sión en dual, por lo que los es­pec­ta­do­res que lo deseen po­drán ver la se­rie en ver­sión ori­gi­nal. Pul­se­ras rojas in­clu­so ten­drá adap­ta­ción ame­ri­ca­na, de la mano de Ste­ven Spiel­berg (pro­duc­ción) y Mar­ta Kauff­man. Ja­más creí que esas cua­tro ma­nos apos­ta­rían por mi obra. Kauf­mann es la co­crea­do­ra de Friends, una se­rie so­bre la amis­tad, so­bre la re­la­ción de va­rios jó­ve­nes en un pi­so, y Pul­se­ras rojas no de­ja de ser la mis­ma his­to­ria de amis­tad de unos chi­cos que con­vi­ven en un gran pi­so, que no es otro que un hos­pi­tal. Lue­go, Spiel­berg tie­ne la fuer­za y la ter­nu­ra, cuan­do tra­ta te­mas in­fan­ti­les. Así que ha caí­do en muy bue­nas ma­nos y, ade­más, va a una ca­de­na fan­tás­ti­ca, co­mo ABC, el ca­nal de Per­di­dos, Mu­je­res de­ses­pe­ra­das… No pue­do es­tar más con­ten­to. The Red Band So­ciety, co­mo se lla­ma­rá la ver­sión ame­ri­ca­na, pin­ta muy bien, por­que, es­tan­do in­vo­lu­cra­dos esos dos pro­fe­sio­na­les [Spiel­berg y Kauff­man], con­fío en que ha­gan un pro­duc­to muy chu­lo. Des­de lue­go, su gra­do de im­pli­ca­ción no po­drá ser el mis­mo. Cla­ro. Pe­ro sí que acu­di­ré a ver las gra­ba­cio­nes de al­gún epi­so­dio [el pi­lo­to se rue­da en sep­tiem­bre], y ya es un ho­nor que te de­jen ir y que sal­ga el cré­di­to de: “crea­da por Al­bert Es­pi­no­sa”. Eso, pa­ra mí, es un sue­ño. Y, acer­ca de la se­gun­da tem­po­ra­da, que des­de es­te mes de ju­lio se es­tá gra­ban­do en Ca­brils (Ma­res­me), ¿lle­ga­rán gran­des no­ve­da­des? En enero co­men­za­ron los cas­tings, por­que in­tro­du­ci­re­mos nue­vos per­so­na­jes: seis pul­se­ras nue­vos. En la tra­ma, ha­ce­mos el sal­to tem­po­ral de unos dos años, pa­ra ver có­mo son esos chi­cos que se crían en un hos­pi­tal. Y el tono se­rá pa­re­ci­do al del pri­mer cur­so, emo­ti­vo, aun­que los pro­ta­go­nis­tas ya no se­rán ni­ños, se ha­brán con­ver­ti­do en ado­les­cen­tes. Nú­ria Mo­re­ras

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