“Es­te país se me­re­ce una muy bue­na te­le­vi­sión pú­bli­ca”

ANA PAS­TOR, pe­rio­dis­ta re­cién fi­cha­da por la CNN Ana Pas­tor re­co­no­ce que, pa­ra ella, el pe­rio­dis­mo es in­có­mo­do por na­tu­ra­le­za. A al­guien de­bió in­co­mo­dar bas­tan­te, por­que fue ce­sa­da de ‘Los de­sa­yu­nos de TVE’ el pa­sa­do mes de agos­to. Tra­ta­mos con ella es­te

La Vanguardia - Vivir TV - - ENPORTADA -

Ana Pas­tor (1977) es una pe­rio­dis­ta ma­dri­le­ña que ha tra­ba­ja­do en la ca­de­na SER y en TVE, en su úl­ti­ma eta­pa en­ca­be­zan­do Los de­sa­yu­nos de TVE, du­ran­te tres años. Es un re­fe­ren­te por su va­len­tía a la ho­ra de afron­tar las en­tre­vis­tas, lo que le ha va­li­do que le fi­che la ca­de­na CNN. Su le­ma, que re­pi­te has­ta la sa­cie­dad, es sin pe­rio­dis­tas no hay pe­rio­dis­mo y sin pe­rio­dis­mo no hay de­mo­cra­cia. Ga­briel Gar­cía Már­quez afir­mó que “aun­que se su­fra co­mo un pe­rro, no hay me­jor ofi­cio que el pe­rio­dis­mo”. ¿Opi­na igual? Sí, yo creo que no hu­bie­ra po­di­do ser otra co­sa. Ade­más, una vez he po­di­do es­tu­diar pe­rio­dis­mo, es­toy en­can­ta­da con mi elec­ción y mi ca­rre­ra pro­fe­sio­nal. In­clu­so tras el ce­se de Los de­sa­yu­nos de TVE, creo igual o más en el pe­rio­dis­mo y, en­ci­ma, ha apa­re­ci­do la CNN en mi vi­da, así que es­toy fe­liz. Así, ¿ya de ni­ña que­ría ser pe­rio­dis­ta? Lo cier­to es que sí, mi vo­ca­ción fue tem­pra­na. Tam­bién me hu­bie­ra gus­ta­do de­di­car­me a otra pro­fe­sión, mé­di­co, pe­ro no te­nía va­lor. Me fas­ci­na mu­cho su la­bor. Ejer­cer

“En la CNN me han pe­di­do que ha­ga sen­tir in­có­mo­dos a los en­tre­vis­ta­dos, es­pe­cial­men­te a los po­lí­ti­cos”

de mé­di­co, jun­to con ser pro­fe­sor, me pa­re­cen dos de las pro­fe­sio­nes más di­fí­ci­les que exis­ten. Por cier­to, di­ce que la des­pi­die­ron por ha­cer pe­rio­dis­mo. ¿Có­mo es ese pe­rio­dis­mo? Pa­ra mí, el pe­rio­dis­mo es in­có­mo­do por na­tu­ra­le­za; es el ape­lli­do que de­be lle­var el pe­rio­dis­ta, por­que si, efec­ti­va­men­te, nos cree­mos un con­tra­po­der a quie­nes di­ri­gen y a quie­nes man­dan, hay que ejer­cer­lo co­mo tal. No de­be­mos po­ner­les las co­sas fá­ci­les. Y ése es un po­co el man­da­to que ten­go de la CNN, con­ti­nuar por esa sen­da. Y tam­bién yo he apos­ta­do por es­te ca­nal de no­ti­cias por­que quie­ren que si­ga ha­cien­do exac­ta­men­te lo mis­mo. En la CNN me han pe­di­do que ha­ga sen­tir in­có­mo­dos a los en­tre­vis­ta­dos, es­pe­cial­men­te a los po­lí­ti­cos. ¿Tie­ne ca­bi­da ese con­cep­to de pe­rio­dis­mo en la ac­tual TVE? Creo que sí. Yo no me lo he in­ven­ta­do y hay mu­cha gen­te que ha­ce es­te ti­po de pe­rio­dis­mo, in­clu­so los mis­mos co­la­bo­ra­do­res que acu­den a las ter­tu­lias lo ha­cen en sus me­dios o en las rue­das de pren­sa. Y, al mar­gen de TVE, hay mu­chos com­pa­ñe­ros que lo es­tán ha­cien­do. Ni me lo he in­ven­ta­do yo ni tie­ne que ver sólo con­mi­go. Yo sa­lía en la te­le y qui­zá por eso te­nía más vi­si­bi­li­dad, pe­ro, des­de lue­go, en Es­pa­ña el pe­rio­dis­mo tie­ne múscu­lo. Aho­ra que ya no se le­van­ta a las cua­tro de la ma­ña­na, ¿desa­yu­na con Los de­sa­yu­nos de TVE? Pues no, por­que me pi­lla en una ru­ti­na ma­ra­vi­llo­sa que, has­ta el mo­men­to, no ha­bía po­di­do ex­pe­ri­men­tar nun­ca: lle­van­do a mi hi­jo a la guar­de­ría, que en­tra a las nue­ve. Sí que he vis­to al­gún tro­ci­to, ca­si del fi­nal, pe­ro no desa­yuno con Los de­sa­yu­nos por ese mo­ti­vo. ¿Cree que la TVE ac­tual tie­ne la ob­je­ti­vi­dad e im­par­cia­li­dad me­ri­dia­na que re­cla­ma­ba De Cos­pe­dal? La te­le­vi­sión pú­bli­ca tie­ne una ven­ta­ja, y es que son los ciu­da­da­nos quie­nes la juz­gan y no yo, que soy pe­rio­dis­ta. Ca­da uno tie­ne un con­cep­to de la ob­je­ti­vi­dad que, se­gu­ra­men­te, unas ve­ces coin­ci­de con la mía y otras no, pe­ro lo que me preo­cu­pa es lo que pien­sen los ciu­da­da­nos. Es un mo­men­to muy de­li­ca­do, tam­bién, por los re­cor­tes que se es­tán vi­vien­do en el en­te, pe­ro de­seo que TVE se man­ten­ga fuer­te en to­dos los sen­ti­dos, por­que es­te país se me­re­ce una muy bue­na te­le­vi­sión pú­bli­ca. El di­rec­tor de los Ser­vi­cios In­for­ma­ti­vos de TVE, Ju­lio So­moano, de­cla­ró que “la sa­li­da de Ana Pas­tor no va a afec­tar a la cre­di­bi­li­dad de TVE”. ¿Es­tá de acuer­do con es­ta afir­ma­ción? No voy a res­pon­der a So­moano, ésa es su opinión y ya es­tá. Yo sólo soy una pe­rio­dis­ta, sólo era una tra­ba­ja­do­ra más de los 5.000 que hay en TVE, y no creo que se de­ba cen­trar el debate sólo en mí, cuan­do ha ha­bi­do sa­li­da de gen­te co­mo Fran Llo­ren­te, Xa­bier For­tes [ce­sa­do de La no­che en 24 ho­ras] o Ali­cia G. Mon­tano [ex di­rec­to­ra de In­for­me se­ma­nal], que si­guen en la ca­sa pe­ro ya no ocu­pan pues­tos re­le­van­tes… So­moano tie­ne to­do el de­re­cho del mun­do a com­po­ner su equi­po y yo lo úni­co que pe­dí fue una ex­pli­ca­ción de mi je­fe. Que­ría sa­ber si ha­bía mo­ti­vos pro­fe­sio­na­les y pun­to. ¿Qué les di­ría a quie­nes afir­man que el PSOE ya hi­zo an­tes su par­ti­cu­lar pur­ga de pro­fe­sio­na­les de los me­dios pú­bli­cos? Hay un pe­que­ño ma­tiz en­tre aque­llo que di­cen que se hi­zo: se con­sen­suó una ley y, por pri­me­ra vez en la his­to­ria de nues­tro país, los dos gran­des par­ti­dos te­nían que pac­tar, por lo que TVE que­da­ba al mar­gen de las lu­chas par­ti­dis­tas. Eso ya no es­tá, por­que el nue­vo Go­bierno de­ci­dió cam­biar la ley pa­ra no te­ner que po­ner­se de acuer­do, y así es­ta­mos aho­ra. ¿Por qué no ocu­rre lo mis­mo en otros paí­ses eu­ro­peos, co­mo Fran­cia o el Reino Uni­do? Pues, pro­ba­ble­men­te, por­que tam­bién nues­tra de­mo­cra­cia es más jo­ven y aquí te­ne­mos una tra­yec­to­ria más cor­ta de li­ber­tad de pren­sa. De­seo que ter­mi­ne­mos si­guien­do el mo­de­lo de la BBC o de las ca­de­nas pú­bli­cas fran­ce­sas, que se que­dan al mar­gen de quien go­bier­na. Pre­ci­sa­men­te, los me­dios de esos paí­ses son los que más han la­men­ta­do su ce­se. No me gus­ta cen­trar el ca­so en mí. La re­fle­xión que, por ejem­plo, ha­ce el corresponsal de la BBC es que es ab­sur­do rea­li­zar un cam­bio de es­te ti­po en un mo­men­to en el que la te­le­vi­sión pú­bli­ca te­nía unos in­for­ma­ti­vos de mu­cho pres­ti­gio en to­do el mun­do. Es al­go que no be­ne­fi­cia a TVE y lo re­co­no­cen tan­to la BBC co­mo el dia­rio The Guar­dian. Lo creen así en un país don­de los me­dios de co­mu­ni­ca­ción pú­bli­cos no su­fren los vai­ve­nes de la po­lí­ti­ca. Otro ejem­plo es Fran­cia, co­mo bien de­cías. Y ¿có­mo en­ca­ra el nue­vo re­to en la CNN? Ten­go mu­chas ga­nas de em­pe­zar, pe­ro ni si­quie­ra co­noz­co mi fe­cha de de­but, por­que es­toy su­pe­di­ta­da a las agen-

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