“LA ANI­MA­CIÓN, EN GE­NE­RAL, NO ME ATRAE DE­MA­SIA­DO”

JUAN­JO SÁEZ, crea­dor de la se­rie de ani­ma­ción ‘Arròs covat’ (33)

La Vanguardia - Vivir TV - - ENTREVISTA -

Los arro­ce­ros es­tán de suer­te, pues hoy, 10 de no­viem­bre, a las 22 h, lle­ga al ca­nal 33 la ter­ce­ra tem­po­ra­da de Arròs covat, la pri­me­ra se­rie de ani­ma­ción adul­ta de TVC. En­tre­vis­ta­mos a su crea­dor, Juan­jo Saéz (Bar­ce­lo­na, 1972), que no es­con­de los pa­ra­le­lis­mos con el pro­ta­go­nis­ta de la fic­ción, el en­tra­ña­ble Xa­vi Mas­déu, quien, en es­te cur­so, es­tre­na­rá pa­ter­ni­dad. Apar­te de idear es­ta di­ver­ti­da se­rie, Sáez si­gue ejer­cien­do co­mo es­cri­tor, di­bu­jan­te, guio­nis­ta y pu­bli­cis­ta, y se jus­ti­fi­ca así: “In­ten­to di­ver­si­fi­car mi ac­ti­vi­dad por­que, si no lo hi­cie­ra, me abu­rri­ría”. Una pre­gun­ta obli­ga­da: ¿cuál es su arroz pre­fe­ri­do? Sin du­da, el arroz cal­do­so es el que más me gus­ta. ¿Siem­pre pre­pa­ra­do con arroz S.O.S., co­mo ve­mos en el ope­ning de la se­rie? Sí, se tra­ta de un gui­ño, un gri­to de so­co­rro del pro­ta­go­nis­ta. Su for­ma­ción en di­se­ño co­men­zó en la Es­co­la Jo­so. ¿Có­mo fue la ex­pe­rien­cia? Lo cier­to es que me pi­lló en la épo­ca ado­les­cen­te y no apro­ve­ché mu­cho mi pa­so por allí. Ha­cía más el va­go que otra co­sa. Aun­que sí que fue el pri­mer si­tio que me en­se­ñó a en­ten­der qué era un guión. Lue­go no he es­tu­dia­do guión, mi úni­co pro­fe­sor, en es­ta ma­te­ria, fue Jo­sep Ma­ria Polls, quien me dio cla­ses en ese cen­tro de có­mic y ar­tes vi­sua­les de Bar­ce­lo­na. Y ¿fue me­jor su pa­so pos­te­rior por la Es­co­la Mas­sa­na? Sí, allí en­con­tré mi lu­gar en el mun­do. En el Ins­ti­tu­to in­clu­so lle­gué a pen­sar que era ton­to, pe­ro en la Es­co­la Mas­sa­na em­pe­za­ron a ir­me bien las co­sas: me va­lo­ra­ban, se me da­ba bien. Ade­más, me sen­tía bien en ese nue­vo am­bien­te, pues los com­pa­ñe­ros eran co­mo yo. Tras la úl­ti­ma en­tre­vis­ta con TV­Ma­nía, nos pa­re­ció que exis­tía cier­to desacuer­do con TVC y que era di­fí­cil que la ter­ce­ra tem­po­ra­da se lle­va­ra a ca­bo… Es cier­to, lo más na­tu­ral es que no hu­bié­ra­mos se­gui­do, por­que exis­tía ten­sión y el sis­te­ma de pro­duc­ción no fun­cio­na­ba bien. Se tra­ba­ja­ba con mu­cho es­trés. Aun­que, a mi­tad de la se­gun­da tem­po­ra­da, nos cam­bia­ron al je­fe de Pro­duc­ción (aho­ra es Roger To­rras) y, gra­cias a él, la co­sa em­pe­zó a ir más ro­da­da. Tam­bién hu­bo cam­bios en el equi­po, el del ter­cer cur­so es el me­jor que he­mos te­ni­do has­ta aho­ra. Así las co­sas, ¿po­de­mos es­pe­rar la re­no­va­ción? Oja­lá, pe­ro eso nun­ca se sa­be, por­que se fir­ma por tem­po­ra­da. Más aho­ra, que exis­ten re­cor­tes por to­das par­tes y se des­co­no­ce exac­ta­men­te qué presupuesto va a ha­ber. Pe­ro lo que es­tá cla­ro es que es­ta tem­po­ra­da ha ido muy bien. Nun­ca ha ne­ga­do que las aven­tu­ras que na­rra de Xa­vi Mas­déu tie­nen al­go de au­to­bio­grá­fi­co. ¿Ha si­do pa­dre? Es­ta úl­ti­ma tem­po­ra­da es la que me­nos se iden­ti­fi­ca con­mi­go. Quie­ro ser pa­dre, sí, pe­ro no sé ni con quién, to­da­vía. Exis­ten mu­chos ca­meos, en la se­rie, ¿pi­de per­mi­so pa­ra in­cluir­los? No. Es­ta tem­po­ra­da, he­mos op­ta­do por en­viar el ca­pí­tu­lo a nues­tras es­tre­llas in­vi­ta­das. Y, por ejem­plo, Al­bert Es­pi­no­sa [crea­dor de Pul­se­ras rojas] me co­men­tó que le hi­zo ilu­sión apa­re­cer en la se­rie. Us­ted tam­bién in­ter­vie­ne en la se­rie y la pri­me­ra vez que lo ve­mos es en el in­fierno… ¿Tan ma­lo es? Un po­co [ri­sas]. En reali­dad, lo que pa­sa es que le doy la vuel­ta a las co­sas, in­ten­to no que­dar­me con la pri­me­ra idea. Ade­más, soy un pro­vo­ca­dor na­to, co­mo cuan­do el pro­ta­go­nis­ta di­ce del 33 que “es un ca­nal muy plas­ta”. Es pu­ra iro­nía. Y tam­bién es una for­ma de ver la ca­pa­ci­dad que tie­nen los del 33 de reír­se de ellos mis­mos. Tras su pa­so en el ám­bi­to na­cio­nal por el ca­nal TNT (ba­jo el nom­bre de Arroz pa­sa­do), ¿es­pe­ra lle­gar a al­gu­na ca­de­na na­cio­nal en abier­to? Se­ría lo desea­ble, cla­ro, e in­clu­so su ven­ta internacional. Lo que ocu­rre es que es­ta se­rie no es de mi pro­pie­dad. Las ofer­tas las ges­tio­nan TV3 y Es­cán­da­lo, y no pa­re­ce que ten­gan gran in­te­rés por ven­der Arròs covat a otros mer­ca­dos. Por ejem­plo, aca­bo de lle­gar de Pra­ga y, tras el pa­se de al­gu­nos ca­pí­tu­los, la res­pues­ta de to­do el mun­do fue bue­ní­si­ma. Tam­bién hay otro fac­tor, y es que Es­pa­ña no es­tá ha­bi­tua­da a ven­der sus pro­duc­tos au­dio­vi­sua­les, es­tá mu­cho más acos­tum­bra­da a com­prar­los. Y hay paí­ses muy pro­tec­cio­nis­tas, co­mo Fran­cia. En la ani­ma­ción in­fan­til sí que triun­fan y se ex­por­tan se­ries, co­mo Po­co­yó o Las tres me­lli­zas, pe­ro en la ani­ma­ción pa­ra adul­tos no so­mos na­die, ahí fue­ra. De ani­ma­ción adul­ta, ¿qué le gus­ta? Prác­ti­ca­men­te na­da. La ani­ma­ción, en ge­ne­ral, no me atrae de­ma­sia­do. He vis­to Los Sim­pson, co­mo to­do el mun­do, pe­ro no es una fic­ción que si­ga es­pe­cial­men­te. Arròs covat he­re­da de Los Sim­pson que los per­so­na­jes prin­ci­pa­les lle­ven la mis­ma ro­pa el 95% del tiem­po. Era una for­ma de iden­ti­fi­car a los per­so­na­jes, ya que no tie­nen ojos ni bo­ca. Op­tar por ese uni­for­me nos pa­re­ció la me­jor ma­ne­ra de re­co­no­cer­los. Tam­bién es un ele­men­to que fa­ci­li­ta la pro­duc­ción. Los per­so­na­jes no tie­nen ojos ni bo­ca por su pe­so icó­ni­co, de acuer­do. Pe­ro, ¿a qué se de­ben los pe­chos fe­me­ni­nos bo­tan­do? No fue co­sa mía, el ani­ma­dor se to­mó la li­ber­tad de ha­cer que los se­nos se mo­vie­ran y nos gus­tó mu­cho, nos pa­re­ció di­ver­ti­do. ¿Qué le pa­re­ce que la se­rie se ca­ta­lo­gue pa­ra ma­yo­res de edad? ¡Es­to es nue­vo! Na­die de la ca­de­na me ha di­cho na­da al res­pec­to, ni tam­po­co yo me he in­for­ma­do, pe­ro lo veo irre­gu­lar. Du­do que si los ni­ños ven se­xo en di­bu­jos ani­ma­dos va­ya a per­tur­bar­les en al­go. Creo que el pro­ble­ma es que, qui­zá, los pa­dres de­be­rían edu­car an­tes a sus hi­jos en esa ma­te­ria. Pe­ro, pa­ra mi gus­to, la se­rie es muy blanca. La gen­te ha­ce eso en sus ca­sas y ocul­tar­lo, sien­do co­mo es es­ta fic­ción, tan di­rec­ta, lo ve­ría mo­ra­lis­ta… El prees­treno de la se­rie en tv3ala­car­ta fue lo más vis­to aquel día. ¿Con­ten­to? Mu­chí­si­mo, por­que nos si­tuó por en­ci­ma de otros pro­gra­mas em­ble­má­ti­cos, co­mo Crac­kò­via o cu­le­bro­nes muy se­gui­dos. Es un or­gu­llo, pues­to que Arròs covat, al la­do de otras se­ries, es muy mo­des­ta. En de­fi­ni­ti­va, ¿es in­ter­net el me­dio na­tu­ral de su se­rie? Sí. Arròs covat fun­cio­na muy bien en la red por nues­tro for­ma­to de ca­pí­tu­los cortos. Creo que es el me­jor ca­nal pa­ra di­fun­dir­la, de­bi­do a la fran­ja de edad de sus se­gui­do­res [ma­yo­ri­ta­ria­men­te, trein­ta­ñe­ros]. Ade­más, es el fu­tu­ro del con­su­mo te­le­vi­si­vo, por­que es lo que re­sul­ta más có­mo­do. Pron­to se aca­ba­rá lo de sen­tar­se fren­te al te­le­vi­sor y ver qué ha­cen. So­bre to­do, cuan­do ten­ga­mos apa­ra­tos con in­ter­net in­te­gra­do y ha­ga­mos la pro­gra­ma­ción a la car­ta. Los smart TV to­da­vía son muy in­ci­pien­tes, pe­ro, el día que es­tén en to­das las ca­sas, se aca­ba­rá el mo­do tra­di­cio­nal de ver la te­le­vi­sión. ¿Se le ha pa­sa­do el arroz en al­gún as­pec­to de su vi­da pro­fe­sio­nal? En la vi­da real qui­zá sí, pe­ro en lo la­bo­ral creo que no. De he­cho, ten­go la sen­sa­ción de que to­da­vía es­toy em­pe­zan­do. Y me ilu­sio­na mu­cho ha­cer co­sas nue­vas, co­mo la pro­duc­to­ra que es­toy mon­ta­do, cen­tra­da en fic­cio­nes de ani­ma­ción. Nú­ria Mo­re­ras

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